Kerviel, el banquero despechado que arruinó Société Générale

El bróker francés provocó un agujero de 4.900 millones de euros hace justo 10 años

Condenado a cinco años de cárcel, aún tiene sus cuenta embargadas

Jérôme Kerviel, durante su comparecencia ante la Corte de Apelación, en 2014.
Jérôme Kerviel, durante su comparecencia ante la Corte de Apelación, en 2014.

Han pasado 10 años, pero para Jérôme Kerviel parece que han pasado tres vidas. Fue el 24 de enero de 2008 cuando su nombre saltó a los telediarios de todo el planeta. El banco para el que trabajaba, Société Générale (el segundo mayor de Francia), le acusó de haber invertido en Bolsa con dinero de la entidad pero sin su autorización. Su comportamiento habría causado unas pérdidas de 4.900 millones de euros.

El grupo llevaba tres días tratando de deshacer en secreto las posiciones abiertas bajo cuerda, que habían alcanzado los 50.000 millones de euros. Un movimiento que acabó provocando un colapso en las Bolsas europeas.

La crisis financiera global aún no había hecho más que empezar (sería en septiembre de ese mismo año cuando quebró Lehman Brothers), pero el escándalo Kerviel fue una señal de que algo no iba bien. De que los controles del sector financiero no estaban funcionando y que el sistema podía estallar en cualquier momento.

Fue el propio presidente de Société, Daniel Bouton, quien compareció aquel jueves de enero de 2008 para explicar al mundo el infierno que estaba viviendo el banco. El ejecutivo acusó a Kerviel de haber provocado en solitario el mayor fraude de la historia bancaria. El bróker, que estaba desaparecido, se convirtió en el enemigo público número uno de Francia.

El escándalo era de tal dimensión que Bouton anunció que había despedido al jefe directo de Kerviel y que, tanto él como el resto de la dirección, renunciaban a su sueldo de seis meses.

Cronología de una estafa

  • 24 de enero de 2007. Société Générale acusa a su empleado Jérôme Kerviel de haber invertido con dinero del banco por un importe cercano a los 50.000 millones de euros. Deshacer estas posiciones habría provocado unas pérdidas de 4.900 millones de euros.
  • 26 de enero de 2007. Kerviel se presenta en un juzgado y asegura que toda la operativa era conocida y alentada por los directivos de Société.
  • Septiembre de 2010. Kerviel es condenado en primera instancia a cinco años de cárcel y a devolver los 4.900 millones de euros.
  • Febrero de 2014. El exbróker peregrina de París a Roma para quejarse al Papa Francisco de su situación, lo que no impide que el Tribunal Supremo francés ratifique la sentencia.

El año anterior Société Générale, con una plantilla de 120.000 empleados, había ganado 5.200 millones de euros. Casi la misma cifra que las pérdidas imputadas a Kerviel.

El relato en las primeras horas parecía firme. Un empleado pirata, un banco dañado y arrepentido por los fallos de control. Una opinión pública escandalizada. Pero esa construcción apenas duró 48 horas.

Cuando la Policía francesa buscaba a Kerviel por todo el país, éste se presentó voluntariamente ante un juez para explicarle su versión: no había actuado en solitario, sino que contaba con el beneplácito de sus jefes. Habían sido ellos quienes le animaron a hacer inversiones arriesgadas al margen de los libros contables oficiales. Al llegar las pérdidas, los jefes se asustaron y le tomaron como cabeza de turco.



Una década de tribunales

A partir de ahí se inició un culebrón mediático-judicial que dura hasta ahora. Kerviel estuvo unas horas detenido, y luego fue acusado por manipulación de mercado, fraude, abuso de confianza... Los directivos de Société le pintaban como un cerebro informático, capaz de haber creado una plataforma de inversiones al margen del banco, sin que saltara ninguno de los sistemas de control. Él siguió alegando ante la prensa y ante los tribunales que no era más que una pequeña pieza dentro de un engranaje fraudulento.

Antes incluso de que comenzara el juicio contra Kerviel, el presidente del banco tuvo que dimitir por las críticas recibidas por su gestión del escándalo. Fue en junio de 2010 cuando comenzó la vista oral contra el antiguo trader, en el tribunal correccional de París. En octubre, se dictó sentencia: Kerviel fue condenado a cinco años de cárcel y a restituir los 4.900 millones de euros a Société Générale. Sus abogados acudieron a la Corte de Apelación (2012), que redujo la pena a tres años de prisión.

Kerviel llegó a acudir al Tribunal Supremo (2014), que confirmó la pena de cárcel pero rebajó la indemnización de 4.900 millones de euros a tan solo un millón. Finalmente, entró en prisión, pero solo cuatro meses. Aún hoy se mantiene el litigio a cuenta de la indemnización y Société ha conseguido que se embarguen las cuentas bancarias de su exempleado.

Entretanto, Kerviel peregrinó de París a Roma (ida y vuelta) para verse con el Papa Francisco y denunciar “la tiranía de los mercados”, escribió dos libros, impartió conferencias por todo el mundo y su historia se llevó a la gran pantalla en la película L’Outsider. Un auténtico fracaso en taquilla, con la que los productores perdieron seis millones de euros.

Normas