El peor enemigo de mis inversiones soy yo mismo

Las emociones y la falta de planificación al invertir rebajan la rentabilidad media que se obtiene

Inversión

Ya he hablado en otras tribunas sobre las comisiones en fondos. Decía que, teniendo en cuenta las características de nuestra industria de fondos, no me parecían tan caras las comisiones de los fondos españoles. Sin embargo, aunque no tengo claro que en total por los servicios de asesoramiento, operativos y de gestión, el inversor acabe pagando menos, probablemente veremos una bajada de la media de las comisiones por la presión de los fondos de gestión pasiva y los efectos de la aplicación de MIFID II.

En esta ocasión quiero centrarme en un coste que no aparece publicado en ningún folleto, pero que puede ser más elevado que las comisiones que pagamos cuando invertimos en fondos. Morningstar Direct ha publicado un estudio sobre el mercado de fondos americano donde constata que la rentabilidad media de los inversores en fondos, desde el 2006 al 2016, es peor que la rentabilidad de los propios fondos, por el momento de entrada y de salida que eligen los inversores. El comportamiento habitual de los inversores, que invierten en un fondo después de que haya obtenido una buena rentabilidad y se salen tras una mala, hace que obtengan menos rentabilidad que si se hubieran quedado quietos sin mover su dinero.

Morningstar concluye que este coste por entrar después de subidas y salir tras correcciones es menor en fondos de baja volatilidad, y no se da, de media, en fondos de gestión pasiva. De las razones del diferente comportamiento en función del tipo de fondo, hablaremos más adelante.

Si para el inversor americano (con mayor tolerancia al riesgo y más experiencia inversora) su comportamiento le supone un coste elevado, ¿cuál es el coste para los inversores europeos y españoles?

Por ejemplo, en los últimos 10 años (hasta el 31 de mayo de 2017), Bestinfond obtiene una rentabilidad anualizada del 5,99% y el inversor de media solo del 3,74%. Esa diferencia de rentabilidad del 2,25%, acumulada supone un 25% menos de rentabilidad para el inversor en media. En EE UU, el gap de la rentabilidad de los inversores frente a los fondos es, para los fondos de gestión activa de renta variable americana, del 1,13% y para los de renta variable internacional, del 1,14%. En el caso de Bestinfond, ese gap ha sido el doble.

El caso del Carmignac Patrimoine ilustra que el inversor obtiene menos por su comportamiento que las diferencias de rentabilidad entre clases con diferentes comisiones. El inversor de la clase A (más barata) obtuvo una rentabilidad anualizada del 4,28% y el fondo en la clase más cara, un 4,67% (superior a la del inversor). Lamentablemente, no podemos distinguir (o yo al menos no tengo los datos) los flujos que provienen de inversores españoles o del resto de europeos. Así que no sé si los españoles tienen un peor comportamiento o no en este fondo o en media en todos los fondos, pero tengo intención de averiguarlo.

El regulador tiene como reto intentar mejorar este problema, yo deseo que se fomente mucho más la formación sobre planificación y estrategia en las inversiones financieras en asesores e inversores finales. Eso no quiere decir que no apoye que el sector financiero español gane en transparencia, y ojalá finalmente en una mejora de costes para el inversor, pero me parece que lo más importante es que los inversores españoles, en general, aprendan a invertir con una estrategia de inversión planificada para evitar que les afecten demasiado las emociones en sus inversiones.

Ahora quiero reflexionar sobre las posibles razones por las que el coste de comportamiento de los inversores americanos que invierten en fondos de baja volatilidad es menor y los de gestión pasiva no lo sufren de media (al revés según los datos obtienen más rentabilidad que los fondos, lo que significa que, de media, entran y salen en buen momento). En el primer caso, mi reflexión es que, a pesar de que ahora el coste de un fondo mixto puede ser mayor que una combinación de renta variable y liquidez, si esto hace que el inversor se mantenga, lo doy por bueno. En el segundo, creo que aquellos inversores que confían en que el mercado siempre acaba subiendo (aunque se sufra muchísimo en crisis como la del 2001-2002 y la del 2008) y llevan muchos años invirtiendo han aprendido que hay que ser valiente cuando los demás tienen miedo y viceversa.

Marta Díaz-Bajo es socia-directora del departamento de análisis de fondos de Atl Capital Gestión de Patrimonios.

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