La información clínica, un tesoro por explorar

España participa en cuatro proyectos internacionales de investigación biomédica que utilizan datos anonimizados de pacientes para descubrir nuevos fármacos o curas de enfermedades mortales

Laboratorios

En sanidad, la información acumulada en historias clínicas, recetas electrónicas o artículos científicos vale su peso en oro. Su potencial apenas comienza a exprimirse, a la espera de una regulación –en marcha– que proteja tanto a pacientes e investigadores como a hospitales y empresas. Pero su futuro es prometedor, dado que la reutilización de estos datos ayudará a reducir los tiempos de fabricación de un medicamento o a dar respuesta a enfermedades tan frecuentes y mortales como el cáncer.

Bajo el paraguas del IMI (Iniciativa de Medicamentos Innovadores), un programa público-privado integrado por la ComisiónEuropea y la FederaciónEuropea de Industrias Farmacéuticas, España colabora en tres proyectos de big data, cuenta Amelia Martín Uranga, responsable de la plataforma de Medicamentos Innovadores de Farmaindustria.

El reto es proteger los derechos de los pacientes y de todos los agentes involucrados

El primero, y el más avanzado, es el Harmony, que se coordina desde España (Hospital Universitario de Salamanca y La Fe de Valencia). Incluye a 11 países, con un presupuesto de 40 millones de euros.

El segundo es el Heart, cuyos trabajos iniciaron este mes, para el estudio de tres patologías cardiovasculares: insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria y fibrilación auricular, con el apoyo del Instituto de Investigación Sanitaria (Incliva) de Valencia. Y el tercero, sobre alzhéimer, donde interviene la empresa catalana Synapse. Además del Do-it, donde Farmaindustria da soporte (directrices sobre consentimientos y revocaciones) a estos proyectos verticales, añade Martín.

En cuanto a fármacos, se desarrollará en septiembre la segunda fase del proyecto Etox, que estudiará la toxicidad de los medicamentos a partir de información preclínica y clínica, informa Ferran Sanz, director del programa de investigación en información biomédica del Instituto de Investigación del Hospital del Mar. La anterior, que culminó en 2016, solo utilizó datos preclínicos. El IMI destinará 3.300 millones de euros hasta 2024 a investigación biomédica –no todo va a big data–, financiado al 50% por los laboratorios y la CE.

Su uso masivo depende, sin embargo, del avance jurídico. En mayo de 2018 entrará en vigor el nuevo reglamento de protección de datos europeo, que contemplará estos segundos usos, aunque anónimos o seudoanónimos con garantía, así como el derecho de revocación. La Agencia Española de Protección de Datos trabaja en este sentido, tras la publicación reciente de códigos de buenas prácticas y guías para el ciudadano.

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