Baterías para convertir electricidad intermitente en continua

EDP, Iberdrola, Endesa y BP ensayan soluciones.

Los avances tecnológicos persiguen reducir las limitaciones.

Instalación de EDPR para almacenar energía eólica en baterías en el parque eólico de Cobadin (Rumanía).
Instalación de EDPR para almacenar energía eólica en baterías en el parque eólico de Cobadin (Rumanía).

La tecnología ha permitido que la energía del sol y del viento, entre otras, sea cada vez más eficiente y más fácil de aprovechar. El fin de las energías fósiles es una cuestión de tiempo y los avances tecnológicos son fundamentales para caminar en esa dirección y, además, para vislumbrar con mayor claridad cuándo se producirá el gran salto en la transformación hacia una era en la que el mundo se moverá mayoritariamente con energías limpias.

Un porcentaje significativo de la electricidad que usamos hoy proviene de fuentes renovables. Y el almacenamiento a gran escala de esa energía es uno de los principales retos para su aprovechamiento. Acumular energía permitirá disponer de electricidad cuando no sople el viento, no luzca el sol o los pantanos no tengan agua.

La avanzadilla

Uno de los mayores desafíos en ese camino es desarrollar baterías capaces de guardar la energía excedente de origen renovable para utilizarla cuando sea necesaria. De momento, son poco eficientes, ocupan mucho espacio y tienen una autonomía limitada. Hay muchos proyectos piloto en marcha que persiguen reducir esas limitaciones. Por ejemplo, EDP Renovables acaba de inaugurar una instalación para el almacenamiento de energía eólica en baterías procedente del Parque Eólico de Cobadin, en Rumanía. El denominado Stocare Project constituye, según la compañía, un avance tecnológico relevante. El sistema permitirá que cuando haya un exceso de producción las baterías se carguen y, cuando la generación se encuentre por debajo de lo esperado, utilicen la energía almacenada para proveer a los consumidores. “Este tipo de plantas podrán ser disruptivas en el mercado energético en los próximos años, ya que convertirán las energías renovables, como la eólica o la solar fotovoltaica, en fuentes de energía constantes y, por extensión, serán más eficientes y predecibles”, señala EDPR.

Acumular energía permitirá disponer de electricidad cuando no sople el viento, no luzca el sol o los pantanos no tengan agua

Hidráulica

Para Iberdrola, el bombeo hidroeléctrico es, de momento, la alternativa más eficiente de almacenamiento energético, con un rendimiento superior a las baterías más avanzadas del mercado, “que tienen todavía un amplio desarrollo técnico por delante para convertirse en una realidad eficaz”. Según la compañía, las plantas de bombeo constituyen en la actualidad una salvaguarda para el sistema eléctrico, ya que posibilitan almacenar energía elevando el agua de un embalse inferior a otro ubicado a más altura. Esto permite generar gran cantidad de electricidad de forma rápida, al turbinar el agua de bajada al embalse inferior. Así, la energía sobrante en periodos de bajo consumo se utiliza para bombear agua de un embalse inferior a otro superior, obteniendo una energía que puede ayudar a cubrir las necesidades del mercado durante las horas de mayor demanda. Iberdrola lidera esta tecnología de generación eléctrica, con una potencia de casi 4.100 MW. Sánchez Galán recalcó ayer que la inversión en energía nuclear e hidroeléctrica aún no está totalmente amortizada.

Central hidroeléctrica de Cortes en La Muela (Zaragoza).
Central hidroeléctrica de Cortes en La Muela (Zaragoza).

Térmicas

Por su parte, Endesa ha puesto en marcha el sistema de almacenamiento en la central térmica de Carboneras (Almería), que, asegura, es hasta la fecha la batería de almacenamiento más grande de España, con pilas de iones de litio de 20 MW de potencia y 11,7 MWh de capacidad de producción. Finalizada la fase de construcción, ya se encuentra conectada a la red.

Según Endesa, este proyecto dota a la planta de flexibilidad y mejora su respuesta ante fluctuaciones de carga en el sistema de electricidad derivadas de la intermitencia que produce la mayor presencia de las renovables. Endesa está también tramitando la autorización para otro proyecto similar, algo más pequeño, en la central térmica de As Pontes (A Coruña).
BP también está invirtiendo en el desarrollo de tecnologías y modelos de negocio bajos en carbono, como la puesta en marcha de proyectos solares a través de Lightsource BP, el almacenamiento de energía renovable, la carga ultrarrápida de baterías o la recuperación de energía a partir de residuos sólidos urbanos.

Proyecto europeo

En el ámbito europeo, en los próximos años se espera un crecimiento exponencial de las instalaciones de generación distribuida conectadas a red para autoconsumo. Esto es debido, en parte, al abaratamiento de los costes de los equipos de generación y almacenamiento.

Precisamente, para que la generación fotovoltaica distribuida alcance todo el potencial, el proyecto europeo iDistributedPV estudia las barreras que se interponen actualmente a esta modalidad de producción y consumo en distintos países de la UE. El proyecto reúne a 12 entidades del sector solar fotovoltaico de seis países. España está representada por APPA Renovables.

En el nuevo modelo libre de emisiones hacia el que inexorablemente nos dirigimos el papel protagonista será de las renovables, que, para asegurar la continuidad, deberán estar respaldadas por sistemas fiables de almacenamiento. Por eso, el desarrollo de las tecnologías de almacenamiento energético es clave en este proceso.

Sistemas autosuficientes

Parque eólico en Rumania de EDP
Parque eólico en Rumania de EDP


El almacenamiento permite ya desarrollar microrredes en áreas de difícil acceso para llevar la electricidad adonde sea necesario. Es el caso de la isla de La Graciosa, en Canarias, donde Endesa participa en un proyecto para generar, almacenar y distribuir energía de origen renovable, en la propia isla. Se trata de una tecnología de almacenamiento energético híbrido mediante ultracondensadores y baterías salinas, que sirve para regular la tensión en la red, equilibrando las bajadas y subidas provocadas por la intermitencia en la energía de origen solar.

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