La retórica anti-OMC de Trump daña a América, lo primero

Es verdad que hacen falta reformas, pero EE UU está bloqueando su funcionamiento

Washington ha sacado adelante la mayoría de sus reclamaciones en las últimas décadas

La retórica de Donald Trump contra la Organización Mundial del Comercio perjudica a EE UU, en primer lugar. El presidente no es amigo del organismo, que celebra su cumbre bienal. Es verdad que hacen falta reformas, pero Washington ha sacado adelante la mayoría de sus reclamaciones en las últimas décadas.

El jefe comercial de Trump, Robert Lighthizer, ha hecho hincapié en la soberanía nacional frente al multilateralismo en la cumbre de Buenos Aires. Durante su campaña presidencial, Trump amenazó con retirarse de la OMC y dijo repetidamente que EE UU ha sido tratado injustamente.

Y sin embargo, el país ha ganado más del 90% de los casos que ha planteado en los últimos 20 años. China es un objetivo habitual. En 2015, Pekín eliminó las cuotas de tierras raras utilizadas en teléfonos móviles después de que la OMC declarara que el sistema violaba las normas de comercio. EEUU respondió con una queja contra las cuotas chinas sobre las materias primas utilizadas en el acero y el automóvil.

La Administración Trump también está socavando el sistema de solución de disputas de la OMC al bloquear el nombramiento de nuevos jueces para su cuerpo de apelación, de siete miembros. Este mes, cuando termine el mandato de otro juez, el panel se reducirá a cuatro miembros (hacen falta tres para decidir). Eso podría ralentizar los casos planteados por EE UU, como una queja sobre las cuotas chinas de trigo, arroz y maíz.

Lighthizer tiene razón al pedir que la OMC cambie. El inmanejable organismo no ha podido actualizar las normas globales desde mediados de la década de 1990. EE UU también ha perdido el 90% de los casos cuando le tocaba defenderse, pero eso se debe a que a menudo no cumple con las reglas. En una ocasión, rehusó abordar los subsidios al algodón durante 10 años, tras una decisión de la OMC en 2004.

La pertenencia de China a la Organización tampoco le ha impedido hacer dumping con el acero y otros productos. Pero Pekín tiende a adherirse a las normas de la OMC, así frena bastante las prácticas comerciales desleales. El debilitamiento del organismo provocado por Trump también tiene consecuencias para las empresas de EE UU.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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