Cómo afectará el conflicto a la Bolsa, la deuda y el petróleo

Las amenazas de Trump dispararon al crudo y castigaron a la renta variable

Los resultados empresariales competirán por la atención de los inversores

Imagen del principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35.
Imagen del principal indicador de la Bolsa española, el IBEX 35. EFE

Tras muchas amenazas, algunos inversores pensaban que Trump era "un perro ladrador, poco mordedor". Algo que en ocasiones anteriores había minimizado el efecto de sus soflamas remitidas al mundo vía Twitter. Sin embargo, la imposición de aranceles a la importación de metales chinos ya avisó al mercado. Y, con el ataque junto a Francia y Reino Unido sobre Siria —cacareado una y otra vez durante la semana— demuestra que el magnate a veces no solo ladra mucho, sino que también da algún mordisco.

La semana pasada la guerra comercial con China amainaba con las invitaciones del gigante asiático a negociar (y también los gestos de Trump para volver a la negociación del Nafta) al ritmo que se abría un nuevo frente. El presidente acusaba al régimen de Bachar al-Asad de utilizar armas químicas contra la población y amenazaba con un ataque al país, que había levantado también las suspicacias de Rusia, dispuesta también a responder al ataque.

Este cruce de acusaciones hizo sufrir a las Bolsas de todo el mundo el miércoles. El Dow Jones se dejó cerca de un 1%, el S&P 500 cedió un 0,5% y el Ibex se quedó con una caída del 0,28%. Pero la mayor reacción se vivió en el mercado de materias primas.

El petróleo alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 2014 con el Brent superando los 73 dólares por barril. El mercado del crudo reaccionaba así ante la posibilidad de que un ataque a Siria elevase la tensión con Rusia y, fundamentalmente, Iran. El final del bloqueo al régimen de Teherán hundió el precio del crudo ante la previsión de que inundase el mundo de crudo iraní (hasta ahora proscrito por EE UU). Y que Washington volviese a cerrar ese grifo reduciría drásticamente la oferta del oro negro, ante una demanda al alza. El oro, por su parte, marcó máximos de enero, por encima de los 1.350 dólares por onza.

La cuestión para el mercado del crudo está también en las sanciones impuestas por EE UU esta semana sobre algunos oligarcas rusos por los ciberataques. Algo que hundió esta semana a la Bolsa de Moscú. También planea sobre el país unas posibles sanciones a la deuda rusa recién emitida, que emergería como un riesgo financiero a nivel global, apunta Michel Wiskirski, analista de Carmignac. Una razón por la que el Tesoro estadounidense ha aconsejado no introducir esas sanciones.

Unas sanciones muy estrictas sobre la deuda pública Rusia se volverían también en contra del mercado del petróleo. El nivel actual del Brent es muy plácido para las cuentas públicas rusas y que le ha permitido reducir su déficit. Sin embargo, si la Casa Blanca aumenta la presión sobre la deuda rusa, esto avocaría al Gobierno de Putin a abandonar el pacto de la OPEP y bombear más crudo. Los países del cartel más otros externos acordaron en noviembre de 2016 reducir el ritmo de bombeo en 1,2 millones de barriles al día, lo que impulsó los precios al alza. Arabia Saudí, el otro peso pesado del acuerdo, es una férrea defensora de prolongar el recorte tanto como sea necesario.

Una vez que Trump ha cumplido sus amenazas sobre Siria, pero con el cierre ligeramente optimista del viernes (donde los buenos resultados de la banca estadounidense dio cierta cancha a la renta variable), los inversores contienen el aliento ante la apertura del lunes. Y tratan de vislumbrar si el efecto del bombardeo ya ha sido descontado por el mercado o si lo vivido la semana pasada puede trasladarse a la que entra.

No es la primera vez que la Administración de Trump ataca Siria. Ya en la madrugada del 7 al 8 de abril de 2017 EE UU bombardeó bases militares de al-Asad en respuesta a otro ataque con armas químicas. Pese a que provocó una apertura de la Bolsa a la baja, el Ibex, por ejemplo, cerró con leves alzas.

La situación de los mercados este 2018 dista mucho de la de hace un año. Araceli de Frutos, socia fundadora de la eafi 107 y asesora de los fondos Alhaja Inversiones y Presea Talento Selección, califica este ejercicio como un "año noria". Así, pronostica que la Bolsa caerá el lunes, puesto que está "pendiente de un hilo", con la volatilidad de nuevo en escena. Conviene recordar que el índice VIX (llamado el índice del miedo, que mide las variaciones del S&P 500) se encuentra un 40% por encima de los niveles de hace un año.

La cuestión estará, según la visión de Pablo García, de Alphavalue, en que la propia Casa Blanca ha matizado que se trata de un ataque puntual. Y desde el Kremlin han matizado su primera reacción ya ha evitado amenazar con represalias. En su opinión, todo ello le hace pronosticar que "apenas moverá mercado". Considera que se trata de un conflicto localizado, fuera de los intereses de las grandes potencias.

En la línea se sitúa Juan Gómez Bada, director de inversores de Avantage Capital, también resta peso a la reacción de la Bolsa del lunes. "El conflicto tendría que escalar mucho para afectar al mercado", asegura.

García apunta a que el mercado tiene en la semana un rosario de citas que van a ser las que atraigan la atención de los mercados. Fundamentalmente, el inicio de la presentación de la temporada de resultados. El miedo de trasfondo está en que la Bolsa empieza a ver señales de recalentamiento en la marcha económica de EE UU, pero eso de momento no se ha reflejado en las primeras cuentas trimestrales difundidas por los bancos estadounidenses, que han sorprendido (para bien) al mercado. En este sentido, el departamento de análisis de MacroYield apuesta por que las amenazas de guerras sean disueltas por los resultados y los fundamentales. Esperan unas cuentas "excepcionalmente favorables" que podrán servir de catalizador para que las Bolsas no solo no caigan, sino que apunten al alza.

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