La Fed retira el ponche de la fiesta... ¿y los demás?

La debilidad de la política monetaria europea es que hay que aplicarla a 19 economías distintas

La Fed retira el ponche de la fiesta... ¿y los demás?
EFE

La Reserva Federal de Estados Unidos acaba de incrementar los tipos de interés en 0,25 puntos, que han quedado en el rango del 2% - 2,25%. No se veían unos tipos de interés tan altos en el país americano desde 2008, año en que comenzó la gran recesión. Es la tercera subida de tipos en 2018, lo que confirma el endurecimiento de la política monetaria. Pero hace ya tiempo que las autoridades monetarias norteamericanas están retirando el ponche en una fiesta animada. De hecho, el licor empezó a desaparecer allá por diciembre del 2015, cuando comenzó la subida de los tipos de interés tras la recuperación de una larga y profunda crisis.

De eso hace ya casi tres años y el crecimiento de la economía norteamericana sigue siendo robusto, con un desempleo situado en el 3,9%, un crecimiento económico del 4,2% en el segundo trimestre y una inflación subyacente (excluyendo alimentos y energía) por encima del 2%. Las previsiones de crecimiento se han elevado: del 3,1% para 2018, del 2,5% para 2019 y del 2% para 2020. La idea es, por tanto, elevar los tipos para evitar el recalentamiento de la economía, una subida excesiva de la inflación y la sobrevaloración de los activos bursátiles y financieros.

Pero, ¿cómo afecta esta subida de interés de la Reserva Federal al resto del mundo? Empecemos por Europa. El Banco Central Europeo mantiene el tipo de interés en el 0%, aunque va a acabar con su programa de estímulos monetarios mediante la compra de activos que comenzó en 2015. Esto significa el comienzo de la normalización de la política monetaria en la eurozona.

No obstante, el problema en Europa es que hay una única política monetaria para 19 economías muy distintas. Ahora mismo, países como España presentan señales de desaceleración económica. Italia, con un crecimiento económico más débil que otros estados europeos, puede notar la retirada de los estímulos por parte del Banco Central Europeo e incluso la previsión de crecimiento de Alemania ha sido reducida del 2,2% al 1,7% por parte de los principales institutos económicos del país debido al auge del proteccionismo comercial mundial, la incertidumbre que rodea al brexit y la escasez de mano de obra cualificada. Pero también tenemos casos como el de Irlanda, donde las previsiones de crecimiento están al torno al 7% este año, siendo la construcción el sector que muestra un mayor dinamismo.

Existe, por tanto, una gran divergencia entre las economías europeas en cuestiones tales como crecimiento, déficit público o competitividad. La subida de los tipos de interés en Estados Unidos tendrá el efecto de revalorizar el dólar frente al euro, lo cual es positivo para las exportaciones europeas, a pesar de que las mencionadas medidas proteccionistas ya están sintiéndose en las economías europeas más abiertas.

Respecto a las economías emergentes, la subida de tipos va a significar la depreciación de sus monedas frente al dólar. Estas economías son sensibles al movimiento de los tipos de interés norteamericanos. Es posible que capitales invertidos en estos países vuelvan a Estados Unidos debido a la mejora en la rentabilidad de los bonos estadounidenses. Además, muchas de las empresas de estos países están endeudadas en dólares, lo que puede traducirse en dificultades de financiación y aumento de la morosidad. Un claro ejemplo de esta situación lo podemos ver en Argentina. Hay que pensar también que un dólar más fuerte perjudica a las exportaciones norteamericanas y beneficia a las de estos países a Estados Unidos. De nuevo la amenaza del proteccionismo a nivel mundial se cierne sobre estos países.

A las incertidumbres provocadas por el brexit, los problemas económicos en Turquía, la desconfianza en la política económica italiana o la crisis en Argentina hay que unir que muchos analistas prevén la llegada de una nueva crisis. La misma presidenta del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo, Danièle Nouy, espera la llegada de otra crisis ligada al mercado inmobiliario. La gran incógnita es cuando será. Las previsiones de crecimiento de Estados Unidos son positivas para los tres próximos años y el país está disfrutando de un largo periodo de expansión económica. Se esperan nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal para diciembre de este año y para 2019, por lo que este escenario de crisis parece que aún no preocupa a las autoridades monetarias norteamericanas. Al contrario, se están centrando en evitar el recalentamiento de la economía y en contener la inflación.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, prevé un incremento de la inflación subyacente en Europa debido al aumento de los salarios fruto de la mejora en el empleo. Estas declaraciones podrían anticipar una subida de los tipos de interés en Europa, aunque la realidad de un crecimiento económico más débil en varios de los países de la Unión Europea y una inflación subyacente en torno al 1% en agosto de este año han provocado que el Banco Central Europeo anticipe que no subirá los tipos de interés hasta, al menos, el verano de 2019. Eso sí, la retirada de los estímulos se prevé para diciembre de este mismo año.

Nos encontramos con dos realidades muy distintas en Estados Unidos y en Europa. En el país norteamericano parece afianzado el crecimiento económico y el foco está en la inflación y el recalentamiento de la economía, lo que vaticina nuevas subidas del tipo de interés, mientras en el Viejo Continente existen dudas respecto al crecimiento de varios de sus países y no está tan claro cuándo hay que empezar a retirar el ponche de la fiesta.

Jorge Hernando Cuñado es Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nebrija

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