Trump e Italia minan a la Bolsa europea, ¿qué riesgos y oportunidades surgen?

La remontada desde mínimos de marzo se frena, con el temor al nuevo gobierno en Roma como último motivo para vender

Los gestores descartan que Italia sea un riesgo sistémico y auguran corta vida al gobierno de la Liga y 5 Estrellas

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El retorno de la volatilidad era una advertencia abundante entre analistas y gestores de cara a la toma de decisiones de inversión este año, pero la realidad está superando las previsiones. El mercado se mueve con más agitación por el hecho inevitable de que los estímulos de los bancos centrales tienden a desaparecer y esa mayor vulnerabilidad se amplifica ante acontecimientos imprevisibles como las idas y venidas de la política exterior y comercial de Donald Trump, la alianza insólita que va a llevar al poder a dos partidos extremos y eurófobos en Italia y, este mismo viernes, la posibilidad de elecciones anticipadas en España ante la grave situación en que queda Mariano Rajoy tras la sentencia por el caso Gürtel.

El frente político con mayor poder desestabilizador es Italia. La formación de gobierno que pulen estos días en Roma la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas ha devuelto la inquietud a los inversores, temerosos de que la tercera mayor economía de la zona euro declare en rebeldía sus cuentas públicas y alimente el discurso antieuropeo en el conjunto de la UE. El riesgo político ha regresado por tanto estos días a la zona euro y aunque devuelve ecos del pasado, su alcance es infinitamente inferior al visto en los momentos más crudos de la crisis de deuda. Aun así, las ventas de activos italianos –y su contagio a otros mercados como el español o el portugués– se añaden a una lista de incertidumbres que está dejando sin brillo al conjunto de la Bolsa europea. Así, aunque lejos todavía de los mínimos anuales marcados en marzo, los parqués europeos afrontan incertidumbres que han puesto freno a las subidas acumuladas desde aquellos niveles.

A la nueva inquietud surgida por Italia, se suman factores ya conocidos por los inversores como la amenaza latente de guerra comercial –que toma cuerpo o flojea en función de las declaraciones de Trump–; los riesgos geopolíticos que están impulsando el precio del petróleo –y con ello cierto temor a tensiones inflacionistas que alteren la hoja de ruta de los bancos centrales–; las dudas sobre el ritmo de crecimiento económico de la zona euro o los vaivenes del mercado de divisas.

El último capítulo de tensión política en Italia ya deja una nueva foto en el balance anual de la Bolsa europea. Milán se desinfla, con salidas récord en fondos en la semana por 380 millones de dólares, y pierde el primer puesto en rentabilidad en el año en favor de París, que sube el 4,3% frente al apenas 2,6% del italiano FTSE Mib. Mientras, el Dax queda a punto de perder lo ganado en el año por las amenazas arancelarias de Trump. ¿Qué cabe esperar entonces para los próximos meses? ¿Pueden Italia y Trump echar por tierra la apuesta inversora en la Bolsa Europea o abren una oportunidad de compra?

Italia, el regreso del riesgo político

”Italia está ahora en una posición más fuerte que cuando estalló la crisis de deuda y en una mejor posición para capear shocks negativos”, explican desde Deutsche Bank. Aun así, el banco advierte que hay factores que pueden dañar el sentimiento del mercado y apunta a la presentación del presupuesto de 2019, el próximo otoño, como momento clave para calibrar hasta qué punto el nuevo ejecutivo busca el conflicto abierto con Bruselas a cuenta del déficit. En Nomura auguran que la prima de riesgo italiana, ahora en los 205 puntos básicos, podría acercarse a los niveles superiores a los 210 vistos en abril de 2017, con motivo de las presidenciales francesas. El banco japonés se suma además a quienes dan poca esperanza de vida al nuevo gobierno italiano y cree probable una ruptura de la coalición en los próximos seis meses, antes incluso de presentar los presupuestos de 2019.

“Italia es un elemento de distorsión y aunque ha tenido un efecto arrastre sobre España, lo peor se lo han llevado los activos italianos”, explica Ignacio Cantos, director de inversiones de atlCapital. La firma mantiene una visión positiva de la Bolsa europea, a pesar de un crecimiento que se presenta ya más débil, y tiene una previsión para el Ibex a fin de año en los 11.000 puntos, si bien en las últimas semanas ha decidido cubrir posiciones ante las crecientes incertidumbres.

La amenaza de aranceles en EE UU y datos macro más débiles son otros factores que pesan sobre la Bolsa europea

“Nuestro escenario más probable es que a pesar de que la preocupación por el nuevo gobierno italiano podría aumentar la volatilidad de los activos italianos, esto no hará descarrilar al conjunto de los mercados europeos”, sostienen desde JP Morgan Asset Management. La gestora estadounidense resume la situación como un giro populista en Italia, pero no un riesgo sistémico. En esta misma línea, Deutsche Bank no ve motivos para que Italia interfiera en el plan de retirada de estímulos del BCE y apuesta por que Draghi anuncie en la reunión de julio el fin definitivo de las compras de deuda en el mes de diciembre.

