BBVA deja la puerta abierta a subir el precio de las hipotecas tras el fallo del Supremo

Torres reconoce que Turquía seguirá reduciendo su cartera de créditos en el cuarto trimestre

El CEO asegura que González podrá ser presendente de honor si así lo desea

Carlos Torres y Francisco González
Carlos Torres y Francisco González EFE

BBVA cerró los nueve primeros meses del año con un beneficio atribuido de 4.323 millones de euros, lo que supone un incremento del 25,3%, gracias al tirón de México, su principal mercado, y en esta ocasión a la venta por 633 millones de euros del 68,2% del capital que tenía el banco en su filial de Chile. Estos factores han compensado la crisis de Turquía, país en el que cuenta con su principal banco, Garanti, y la hiperinflación en Argentina, cuyo impacto negativo ha sumado 190 millones de euros. El resultado sin operaciones corporativas se situó en 3.689 millones de euros, con un crecimiento del 7%. Pese a que las ganancias están muy por encima de lo previsto por los analistas, el mercado ha penalizado sus resultados, al caer la acción un 3,14%, y situarse a 4,97 euros por título.

El margen de intereses, que asciende a 12.899 millones, desciende un 2,3%, como consecuencia de los tipos de cambios; y el margen bruto lo hace en un 6,9%, al alcanzar los 17.596 millones. Por áreas geográficas, México vuelve a ser el impulsor de los resultados del grupo, al registrar unas ganancias de 1.851 millones de euros, con un aumento del 13% (del 22,5% sin tener en cuenta el tipo de cambio). Le sigue España, que cada vez recupera mayor protagonismo en la cuenta global tras sumar 1.107 millones, un 41,5% más, incluyendo los 60 millones de pérdidas en el negocio inmobiliario, capítulo este que BBVA espera enterrar al cierre del presente año. Si solo se tiene en cuenta la actividad comercial, las ganancias suman 1.167 millones, el 10,5% más.

El resultado de España, que ya representa el 24,5% del grupo, aunque todavía está lejos del 41% que supone México, se debe a las menores provisiones (descienden un 48,3%) por la caída de la morosidad, que a la actividad comercial, ya que bajan todos los márgenes de la cuenta. Los créditos caen un 2%, y los depósitos se mantienen estables.

Estados Unidos aporta 541 millones, un 34% más. La crisis de Turquía tiene un reflejo negativo en la cuenta de resultados al aportar un beneficio de 488 millones, lo que supone una caída del 14%, aunque a tipos constantes el resultado sube un 18,1%. Pese a la caída del peso de su filial turca, el número dos del banco recalcó la apuesta de BBVA por Turquía, pese a la ralentización de su economía. “Estamos cómodos. Es una apuesta estratégica. “En Turquía se están tomando medidas, y se ve como que lo peor ya ha pasado”. Pese a ello, reconoce que se está produciendo una desaceleración importante en la petición de créditos. EE UU aporta el 12% del resultado y Turquía el 10,8%.

BBVA ha conseguido un ROE (rentabilidad sobre recursos propios) del 12,2%, frente al 9,6% de un año antes. De esta forma se coloca como uno de los bancos más rentables de España. En términos de solvencia, el ratio CET 1 fully loaded, que adelanta los futuros requerimientos, se situó a cierre de septiembre en el 11,34%, y la tasa de morosidad pasó del 4,4% de hace un año al 4,1% actual.
Torres ocupará la presidencia de BBVA en enero de 2019, tras dejar el cargo Francisco González, quien ha decidido adelantar su salida en más de un año y tras 19 años en el cargo. Antes se nombrara al consejero delegado del grupo que sustituirá al actual.

Salida de Francisco González

El anuncio de la salida de González producido el pasado 26 de septiembre sorprendió al mercado ya que las previsiones eran que permaneciera algunos meses más en el cargo (cumple 75 años en octubre de 2019, edad a la que dijo que se marcharía). A ello se sumó que tras comunicar su relevo no se anunció también el nombre del nuevo consejero delegado. A este respecto, el futuro número uno de BBVA no quiso comentar cuál podía ser el perfil de su sucesor en su actual cargo. Se limitó a contestar que había candidatos dentro de la casa y que se le elegiría en este último trimestre del ejercicio.

También guardó silencio sobre los encargos de espionaje de González al polémico excomisario José Manuel Villarejo, publicados por El Independiente. “No voy a hacer ningún comentario, porque estamos para hablar sobre los resultados del tercer trimestre”, respondió. Sobre las críticas de los accionistas a la caída de valor de BBVA durante los años de González como presidente, Torres argumentó: “Entiendo las críticas de los accionistas, pero este banco tiene el mejor proyecto global de futuro. De todas formas, es cierto que ha habido aciertos y errores”.

Torres, eso sí, dejó la puerta abierta a que González sea nombrado presidente de honor cuando abandone sus cargos, si él lo desea. “A mí me encantaría que lo fuera, pero tiene que querer”, indicó, para recordar que ha sido el mismo González el que ha dicho que no mantendrá ningún cargo “ni en la entidad ni en la fundación”. “Ha dicho: ‘Si me voy, me voy”, recordó Torres. El banquero calificó de “bastante ejemplar” tal renuncia en la medida que implica que “no quiere seguir influyendo en la marcha” del grupo, y justificó que el traspaso de poderes lo anticipó para que la nueva cúpula empiece la gestión con un año completo.

Menos hipotecas

Ralentización en los préstamos. Carlos Torres Vila ha reconocido cierta ralentización en la venta de hipotecas en el banco tras el fallo del Tribunal Supremo sobre quién debe pagar el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD) del pasado 18 de octubre. La tónica desde entonces “ha sido de normalidad, aunque algunos clientes prefieren esperar al día 5 de noviembre (cuando el Supremo explicará el criterio de la sentencia)”, aseguró.

Precios. El número dos de BBVA no quiso precisar si el banco iba o no a subir el precio de las hipotecas, aunque de su respuesta se puede entender que lo hará en función del fallo final del Supremo. “Respecto a las dinámicas de precio, bueno, habrá que esperar a qué pasa el día 5 y si cambia o no el criterio, y a partir de ahí ver las dinámicas competitivas”.

Sin provisiones. El directivo negó que la banca tenga que hacerse cargo de una posible retroactividad del impuesto de AJD si a partir de ahora es el banco quien debe asumir este coste, por lo que descartó que hagan falta provisiones para ello. “No se podrá exigir a la banca que asuma su coste con efectos retroactivos. Sería inédito (...). No tenemos precedentes en países de nuestro entorno”, defendió Torres. E insistió en que la banca ha cumplido con la legislación vigente desde hace 23 años. “Lo que no se puede hacer es aplicar un cambio a hechos pasados”, añadió.

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