Arnaldo Muñoz, director general de Airbnb en España

“Equipararnos con economía sumergida es una falacia que cada vez menos gente se cree”

"Los ingresos de los hoteles han crecido de forma espectacular, pese a Airbnb”

“Las decisiones de viaje en España la toman los milennials, no las Administraciones”

“Equipararnos con economía sumergida es una falacia que cada vez menos gente se cree”

No estamos en el centro de la diana”. Arnaldo Muñoz, director general de Airbnb, rechaza que su empresa sea el enemigo número uno de la industria hotelera, que acusa a los propietarios que alquilan sus casas de competencia desleal al no pagar impuestos y a la plataforma de no jugar con las mismas reglas de juego, ya que no está obligada a cumplir con la misma normativa o los requisitos que se les exige a los hoteles o a las empresas que alquilan inmuebles. Pero la realidad transita por un cauce bien diferente. La patronal hotelera Cehat o el lobby Exceltur han aprovechado sus últimas comparecencias públicas para lanzar un SOS a las administraciones para que pongan freno a la economía colaborativa por el perjuicio económico que genera a la primera industria de la economía española y el deterioro de la convivencia que se está produciendo en lugares como Barcelona o Ibiza, en los que la masificación y el turismo de borrachera han provocado una oleada de “turismofobia” entre los vecinos. Muñoz rechaza ambos argumentos.

El pasado ejercicio, 5,4 millones de personas se alojaron en algún inmueble de Airbnb, con un crecimiento del 82% respecto a 2015. En ese período, 117.500 personas alquilaron sus casas y obtuvieron unos ingresos medios de 3.400 euros. ¿Estas son cifras de economía colaborativa o pertenecen a otra cosa?

Creo que llega un momento en el que cuando tienes más del 10% de la población española (5,4 millones de personas) que está consumiendo turismo a partir de la economía colaborativa, algunos comentarios sobre el tipo de personas que vienen y el impacto que tienen, se desmontan por la propia experiencia de los viajeros. ¿Qué tiene más impacto en el comercio: Airbnb que lleva al centro de las ciudades o a la periferia a gente que va a estar consumiendo en el comercio de proximidad o aquellos hoteles de todo incluido? ¿Quién es más cuidadoso respecto a la vivienda en la que se aloja:la persona que viaja a una ciudad porque quiere vivir como un local o una persona que busca precios asequibles para emborracharse? ¿Quién es más cuidadoso a la hora de recibir a los viajeros: una plataforma en la que el particular elige uno a uno las personas que se van a quedar en su casa o un sistema de reservas a través de canales indirectos al que le da igual las características de los viajeros que vengan?Son respuestas obvias para las personas que conocen el entorno turístico. Esas falacias eran creíbles hace tres años por desconocimiento de nuestro negocio. Ahora no hay nadie que se las crea.

“Más del 70% de los propietarios que alquilan casas a través de Airbnb solo tiene un anuncio y más del 50% lo hace para llegar a final de mes”

¿Cuál es perfil del huésped y del anfitrión de Airbnb y cuáles cree que son las claves que explican el éxito de este modelo de negocio en España ?

Cuando surgen resultados de este tipo, no dejan de sorprender incluso para los que trabajamos en Airbnb. Desde 2008 hemos acumulado unos cuantos años con crecimientos espectaculares y toca el momento de ir más allá de los datos. Lo que hace falta es oficializar y reconocer que el concepto de poder estar viajando a una ciudad y hacerlo como un local es una propuesta de valor única. Sobre todo para los milennials. Las decisiones de viaje y las decisiones de consumo la están tomando los milennials y no las Administraciones. Cuando tienes un crecimiento de este tipo, lo único que hace es confirmar que un producto o una experiencia como esta engancha especialmente con ellos. Eso lo que te asegura son crecimientos similares en el futuro.
Airbnb fue creada en 2008 por tres socios en San Francisco que no sabían que hacer para seguir en su casa. De esa forma surgió el concepto de empresa, que era poner en alquiler su propia casa a los visitantes a una feria con el fin de no tener que abandonar su domicilio. Esa esencia sigue ahí. Más del 70% de los anfitriones de Airbnb en España, pese a lo que dicen las críticas, solo tienen un anuncio. Cuando les preguntas por qué tienen colocada su casa en nuestra plataforma, más del 50% te contesta que es para llegar a final de mes.

"Somos muy escrupulosos con la normativa comunitaria. Si algún día se cambia la acataremos y la cumpliremos sin problemas”

España es un país que está teniendo un boom turístico. Plataformas como Airbnb permiten que españoles que están muy necesitados puedan llegar a final de mes. Ahora parece que son todo momentos de vacas gordas, pero hace tan solo unos pocos años tuvimos una brutal crisis hipotecaria y había muchas personas que tenían muchos problemas económicos. Estar en Airbnb es trabajar en un proyecto en el que sabes que lo estás haciendo para que la gente llegue a final de mes. Y eso es algo único. No lo catalogaría como una función social, pero sí de redistribución de los ingresos turísticos, con el fin de que puedan llegar a otras capas de la población.

