10 pasos para superar la adversidad

La directora operativa de Facebook, Sheryl Sanberg, relata en un libro cómo superó la muerte de su marido

Incluso en el ámbito laboral, se aprende más de los fallos que de los aciertos

resiliencia
GETTY IMAGES

La directora operativa de Facebook, Sheryl Sandberg, descubrió el significado de la palabra resiliencia después de encontrar a su marido, Dave Goldberg, desplomado en el suelo del gimnasio durante sus vacaciones en México. En ese momento, pensó que ni ella ni sus hijos podrían volver a ser felices, pero el tiempo, la psicología y su lucha constante le demostraron que se equivocaba.

La resiliencia es la capacidad que tienen algunos metales de transformarse, al aplicar sobre ellos una fuerza firme, en algo con la misma esencia, pero completamente distinto. “La psicología toma el término prestado de la física para ilustrar lo que sucede cuando las personas expuestas a un trauma salen de esa situación y se transforman en una versión mejorada de sí mismos”, explica la directora y socia fundadora de Haztua Psicología Positiva, Rosana Pereira. Hasta hace poco, desarrolla la psicóloga, se pensaba que solo una reducida parte de la población era resiliente y que la mayoría de las personas que se enfrentan a un trauma, lo sufren de por vida. Sin embargo, la realidad es que mucha más gente de la que se creía tiene esa capacidad, que depende del contexto personal y resulta fundamental para disfrutar de una mejor salud mental.

La resiliencia es un músculo que se puede entrenar. Sandberg necesitó de la ayuda de su entorno, en especial de la colaboración de su amigo Adam Grant, psicólogo en la escuela de negocios Wharton (Filadelfia, Estados Unidos), pero logró superar la adversidad. Grant investigó sobre personas que se habían visto expuestas a situaciones terribles y habían logrado salir adelante. De la experiencia de ambos nació el libro Opción B (editorial Conecta, 18,90 euros), en el que dan sus recomendaciones para, como reza el subtítulo de la obra, “afrontar la adversidad, desarrollar la resiliencia y alcanzar la felicidad”.

  1. Respirar de nuevo. Tras investigar cómo se reponen de un duro golpe los individuos, el psicólogo Martin Seligman encontró tres elementos que se repetían y que frenan el proceso de recuperación. El primero es la personalización, culparse de lo ocurrido, después viene la generalización, pensar que el suceso perjudicará a todos los campos de la vida, y por último, la permanencia, suponer que el trauma durará para siempre. Para Sandberg, ser consciente de que ella no podría haber evitado la muerte de su marido, darse cuenta de que no todos los aspectos de su existencia eran terribles y ver que tendría momentos sin dolor le ayudaron a recuperar la felicidad. No se trata de pensar que nunca va a acontecer una desgracia, sino de asumir que, tarde o temprano, ocurrirá inevitablemente. La clave reside en encontrar el apoyo para salir a flote y seguir adelante.
  2. Echar al elefante de la habitación. Sandberg observó que, tras la muerte de su marido, muchos de sus amigos cercanos no le preguntaban cómo se encontraba. Se dio cuenta de que las personas tratan de evitar los temas de conversación que les hacen sentir incómodos. De hecho, ella misma había evadido ciertas charlas con anterioridad. Sin embargo, reconoce que la pena seguirá estando presente mientras no se hable de ella. Si se ignora, los individuos que sufren se aíslan y quienes podrían ayudarles, se quedan al margen. Romper este silencio incómodo y hablar abiertamente de lo que ocurre es un paso más para superar la adversidad.
  3. La regla de platino de la amistad. Apoyarse en los seres queridos ayuda a sobrellevar los problemas. No hace falta estar con ellos en todo momento, en ocasiones, basta con saber que, si se necesita, se puede acudir a ellos, como una red de seguridad. Asimismo, Sandberg recuerda que, mientras que siempre se ha dicho que la ley de oro de la amistad es “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”, la regla de platino exige comportarse con cada persona particular como esta quiera ser tratada, pues no todo el mundo requiere de los mismos cuidados.
  4. Autocompasión y confianza en uno mismo. Los errores son parte de la vida cotidiana y admitir que las imperfecciones son intrínsecas al ser humano es un paso adelante para alcanzar la felicidad. No se trata de eludir las responsabilidades, sino de no autocastigarse tanto como para impedirse salir a flote.
  5. Un salto hacia adelante. Los episodios traumáticos transforman a quienes los sufren, pero este cambio no es necesariamente a peor. Este paso consiste en tratar de sacar algo positivo de cualquier mala situación, pues con frecuencia, las personas que se han enfrentado a algo terrible han salido reforzadas de ello.
  6. Recuperar la alegría. Cuando Sandberg comenzó a experimentar los primeros momentos felices tras la muerte de su marido, se sentía enseguida culpable por ello. Más tarde comprendió que esos instantes le ayudaban a calmar el dolor, a estar más alegre, y por tanto, a hacerse más fuerte.
  7. Educar a niños con capacidad de resiliencia. Para la autora, comunicar a sus hijos que su padre había fallecido fue uno de los momentos más difíciles de su vida. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta de que volverían a ser felices. “La resiliencia no es un rasgo de la personalidad, sino un proyecto de vida”, desarrolla Sandberg. Ayudarles a ser conscientes de que tienen control sobre su propia vida, que deben aprender de los fracasos y que tienen puntos fuertes en los que apoyarse, les ayudarán a desarrollarse como personas.
  8. Fortalecerse juntos. Las ganas de vivir beben de las conexiones con los demás. Sandberg utiliza la desgarradora historia de un avión que se estrelló en los Andes, y que más tarde dio nombre al libro y la película¡Viven!, para ilustrar cómo el apoyo entre individuos ayuda a reunir energía para salir adelante. “Ser parte de una comunidad puede darnos las fuerzas que no somos capaces de hallar por nosotros mismos”.
  9. Fracasar y aprender en el trabajo. En el entorno laboral es especialmente positivo aplicar el concepto de resiliencia. Varios estudios de gestión han comprobado que, en contra de todo pronóstico, cuantas más veces ha fracasado algo, más posibilidades hay de que el siguiente intento funcione. Se aprende más de los errores que de los éxitos, pues los primeros se someten a un análisis más exhaustivo. Los comentarios de los demás también pueden ser de gran ayuda, y aunque a veces sean difíciles de encajar, prepararse para lidiar con ellos y no tomarse las cosas de manera personal vuelve a las personas más resilientes. Además, como recoge Sandberg: “Cuando se genera un espacio seguro para hablar de los errores, las personas son más proclives a comunicarlos y menos a cometerlos”.
  10. Amar y reír de nuevo. La directora operativa de Facebook volvió a reír, en parte, gracias a que volvió a tener citas. Al principio, esta opción le horrorizaba, pero fue su propia suegra la que le hizo ver que algún día volvería a casarse, y le aseguró que ella estaría allí para apoyarla. Efectivamente, salir con otros hombres le ayudó a centrarse en el presente, aunque no olvidará a su difunto marido. El humor tras un suceso terrible, como es la muerte, puede parecer inapropiado. Sandberg confiesa que, en ocasiones, se sentía fatal al bromear sobre el fallecimiento de su marido. Sin embargo, advirtió que la risa era un pilar fundamental para la resiliencia, pues rompe tensiones y reduce el dolor.
Normas