Los hogares de Móstoles dicen adiós al gasóleo

Veolia estrena una central térmica con biomasa que abastece a 7.500 mostoleños

Biomasa
Fachada de la central de Biomasa de Veolia en Móstoles.

La biomasa está de moda. En concreto, en pequeñas ciudades españolas con inviernos muy fríos y largos, donde hay una mayor demanda de calefacción y agua caliente durante un año. Hablamos del municipio madrileño de Móstoles (205.600 habitantes). Sus vecinos han dicho adiós a las calderas de gasóleo, tras engancharse en 2016 a una red térmica que funciona con esta fuente de energía renovable.

Y, pese a la resistencia inicial, convenció la apuesta por una tecnología limpia, pero también –no nos vamos a engañar– influyó el ahorro que supone para las familias.

La compañía francesa Veolia, a cargo de su operación y explotación, acaba de inaugurar este proyecto de siete millones de euros, con la colaboración del Ayuntamiento mostoleño y fondos de la firma barcelonesa Suma Capital. La red Móstoles Ecoenergía –como se denomina– abastece en su primera fase a 2.500 viviendas de 13 comunidades de propietarios, que suman 7.500 vecinos. La previsión en 2018 es superar los 4.000 hogares.

“En 2020 operarán más de 700 redes de calor en España, con una potencia instalada de 860 megavatios. Su expansión ha sido particularmente lenta en nuestro país, pero se ha avanzado en la tecnología de las calderas y en la Administración ha calado que la biomasa es un combustible mucho más rentable y estable en precio que el petróleo, al estar ligado al IPC. Su periodo de maduración ha llegado”, declaraba Francisco Villalobos, gerente de Móstoles Ecoenergía, el día del estreno.

El respaldo de Suma Capital no es casual. Esta firma de capital riesgo tiene un fondo de 100 millones –que se ampliará en breve y tendrá una capacidad de inversión de 250 millones– para proyectos de energía, medio ambiente y economía circular, revela Ruperto Unzue, socio de la compañía. Y que incluye redes de calor –donde son muy activos– como la de Veolia o la de Soria (en funcionamiento) y Aranda de Duero (en obras) con la empresa Rebi; energías renovables, ahorro energético y residuos. En total, han participado en más de 75 iniciativas. “Estamos estudiando otros en Pamplona, Calatayud y Alcorcón”, apostilla.

“Hay un importante campo para el desarrollo del autoconsumo y de infraestructuras vinculadas a esto con renovables. O de renovables con power purchase agreement (PPA, por sus siglas en inglés); el ahorro energético sigue siendo prioridad. También en residuos España tiene indicadores muy por debajo de la media europea y hay una necesidad de infraestructuras”, apunta Unzue.

Funcionamiento

La planta aprovecha la energía contenida en la materia forestal de 8.000 toneladas de astilla procedentes de la limpieza de las copas de pinos, chopos y castaños de los bosques de Madrid, Valladolid o Zamora, y que suministra la compañía extremeña Enerbosque.

“Una vez colocada en silos manualmente y analizada su calidad, la biomasa pasa a unas calderas de ladrillo donde se quema de forma automática. La temperatura producida se lleva a un circuito hidráulico que calienta el agua a 95 grados. Y de ahí la bombeamos a las comunidades de propietarios, hacemos un intercambio de calor y cedemos tanto agua caliente sanitaria (para lavar la ropa, para la ducha, etc.) y calefacción en invierno”, explicaba el técnico Raúl González durante un recorrido por las instalaciones.

La central cuenta con dos calderas de cinco megavatios (MW) y una de dos, que suman una capacidad instalada de 12 MW, con una producción anual de entre 18 y 20 MW, además de cuatro kilómetros de tuberías y 13 subestaciones de intercambio, detallaba González. “Es una tecnología que se adapta muy bien a ciudades pequeñas, no necesitamos ir a las grandes. Debe estar preferentemente en zonas frías, como en Valladolid o Pamplona, donde también tenemos este tipo de redes”, manifestaba Villalobos. Veolia opera 17 centrales térmicas en España para hogares e industria.

Beneficios

La central evita la emisión de 9.000 toneladas de CO2 a la atmósfera y reduce un 15% el coste energético, según la compañía. “Tenemos un control estricto por parte de Medio Ambiente, que mide los focos de emisión. Nos inspeccionan dos veces al año, al estar considerada como planta industrial y cerca de un núcleo urbano; está situada a ocho minutos del centro, en el polígono Prado Regordoño. Hay tres fundamentales: los de monóxido de carbono –estamos en 180 miligramos por metro cúbico y el límite es 300–, los de óxidos nitrosos –estamos en 150 y el máximo es 200–, los de azufre y partículas –estamos por debajo de 2 cuando nos exigen menos de 30–”, según González.

“Es un recurso local que crea trabajo. En las obras contrataron a 30 personas y hoy la gestión de la central de biomasa emplea a 4 personas. La planta mejora el confort y la calidad de vida de los ciudadanos y siempre con el compromiso ambiental”, destacaba Hervé Peneau, consejero delegado de Veolia. Mientras que el alcalde de Móstoles (PSOE), David Lucas, confía en la alianza público-privada para promover la sostenibilidad, incorporando fuentes renovables, y avanzar en la transición energética.

Los vecinos hicieron de la inauguración de la planta su propia fiesta. “La calidad del servicio es buena. El agua muchas veces quema y tenemos que graduarla. Ahora estamos en un ahorro del 10% respecto del gasoil. Esperamos conseguir un 15% o hasta un 20%, si el invierno es suave como se prevé”, comentaba en el cóctel uno de ellos, la mayoría mayores. El contrato se fija a 10 años.

En grandes cifras

Montaña de pellets.
Montaña de pellets.

8.000 toneladas de materia forestal utiliza la planta Móstoles Ecoenergía, procedente de la limpieza de los bosques de Madrid, Valladolid y Zamora. 

9.000 toneladas de dióxido de carbono que no se emiten a la atmósfera gracias al uso de energía renovable.

15% es el ahorro respecto del gasoil que supone para las familias, uno de sus principales atractivos.

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