Casa Cacao, el hotel 'boutique' con obrador de los hermanos Roca

Los dueños de El Celler de Can Roca abrirán en 2019 ­­una chocolatería con 15 habitaciones

La inversión es de 1,8 millones de euros

Hotel
Entrada de Casa Cacao.

El cacao es el centro de los nuevos proyectos de los hermanos Roca, propietarios de El Celler de Can Roca en Girona. Y como siempre todo se fragua en el lugar en el que han crecido y donde tienen su centro de operaciones, en el barrio de Taialà, donde siguen sus padres dando de comer de menú del día a los parroquianos, y a cantidad de turistas que se acercan a Can Roca al no conseguir mesa en el triestrellado restaurante. A escasos metros se encuentra también la Masía, donde dan rienda suelta a la creatividad y desarrollan iniciativas, como la del reciclado de vidrio y de todos los envases de poliespan, que convierten en taburetes.

En una calle de este popular barrio hay un pequeño obrador, donde desde hace cuatro años elaboran de manera artesanal todos los helados que se sirven en Rocambolesc, una cadena de heladerías impulsada por Jordi Roca y su esposa Alejandra Rivas, y que cuenta con tiendas en Girona, Barcelona, Madrid, donde tienen previsto abrir un segundo local, y Alicante, además de iniciar una expansión internacional de la mano de socios locales. En breve se mudarán a un espacio de 800 metros cuadrados, a un obrador con mayor capacidad desde el que atenderán la producción de helados y de chocolates.

El proyecto, bautizado como Casa Cacao, incluye el citado obrador de chocolate, además de una tienda, chocolatería para tomar sus elaboraciones y un hotel boutique con 15 habitaciones en el centro de Girona, del que se ocupará Anna Payet, esposa de Joan Roca y profesora de la Escola d’Hosteleria i Turisme de Girona. La inversión de esta iniciativa, de cuyo interiorismo se ocupa la diseñadora Sandra Tarruella, según adelanta Jordi Roca, es de 1,8 millones de euros.

El objetivo, según el responsable de la cocina dulce de El Celler de Can Roca, es adentrarse en el mundo del chocolate, a partir del cacao procedente de Perú, Colombia, Ecuador, México, Madagascar y también de una parte de Asia. En esta aventura cuenta también con el apoyo del repostero Damian Allsop, quien trabajó con los Roca en Girona y fue mentor de Jordi Roca. Ambos han viajado a estos países para conocer las plantaciones y establecer contacto con productores locales. Todo esto se plasmará en un libro y en un documental, que cuenta con el apoyo de BBVA, patrocinador de las giras gastronómicas que realizan los hermanos Roca por el mundo. “Quería conocer de primera mano cómo se cultiva el haba del cacao en las comunidades indígenas, que han cambiado el cultivo de coca por el cacao, y comprar directamente el producto a los agricultores, pagando un precio justo”, explica Roca, quien detalla que si el kilo de cacao se paga a un euro, ellos abonarán entre cinco y siete euros, dependiendo de las calidades y de la preselección del grano. “Queremos que sea un proyecto social y sostenible del que puedan vivir familias de estas comunidades”, señala Alejandra Rivas.

Y todo ello desean compartirlo con aquellos que se asomen a los ventanales del obrador de Casa Cacao, un espacio que abrirá en 2019, impregnado de un olor especial, el del chocolate.

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