Retrasos en el transporte aéreo: causas y responsables

La demora de vuelos suele ser por razones ajenas a la aerolínea, como las inclemencias del tiempo

Pasajeros caminan por el aeropuerto de Barcelona-El Prat.
Pasajeros caminan por el aeropuerto de Barcelona-El Prat. GETTY IMAGES

El año 2018 está siendo un año especialmente complicado para la operativa de las compañías aéreas. Las inclemencias meteorológicas y las sucesivas huelgas de controladores aéreos en Europa, en particular en Francia, son los factores que explican, en la mayoría de los casos, el aumento de retrasos y cancelaciones de los vuelos, que se han duplicado este año.
Las compañías aéreas somos conscientes del enorme perjuicio que genera una demora a un viajero y mucho más una cancelación. Créanme si les digo que, en muchas ocasiones, ese perjuicio también lo sufren las compañías que, por causas ajenas a su responsabilidad y que escapan totalmente a su control, se ven obligadas a dejar en espera sus aviones, con el consiguiente agravio en su planificación operativa, el impacto económico y el deterioro de su imagen y marca ante sus clientes.

Este verano, las inclemencias meteorológicas han supuesto la segunda causa de los retrasos, de acuerdo con el responsable de la navegación aérea en Europa, Eurocontrol. Si algo tenemos claro en el sector aéreo es que, por encima de todo, prima la seguridad y si una tormenta o la baja visibilidad en un aeropuerto impiden volar no nos queda otra que esperar estoicamente a que la autoridad competente nos dé luz verde.

Somos el principal interlocutor con el pasajero y sabemos que nos va a responsabilizar, con mayor o menor severidad, de que el avión no salga en hora, por el perjuicio que se ven obligados a soportar sin una reflexión sobre las causas de la incidencia.

En esos momentos sería tremendamente impopular que las compañías aéreas se presentasen como víctimas. Mucha gente no lo entendería. A todas esas personas les lanzo una pregunta: ¿alguna vez se les ha ocurrido responsabilizar a un taxista de los baches de la carretera, de una calle cortada o de los atascos de una gran ciudad como Madrid en un día lluvioso? ¿A que no? Lamentablemente, muchas veces a las compañías se nos achaca injustamente incidencias ajenas. Asumir como propias situaciones de las que no somos responsables es algo con lo que tenemos que vivir a diario pero no me negarán que es una situación, en demasiadas ocasiones, injusta. También para nuestros empleados que en estas circunstancias se enfrentan a situaciones en las que no siempre tienen la información que se les reclama, simplemente porque aún no está disponible, porque en ese momento todavía se trabaja en encontrar una solución.

Ello no quiere decir que las compañías aéreas no seamos nunca responsables de demoras. Los aviones son máquinas muy precisas que tienen que pasar por el taller, a veces de forma inesperada y no planificada, retirándose por algún tiempo de la circulación. También nos podemos encontrar con imprevistos. Por ejemplo, más equipaje en cabina del esperado que hay que reubicar en el último momento en la bodega con el consiguiente retraso.

No obstante, en una mayoría de casos, los retrasos responden a causas que se escapan al control de las propias compañías aéreas y, pese a ello, no eludimos nuestra responsabilidad de atender a los clientes proporcionándoles alojamiento, comida y transporte.

Pongamos como ejemplo un caso del que ya hemos hablado: las continuas huelgas de controladores aéreos que se han sucedido en Europa, principalmente en Francia, país en el que se han incrementado hasta en un 300%, obligándonos, por ejemplo, a optar por rutas más largas para sortear el espacio aéreo galo, cerrado por huelga.

Las ineficiencias en la gestión del tráfico aéreo tampoco ayudan. En el mes de julio, según datos de Eurocontrol, una de las principales causas de los retrasos fue la falta de capacidad en el espacio aéreo, o lo que es lo mismo, la saturación en la gestión de las autovías. Al igual que en las carreteras convencionales, las vías aéreas también registran en determinadas épocas un tráfico denso que provoca atascos. Cuando los servicios de navegación aérea no tienen capacidad para absorber el volumen de tráfico aéreo se establecen regulaciones o, lo que es lo mismo, limitaciones al tráfico de aviones para que el control aéreo no se vea sobrepasado. Es ahí cuando se producen los retrasos.

Este verano hemos observado cómo se criticaba a Vueling un día sí y otro también a causa de los retrasos. Pero si nos remitimos a datos oficiales, lo cierto es que el aeropuerto de El Prat ha sufrido muy directamente una meteorología muy adversa, lo que en definitiva ha limitado su capacidad.

¿En qué se ha traducido? En verano, la mitad de los vuelos operados en este aeropuerto sufrió retrasos. En el mes de julio llegó a ocupar la tercera posición en el ranking de las 20 instalaciones con más demoras en Europa, según Eurocontrol.
Todos los agentes involucrados en el transporte aéreo debemos arrimar el hombro y adoptar medidas para minimizar el perjuicio ocasionado a los pasajeros y a la operativa de las compañías aéreas.

Pero no quiero dirigirme a los proveedores de servicio de navegación aérea ni a los aeropuertos ni a las autoridades, tampoco a los reguladores, sino a nuestros clientes. Les quiero garantizar que trabajamos duro para que imponderables como los aquí enumerados no nos impidan dar el mejor servicio y en hora.

En un entorno cada vez más competitivo, a las compañías aéreas se nos exige, y nos exigimos, un mayor esfuerzo para conquistar a un pasajero. En nuestro afán no está perturbarle con un retraso en su vuelo. Les aseguro que entre nuestros objetivos de cada día está la puntualidad. Pero por encima de la puntualidad está la seguridad y determinados imprevistos no nos permiten dar el servicio que deseamos. En estos casos solo puedo agradecer a nuestros clientes su paciencia y comprensión con las compañías aéreas y sus empleados, y asegurarles que trabajamos para y por ustedes.

Antonio Pimentel es Presidente de la Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo (Aceta)

Normas