Qué riesgo tienen las ocupaciones de desaparecer en España Ampliar foto

La robotización generará más de dos millones de empleos en España hasta 2030

Un estudio de AFIy Google describe las profesiones con más riesgo de desaparecer

Con las políticas adecuadas, la renta per cápita se elevará un 37,5%

Hasta ahora, hablar de robotización o digitalización de la economía parece abocar irremediablemente a un mensaje apocalíptico en el que los titulares se centran en cuántos millones de empleos desaparecerán cuando la transformación culmine. Sin embargo, el Observatorio para el Análisis y Desarrollo Económico de Internet (ADEI), una iniciativa fruto de la colaboración entre Google, Analistas Financieros Internacionales (AFI) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante, ha elaborado un estudio que pretende ser la visión optimista de los efectos que tendrá esta revolución tecnológica.

Con una adecuada combinación de las políticas públicas necesarias, así como con la implicación de las empresas privadas, la economía española podría conseguir de aquí a 2030 crear dos millones de empleos netos. Esto será posible por el nacimiento de nuevas profesiones y la adaptación de empleos ya existentes. Y otro factor crucial. Gracias a la robotización, el PIB per cápita podría elevarse desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 en 2030, lo que supone un espectacular incremento del 37,5% en apenas 12 años.

El desglose que realiza el observatorio ADEI es el siguiente: En total, el aumento de la ocupación sería de 3,2 millones de empleos adaptados a la digitalización, a los que se sumarían otros 600.000 puestos que requieren un alto componente humano y por ello son poco susceptibles de ser desplazados por las máquinas. A esos ocupados habría que restarles 1,4 millones de empleos que se destruirán por tratarse de ocupaciones fácilmente reemplazables por robots. De cumplirse estos pronósticos, la tasa de desempleo estructural de 2030 disminuirá hasta el 7% de la población activa.

Nuevas políticas

Se trata de un enfoque mucho más positivo de todos cuantos se han realizado hasta la fecha porque pone todo el énfasis en las nuevas oportunidades que puede generar en el futuro la transformación digital.

Pero para conseguirlo, los expertos que han participado en la elaboración de este estudio insisten: hay mucho trabajo por hacer. A su juicio, se debe actuar sobre varios frentes de manera simultánea. En primer lugar, abogan por una reorientación del sistema formativo, por la creación de un potente sistema de orientación, intermediación e inclusión laboral, así como por la generación de un verdadero ecosistema innovador. Además, advierten que se ha de trabajar por promover la extensión de los beneficios de la digitalización al conjunto del tejido productivo y los consumidores, mediante la defensa de la competencia y adaptación de las regulaciones sectoriales a la realidad digital.

Con todas estas medidas es con lo que se podría conseguir que la renta o PIB per cápita se elevara desde los 24.000 euros actuales hasta los 33.000 euros en 2030. Todo ello gracias a un aumento medio anual de la productividad del trabajo del 1,3%.

¿Qué empleos son los que crecerán en el futuro? Según el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop), organismo dependiente de la Comisión Europea, las ocupaciones avanzadas son las que mayor potencial de crecimiento tendrán hasta 2025, además de las asociadas al sector de la hostelería y el comercio. La razón es sencilla, son las que presentan un mayor grado de complementariedad con la robotización.

El problema, según pone de manifiesto el informe, es que España parte con bastante desventaja respecto a las grandes potencias mundiales sobre el peso que tienen en el mercado laboral estas profesiones más avanzadas. “El conjunto de empleados que desempeña este tipo de ocupaciones representaba el 28,5% del total en 2016 y apenas llegaría a alcanzar el 30% en el horizonte previsto por Cedefop para 2025”. Y, sin embargo, la media de los países de referencia (EE UU, Reino Unido y Alemania) se situaría ya hoy en día en el 43% del total, casi 15 puntos porcentuales superior a la media española, y próxima al 45% del total en el año 2025.

Así, físicos, ingenieros, matemáticos, especialistas en finanzas, profesionales de las tecnologías de la información y comunicación (analistas y diseñadores de software, especialistas en bases de datos y redes informáticas, científicos de datos, entre otros) serán los profesionales que menos han de temer a la transformación digital, ya que sus tareas son más complementarias y difícilmente sustituibles por completo por las llamadas máquinas inteligentes.

Tampoco hay malas perspectivas para los trabajadores de los servicios de hostelería y restauración, cuidados personales, servicios de protección y seguridad, así como directores y gerentes. Son profesionales que desempeñan tareas “que requieren un alto componente de trabajo humano” y, por tanto, convivirán con la robotización. Las peores perspectivas se ciernen por tanto sobre los trabajos susceptibles de ser sustituidos por los robots, como son los contables, administrativos, trabajadores agrarios e industriales, operadores y montadores, así como ocupaciones elementales (personal de limpieza y peones).

Los retos pendientes

ADEI propone cómo sacar el máximo partido a la revolución.

Diagnóstico. Para saber cómo mejorar la capacitación de los trabajadores, el informe recomienda analizar quiénes están desempeñando hoy esas tareas más avanzadas. Las conclusiones son claras: predominan los menores de 45 años y varones, luego el reto es incorporar a los séniors y más mujeres.

Políticas educativas. Los expertos reclaman una transformación del sistema formativo, complementado con nuevos ciclos y cualificaciones. Para ello, piden fortalecer las habilidades STEM (Ciencias, Ingeniería, Ciencias de la Salud, Electrónica, Informática, Arquitectura y Construcción). Además, exigen potenciar la formación voluntaria y reforzar la continua durante toda la vida laboral.

Innovación y empleo. Otro de los ejes clave ha de ser la completa transformación de los servicios públicos de empleo, de forma que incentiven la recualificación de los colectivos más vulnerables. ADEI insta a impulsar los programas de innovación y estimular el emprendimiento. Las instituciones deben promocionar la competencia, eliminanado barreras regulatorias o normativas y vigilando las prácticas que obstruyen modelos de negocio innovadores.

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