Tres claves para el liderazgo hoy

Los jefes mandan, los líderes crean. Es más, hoy están obligados a dar un paso más y co-crear

Tres claves para el liderazgo hoy

El liderazgo es uno de los tópicos de nuestro tiempo. Tal vez sea así porque consciente o inconscientemente la sociedad, y particularmente los pensadores, aprecian un déficit de liderazgo. Y los grandes desafíos que afronta la Humanidad demandan más líderes y más valentía para proponer soluciones y liderar caminos.

La incertidumbre es una de las certezas de esta época de transformación. Por eso necesitamos líderes que generen confianza, un bien escaso y cada vez más esquivo. Para generar confianza el líder tiene que estar presente , sentir y dejarse sentir, lo cual implica que esté al servicio de la organización, especialmente cuando ésta más lo necesita, que son los momentos de duda, crisis o cambio. El líder no siempre tiene las respuestas a las dudas, pero sí te ayuda a explorar caminos y no te deja solo.

Además de estar presente, el líder tiene que saber explicar bien el contexto en el que se gestiona una organización. Y, como es lógico, si lo tiene que explicar bien, lo tiene que entender bien. Hoy se habla del líder contextual, aquel que es capaz de decodificar las claves de lo que ocurre en su entorno, es decir, de transformar los porqués en para qués. Al situar la información, los datos y las emociones en un contexto comprensible puede tomar o ayudar a tomar decisiones que tengan sentido para la organización. Si vivimos tiempos complejos, las decisiones tienen que ser sencillas y deben transmitirse con claridad.

En todos los modelos de liderazgo la comunicación con el equipo juega un papel fundamental. El líder no solo debe transmitir con precisión los objetivos a cada uno de los miembros, sino también practicar el feedback para gestionar en todo momento el clima emocional y operar sobre él. Por eso, una de las habilidades más destacadas del líder es que escucha.

Uno de los rasgos comunes en todos los modelos de liderazgo en la actualidad es la adaptabilidad. En una época de transformación la disposición al cambio se presenta como una actitud imprescindible. De ella se deriva la capacidad para adaptarse con agilidad a las circunstancias. En aplicación de este principio, más allá de las capacidades que son ineludibles, cada persona debe construir su propio modelo de liderazgo apalancándose en sus fortalezas y en sus rasgos de personalidad. En tiempos de tanto “fake” la autenticidad es un valor seguro. Al calor de estas exigencias y de mi propia experiencia profesional, he identificado tres principios importantes para el liderazgo:

1. Cree en las personas y crea con ellas. Yo suelo decir que los líderes están al servicio de su equipo, no de su jefe. Los líderes hoy tienen que mirar hacia abajo antes de hacerlo hacia arriba. Si el principal activo de una organización son las personas, la principal ocupación de un líder es que esas personas se encuentren bien. Es imposible generar implicación si no existe un clima de entendimiento y cooperación entre los miembros de un equipo. Y una de las principales responsabilidades del líder es crear ese buen clima.

2. Haz lo que puedas hacer, a pesar de. No te concentres en lo que no puedes hacer, sino en lo que a pesar de las dificultades sí puedes hacer. Es un enfoque positivo y proactivo. No se trata de pensar en lo que se debería hacer y el entorno dificulta, sino en lo que se puede hacer incluso a pesar del entorno. La posibilidad antes que el obstáculo. Visto así, el obstáculo se transforma en un desafío. Por eso es importante que el líder descubra las fortalezas de los miembros de su equipo y les anime a apalancar en ellas su crecimiento.

3. Muerde hasta el hueso. Cuando descubras un asunto que consideres que es la palanca que debes mover para avanzar, profundiza al máximo. En ese momento el líder debe dejar de sobrevolar el conjunto de responsabilidades que ostenta y enfocarse en la palanca, meterse en el barro como se dice popularmente. Eso le hará ganar credibilidad entre los miembros de su equipo.

En síntesis, yo creo en un modelo de líder más horizontal, menos jerárquico, que verticaliza su gestión cuando descubre una palanca de crecimiento o transformación y que sabe interpretar las emociones de su equipo. Un líder es aquel que teniendo una meta no se empeña en llegar el primero a ella, sino en indicar el camino a los miembros de su equipo y acompañarles en su viaje. Hoy el líder no camina delante, camina al lado.

Los jefes mandan, los líderes crean. Es más, hoy están obligados a co-crear.

Susana Voces es Directora general de eBay España e Italia

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