La crisis argentina daña la deuda de BBVA, Santander y Telefónica

Los ‘cocos’ de BBVA cotizan al borde de las pérdidas

Los tipos de la deuda de Telefónica alcanzan el 3,7%

Crisis argentina pulsa en la foto

Los países emergentes se han revelado como el susto inesperado de los mercados este año. Primero Argentina y después Turquía, Brasil o México han visto cómo la caída a plomo de sus divisas ponen en jaque a sus economías. Y extienden las dudas a las Bolsas europeas, penalizadas por aquellos valores más expuestos a los países emergentes. Entre ellos que destacan pesos pesados de la Bolsa española como BBVA, Santander o Telefónica, que han visto también cómo los inversores ponen los bonos en la picota.

La puntilla la puso el jueves Argentina. El peso llegó a caer un 20% después de que el Gobierno de Macri solicitase al FMI que adelantase el rescate. Y de que el banco central del país llevase los tipos de interés al 60% para intentar contener, sin éxito, la sangría de la divisa.

Pero la crisis en Argentina no empezó la semana pasada. La subida de tipos de la Fed en marzo, que dejó el precio del dinero entre el 1,5% y el 1,75%, dio el pistoletazo de salida a la fuga de capitales desde los emergentes. Algo que se agravó en mayo, cuando ante el fracaso del banco central argentino por contener el desangre del peso y con la sombra de un nuevo corralito en el trasfondo, Macri solicitó ayuda financiera al FMI.

Mayo fue también un punto de inflexión para las grandes cotizadas españolas, que tradicionalmente han puesto a América Latina en el centro de su expansión internacional. Más allá de la siempre volátil renta variable –BBVA se deja en el año un 24,49%; Santander, un 21,74%; y Telefónica, un 14%–, la crisis argentina ha ido menoscabando en los últimos tres meses las emisiones de deuda de los grandes de la Bolsa española. Coincide además en el tiempo con la llegada al Gobierno italiano de la coalición euroescéptica formada por Movimiento 5 Estrellas y Liga Norte y que ha llevado a la rentabilidad de la deuda soberana transalpina a máximos de 2014, amén de las diatrabas de Donald Trump en materia comercial.

Los bonos más afectados son los de BBVA. Tomando como referencia una emisión de 2017 de 500 millones de bonos contingentemente convertibles –en la jerga, cocos, que mutan en acciones cuando el capital del banco cae de un determinado umbral y figuran en el primer escalón, tras las acciones, en el esquema para absorber pérdidas en caso de quiebra–, el precio coquetea con sus mínimos históricos y con entrar en pérdidas, en el 100% del nominal. La rentabilidad, que discurre de forma inversamente proporcional al precio, ha pasado del 3,53% que marcaba antes del estallido de la crisis de mayo al 5,86%.

La deuda de BBVA afronta un menoscabo doble. Además de los problemas de Argentina, el banco pilotado por Francisco González (propietario del 50% del banco Garanti) es el más expuesto de toda Europa a Turquía. El país euroasiático ha dado el otro gran disgusto a los mercados este verano, donde el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan rechaza elevar el precio del dinero en respuesta a las caídas de la lira a imagen de lo ocurido en Argentina. Según la información remitida a la CNMV, un 16% de los ingresos del grupo procedieron en el primer semestre del país, por el 18% que llegan desde América Latina.

La deuda del otro gran banco expuesto a los emergentes, Santander, está algo menos atenazada. El precio de los 1.500 millones en cocos emitidos en 2014 cotiza en mínimos de octubre del 2017, en el 105% del nominal. La crisis argentina de mayo disparó su rendimiento un 70% en menos de un mes.

Finalmente, los 1.000 millones en subordinada colocados por Telefónica en 2016 recuperan algo de terreno tras haber cotizado al 100% del nominal en junio. Su rendimiento ha pasado del 2,4% que marcaba a principios de mayo al 3,72% a los que cerró el viernes, máximos de febrero de 2017.

Esta situación contrasta con la colocación realizada el viernes por Mapfre, expuesta también a América Latina y a los emergentes. Emitió 500 millones en deuda subordinada al 4,12%. Pese a que consiguió rebajar el interés frente al 4,37% al que colocó 600 millones en 2017, la demanda se quedó en apenas 1,4 veces la oferta, frente a las 5,8 veces que registró un año antes.

Las dudas de los inversores sobre Dia se extienden a los bonos

El viacrucis de Dia en Bolsa ha alcanzado también a la deuda. Dos de sus tres emisiones de bonos cotizan con pérdidas que rozan el 10%. Las dudas sobre la marcha del negocio ante la feroz competencia de Mercadona y el varapalo a las divisas en Brasil y Argentina acercan a la cadena de supermercados a hundirse en el bono basura. La emisión más afectada es la que vence en 2023, que cotiza al 94% del nominal, mientras que el rendimiento se ha disparado hasta superar el 2%. S&P le puso en la picota en julio, cuando puso en revisión su rating y cambió la perspectiva de estable a negativa.

Rebajar la nota, actualmente en BBB-, supondría hundir a la compañía en el bono basura, una posibilidad que va tomando forma entre los inversores. Todas las miradas están en si Dia será capaz de frenar la caída de sus beneficios, lo que ha provocado que la ratio de endeudamiento pase de dos veces ebitda a 2,4 veces. Tanto S&P como Moody’s ven el nivel clave en las tres veces deuda ebitda. Si el apalancamiento supera esa barrera, se activarían las alarmas de determinados covenants (obligaciones de información y compromisos) y le abocaría a una bajada de rating. Ana Gómez, analista de Renta 4, señala el aumento de la deuda en los últimos trimestres como uno de los principales riesgos del negocio y que explicarían la caída de sus bonos.

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