El negocio de ‘carsharing’, el gran beneficiado de la restricción al tráfico en Madrid

La norma, en vigor en noviembre, acelerará la electrificación del transporte urbano

Las empresas renuevan ya sus flotas para poder entrar al centro

Madrid
Un usuario de patinete eléctrico pasa junto a un cartel que avisa de la prohibición al paso de los vehículos más contaminantes en la capital, instalado en la glorieta de Bilbao.

Una doble línea roja rodea ya toda la almendra central de Madrid. La señal en el pavimento, pintada a principios de verano, avisa de las restricciones de tráfico a los coches más contaminantes en otoño, en la zona delimitada por las calles de Alberto Aguilera, de la Princesa, plaza de España, calle de Bailén, ronda de Toledo, de Atocha, paseo del Prado, Recoletos, plaza de Colón, de Alonso Martínez y glorieta de Bilbao. Unas medidas que entrarán en vigor el próximo 23 de noviembre y que cambiarán radicalmente la forma de moverse por Madrid.

Pero ¿cuál es el impacto de la Ordenanza de Movilidad Sostenible, que se aprobará previsiblemente a finales de este mes, en respuesta a los graves problemas de polución en la capital? “Acelerará la electrificación de la flota de vehículos, fomentará el uso de las alternativas al coche en propiedad (transporte público, taxi, bicicleta, a pie...) y va a impactar negativamente en la venta: los jóvenes retrasarán la compra de su primer coche y las familias, la del segundo”, destacan Víctor Zambrana y Rodrigo Custodio, socios de la consultora Roland Berger.

Inversiones en infraestructuras y una regulación que se adapte a los nuevos modos de transporte, entre los retos pendientes

Mahou San Miguel es un ejemplo de cómo la decisión repercute en las empresas. La cervecera anunció la semana pasada la incorporación de 18 turismos eléctricos Renault Zoe para utilizarlos en el centro. Y la meta es que toda su flota sea verde en 2025.

Zambrana y Custodio consideran que este impulso debe ir acompañado de inversiones en infraestructuras, una tarea pendiente, para que los propietarios puedan moverse con autonomía. “Mientras no se produzca, es previsible que los usuarios prefieran el coche diésel o de gasolina para trayectos interurbanos y el carsharing [Bluemove, Respiro] y el carhailing [Uber] para los intraurbanos”, advierten.

Pese a esto, se están dando ya pequeños pasos debido también a la política medioambiental de la UE, la tecnología y la urbanización creciente. Es el caso de Iberdrola, que desveló a mediados de mes su plan para instalar en poco más de un año una red de 200 puntos de carga rápida, superrápida y ultrarrápida, con una inversión de 10 millones y suministro energético renovable.

Modos más favorecidos

Para Rafael Hernández, director del máster en Movilidad Urbana, Tecnología y Ecotransporte de la Universidad Camilo José Cela, el transporte público es el claro beneficiado. Aunque apunta al concepto multimodal, es decir, el uso de distintos modos de transporte (metro, autobús, bici) en una misma ruta. “Vamos hacia un urbanismo sostenible e integrado. No es tanto una aplicación de sanciones por imposición política, sino un gran clamor de los ciudadanos que exigen una mejor calidad de vida en las ciudades”, afirma.

No es tanto un imposición política, sino un gran clamor de los ciudadanos que exigen una mejor calidad de vida en las ciudades

Rafael Hernández, director del máster en Movilidad Urbana, Tecnología y Ecotransporte de la Universidad Camilo José Cela

En cambio, desde Roland Berger pronostican un mayor uso del carsharing y el carhailing, “como sustitutos naturales” al coche privado, porque los conductores que hasta ahora iban al centro en él lo seguirán haciendo, por los menores atascos y al ser negocios maduros y que se ajustarán más rápido a este escenario.

Otro de los retos es la convivencia de nuevos y viejos modelos para evitar conflictos como el surgido en julio entre taxis y VTC o ahora en Valencia y Madrid con los patinetes eléctricos Lime (de Uber y Google) –sin regular–. “Esto frena la inversión. Es importante que la regulación se adapte a esta situación”, sugieren.

Lo que debe saber para evitar una multa

El negocio de ‘carsharing’, el gran beneficiado de la restricción al tráfico en Madrid

Libre circulación. Podrán acceder los residentes y los no residentes con la etiqueta ambiental Cero (eléctricos) y Eco (híbridos). También los vehículos (y motores) eléctricos, tanto de particulares como de alquiler (Car2Go, Zity, Emov, Wible, Cooltra, etc.); los de personas con discapacidad, profesionales que trabajen en el área, servicios públicos, taxis, VTC (Cabify, Uber) o ambulancias. Pero, a partir de 2025, si su coche no tiene el sello de la DGT, aunque viva allí, no podrá hacerlo.

Con limitaciones. Aquellos con etiquetas B (los de gasolina matriculados entre 2000-2006 y diésel entre 2006-2013) o C (los de gasolina posteriores a 2006 y diésel a partir de 2014) solo pueden pasar si van a un parking público o privado. Y las motos con sello B o C, desde las 7.00 horas a las 22.00.

Aparcamiento. El tiempo máximo es de dos horas si no es vecino (los residentes podrán solicitar al ayuntamiento, en www.madrid.es, 20 invitaciones al mes para aparcar por igual periodo). Sin embargo, a partir de 2020 será obligatorio tener el distintivo de la DGT para acceder.

Velocidad. La norma incluye la reducción de la velocidad de 50 km/h a 30 km/h, que afectará al 80% de las calles de toda la ciudad, para favorecer a peatones, bicis y bajar la siniestralidad, aducen desde el consistorio.

Sanciones. El incumplimiento de estas medidas supone una multa de 90 euros a partir de febrero de 2019.

Normas