Thor Vega, analista de Gesconsult, también quita hierro al poder desestabilizador sobre el mercado de la situación política en Italia. “Veremos ruido, pero Italia es una economía muy fuerte, con mucha capacidad exportadora”, apunta. La gestora ha aprovechado de hecho las últimas caídas para comprar. “Sobreponderamos la Bolsa europea, sin duda”, añade, con especial preferencia por el sector papelero, el de petróleo y gas, las materias primas y el automóvil, con Renault como apuesta.

La amenaza de la guerra comercial

El sector automovilístico ha sido sobre el que Donald Trump ha lanzado el último dardo de su mensaje proteccionista, con la amenaza de establecer un arancel del 25% a las importaciones a EE UU. Los inversores no creen que Trump llegue hasta el final en sus amenazas y descartan una declaración de guerra comercial.

Milán se desinfla y, de ser la Bolsa más rentable de Europa este año, ya solo gana el 2%. El Cac sube en 2018 el 4% y el Dax regresa a pérdidas

“El mundo va a ser más proteccionista con Trump, pero está visto que su táctica pasa por anunciar medidas que luego termina negociando”, señala Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank España. Sin embargo, sus anuncios han bastado para pulverizar la recuperación desde mínimos que había logrado el Dax, al filo de estar en negativo en el año, y para sembrar el desconcierto entre las grandes empresas alemanas.

De hecho, el proteccionismo –y su efecto negativo en la confianza empresarial europea– es uno de los elementos que está pesando sobre el crecimiento económico de la zona euro, en especial el alemán. El propio BCE ha advertido de la moderación en el ritmo de crecimiento, en espera de discernir si se trata de un efecto puntual o de mayor alcance. “Europa creció en 2017 a un ritmo muy bueno, por encima de su potencial, y eso no es sostenible”, explica Duce, que en todo caso defiende que los datos económicos y los resultados empresariales van a seguir actuando de soporte para la Bolsa europea. “No nos gusta más la Bolsa de EE UU que la europea, estamos a la par”, asegura.

En BNY Mellon sí tienen clara su preferencia por la Bolsa europea frente a Wall Street. “Las valoraciones son más razonables que en Estados Unidos vemos más capacidad de sorpresa en Europa. En Estados Unidos, el ciclo económico es más maduro y los beneficios empresariales están en máximos, motivos para estar cautos”, argumenta Sacha Evers, jefe de Iberia de BNY Mellon, que incluso ve oportunidades de compra en la deuda soberana italiana pasados unos días.

Desde Gesconsult, Thor Veha recuerda que la desaceleración de los índices PMI que se observa en la zona euro deja a estos indicadores en niveles de junio de 2017, cuando el PER estimado al que cotizaba la Bolsa oscilaba entre las 16 y 18 veces. Ahora, ese múltiplo está entre las 13 y 14 veces. “Es la misma calidad de datos macro que el año pasado, con un mercado más barato. Estamos aprovechando para comprar”, añade.

El alivio de la caída del euro

En un contexto de creciente riesgo político y cierta ralentización de la economía –que no llega a despertar en cualquier caso la alerta de los inversores–, el euro sí se ha convertido en un nuevo aliado para la Bolsa europea. Su debilidad frente al dólar, que ha terminado por descontar las alzas de tipos en Estados Unidos, es un alivio para las grandes exportadoras europeas. Aunque por otro lado reciban los zarpazos intermitentes de la amenaza arancelaria de Trump.

La recuperación del dólar le ha servido al Dax de hecho para recuperar posiciones, aunque su recorrido alcista frente al euro estaría cerca de tocar techo. “Vemos poco recorrido para la caída del euro. Un descenso a niveles de 1,16 o 1,165 dólares sería el punto para cerrar posiciones largas en dólares y cubrir la cartera. Esa idea de inversión de apostar al descenso del euro está cerca de agotarse”, en opinión de Javier Rillo, analista de Ibercaja Gestión. Rillo es neutral en Bolsa europea y , como otros tantos gestores más escépticos, evita “compañías sobreexpuestas al ciclo por si hay desaceleración”.

La comparativa con la Bolsa de Estados Unidos

Goldman Sachs prefiere Wall Street. El banco estadounidense también ve atractivo en la Bolsa europea pero ha reforzado posiciones en lo que va de año en la estadounidense, desde una posición algo más neutral con la que comenzó 2018. Goldman Sachs considera que la Bolsa de EE UU puede encajar un aumento de la rentabilidad del bono a 10 años hasta el 3,5% sin sufrir una oleada de ventas. El bono ya ha superado el 3% sin desatar una corriente vendedora. Los mercados emergentes son la otra apuesta de inversión bursátil de Goldman Sachs, a pesar de la inquietud que está creando la fortaleza del dólar.

Una prima del 15%. A diferencia de Europa, la Bolsa estadounidense ofrece a los inversores el atractivo de su sector tecnológico –con gigantes como Apple, Google o Facebook– y de su sector bancario, que disfruta ya de un entorno alcista de tipos de interés que se hace esperar en la zona euro. Esto justificaría la prima con la que cotiza Wall Street, del entorno del 10% al 15%, según explica Javier Rillo, analista de Ibercaja Gestión.

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