Coca-Cola reducirá en España un 12% el contenido de azúcar hasta 2020

La compañía redirige su estrategia de producto con el impulso del nuevo presidente

El grupo quiere ampliar el peso de los productos Zero en su balance

Coca-Cola Azúcar
Interior de la sede de Coca-Cola en España.

Coca-Cola busca reducir su dependencia del azúcar. El gigante de bebidas quiere adecuarse "a las nuevas exigencias" y aumentar el peso de las bebidas sin azúcar. La compañía prevé en concreto, reducir un 12% el contenido de este ingrediente en su portafolio en España en los próximos tres años.

Este recorte se añade al 38% realizado entre el año 2000. "Los consumidores están más preocupados que nunca por su salud", ha reconocido Pelayo Bezanilla, director de asuntos públicos de Coca-Cola Iberia.

La compañía ha cambiado su estrategia a nivel global desde la llegada del nuevo presidente, James Quincey. Los analistas ya señalaron cuando se anunció su nombramiento, que la prioridad de la compañía tenía que pasar por reducir su dependencia respecto a la Coca-Cola regular, su producto central.

Para alcanzar los objetivos de reducción del contenido de azúcar, la compañía ha llevado a cabo en los últimos años una reformulación de productos como Fanta, Sprite o Powerade, además del lanzamiento de referencias Zero en todas las categorías en las que está la compañía.

La compañía ha señalado que el pasado ejercicio las referencias Zero y Light supusieron ya el 40% de las ventas de Coca-Cola en España y con crecimientos de más del 4%, frente a la Coca-Cola normal "con una evolución menor".

A ello se suma la apuesta de la compañía por recipientes más pequeños. "Lanzamos las latas de 250 militros, que corresponde a la dosis recomendada", ha asegurado Rafael Urrialde, responsable de nutrición y salud de Coca-Cola Iberia.

"El impuesto es discriminatorio"

Juan José Litrán, responsable de relaciones corporativas de Coca-Cola Iberia, ha asegurado que "pagaremos todos los impuestos", en referencia al gravamen a las bebidas azucaradas en Cataluña, aunque añadió que "no están de acuerdo" con esta medida que ha tildado de "discriminatoria".

El directivo ha añadido que todavía es temprano para medir el impacto que haya podido tener este impuesto en las ventas, puesto que lleva dos meses en vigor. Sin embargo, ha asegurado que "si se tiene de verdad un objetivo sanitario de reducción de la obesidad, se tendría que gravar también a otros ingredientes y nutrientes que sean causantes".

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