Muchos hoteleros consideran que esa labor la puede realizar Airbnb porque se trata de una actividad opaca, en la que no se pagan impuestos y en la que no existen las mismas obligaciones, por lo que se produce una competencia desleal

Que haya partes afectadas que intenten tener una estrategia para ralentizar nuestro crecimiento lo puedo llegar a entender. Pero no estoy preocupado por ello. Lo estaríamos si la parte que decide usar nuestros servicios nos rechazara. Pero no es así. Cuando miras la evaluación de la satisfacción tanto en los anfitriones como en los huéspedes, son altísimas y esa es una realidad incontestable.También cuando hablamos de hoteleros hay que distinguir. Hay empresarios en Europa y en España que no tienen ese rechazo hacia el modelo de Airbnb y luego están los gremios más tradicionales, a los que yo les puedo rebatir todas sus críticas. Pese a la irrupción de nuestra compañía en España y a su fuerte crecimiento, si pusiéramos en paralelo el crecimiento de la industria hotelera, el avance de las dos variables más importantes (el ingreso por habitación disponible y la ocupación), han seguido creciendo de forma espectacular.No hacemos competencia desleal al hotelero. Lo desmiento y que quién haga esa afirmación que me lo demuestre con cifras. Lo que hay es un reconocimiento por parte del usuario y de las autoridades de competencia en España y en Bruselas de que la actividad que realizamos es totalmente diferente a la suya. Es una economía entre particulares y a partir de ahí se tiene que regular de forma diferente. Por cierto, países como Portugal, Francia o Reino Unido reconocen esa tipología diferente de economía entre particulares. España es de los pocos sitios en los que todavía no se ha regulado.

Esa falta de regulación es la que ha llevado a los hoteleros a solicitar al Ejecutivo español que haga lo mismo que hizo San Francisco, donde nació Airbnb. El ayuntamiento de esa localidad amenazó con sanciones diarias de 1.000 euros a Airbnb por cada casa alquilada que no tuviera número de registro. Dicen que en un día se retiraron 14.000 anuncios ante la posibilidad de pagar 14 millones de sanción al día.

Hay mucha gente experta en cosas que pasan en sitios muy distantes. Lo que dicen las que se auguran como expertas sobre lo que ocurre en San Francisco me atrevería a cuestionarlo. Cumplimos con nuestras obligaciones como plataforma y vamos más allá. Cuando acaba el año fiscal, mandamos un recordatorio a nuestros anfitriones de cuáles son sus obligaciones fiscales y les comunicamos los saldos que tienen que declarar a Hacienda.
Lo de equiparnos con la economía sumergida es una falacia que cada vez menos gente se cree. Todos los intercambios se pagan en transferencias bancarias que se realizan a través de Airbnb Marketing Services. A partir de ahí existe una trazabilidad perfecta para la Hacienda española. Yo lo único que sé es que cumplimos con nuestras obligaciones. Lo que sí me atrevería a preguntar es si las personas que dicen que no somos transparentes cumplen con las mismas obligaciones. Como usuario puedo ir a un hotel, pagar en efectivo y me lo van a aceptar, ya que la única limitación que me van a poner va a ser el número de billetes de 500 euros con los que puedo pagar. Tenemos una trazabilidad y una transparencia más grande que aquellas personas que me acusan de no ser transparente.

Otra de las críticas de los hoteleros se centra en que plataformas como Airbnb no son neutrales y que por lo tanto deberían estar sujetas a las legislaciones de todas las administraciones (estatales, autonómicas y locales) tal y como sucede con páginas web como Amazon.

Nada nos gustaría más que las casas compartidas estuvieran dentro del canal reglado. El principal problema que hay en España es la falta de regulación que permita compartir tu casa como particular para dejársela a unos viajeros o bien porque te vas de vacaciones y crees que la puedes compartir. Somos muy escrupulosos para cumplir la normativa comunitaria fijada en la directiva de servicios y si algún día la normativa cambia, la acataremos y la cumpliremos. No tenemos preocupación en ese sentido. No hay nada que puedan probar de que incumplamos las leyes. Si la norma cambia aplicaremos la nueva. Además, la Comisión Europea ha reforzado ese argumento, ya que hace un año emitió un posicionamiento claramente favorable respecto a la economía colaborativa. Es muy fácil montar falacias y especulaciones;lo difícil es probarlas. Es llamativo cuando los que hacen esas acusaciones son precisamente los que no están limpios de culpa.

Reino Unido, Francia o Portugal ya tienen legislaciones en ese sentido. ¿Cuál cree que es el modelo idóneo para regular en España la economía colaborativa?

Se trata de dar seguridad a las distintas partes que trabajan en la economía colaborativa. Hay que acelerar esos procesos regulatorios para que tú como particular tengas derecho a hacer lo que quieras con tu casa, siempre y cuando cumplas con la normativa. Creemos que Lisboa ha hecho el mejor trabajo. Hace unos años desarrolló un plan estratégico donde reconocía que para reposicionar la ciudad era necesario un cambio. Se dieron cuenta que el turismo es una realidad dinámica, que no se podía afrontar de una manera estática y con herramientas tradicionales, y que resolver la asignatura de los milennials era fundamental. También se dieron cuenta que dentro de las pautas de crecimiento del turismo, la economía colaborativa era uno de los ejes. Se sentaron con todas las plataformas y fijaron unos marcos normativos y regulatorios que permitieran alcanzar cifras importantes de crecimiento. Lisboa era una ciudad que se caía a trozos. Desde ese momento dejó de perder población, porque la recuperación de la actividad turística en determinados barrios les permitió volver a atraer habitantes. Aquellas administraciones que sean capaces de entender a los milennials serán las que tendrán los mejores crecimientos de turismo.

No parece fácil que se vaya a conseguir ese objetivo en España, más aún con autonomías como Canarias, Madrid, Galicia o Baleares, con legislaciones restrictivas a ese respecto.

Nuestro talante es el del diálogo constante con todas las administraciones. Somos un agente clave en todas las ciudades de España, tanto por el impacto positivo en la economía como por la redistribución de rentas que permiten a mucha gente llegar a final de mes. Por ello tenemos que dialogar y alcanzar acuerdos con ellas. También estamos llamados a entendernos con los 5,4 millones de personas que utilizan Airbnb. 

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