Diferencia entre una hipoteca más cara o no

Las 5 claves a tener en cuenta antes de contratar una hipoteca

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Establecer una relación por más de 30 años (por lo general). Eso es lo que supone contratar una hipoteca, además de la posibilidad de adquirir una vivienda (lógicamente). Una larga relación que conviene llevarla en los mejores términos posibles.

De ahí que el primer paso sea el de realizar un muy buen trabajo previo de información y formación sobre la materia, así como de comparación entre toda la oferta disponible que pudiera encajar en el perfil y situación económica y familiar del solicitante. Este paso es esencial para que se puedan llevar a cabo las siguientes claves con éxito.

  • 1. Capacidad de negociación

Aunque muchas de las características son estancas, hay otras que se pueden y se deben negociar, en iAhorro no nos cansaremos de decirlo. Nuestra capacidad de negociación vendrá validada de nuestro perfil como cliente, pagador, ingresos, situación laboral, capacidad económica, ahorros… Todo ello es lo que abrirá al solicitante a una mayor o menor negociación y por lo tanto a obtener unas mejores condiciones en el préstamo hipotecario. Es importante saber que no todos los clientes son iguales para los bancos y por lo tanto esta es la vía que da opciones a negociar unas condiciones más ventajosas en la hipoteca.

  • 2. Elegir tipo de interés: fijo, variable o mixto

Para ello será esencial el primerísimo primer paso de análisis de nuestra situación. En base a él, elegiremos un tipo fijo, misma cuota a lo largo de la vida del préstamo, con tipos de interés más caros pero que aportan estabilidad y seguridad (idóneo en palabras de Pau A. Monserrat para familias que tienen ingresos constantes en el tiempo y que por lo tanto es mejor que su endeudamiento también sea constante). O bien nos decantaremos por un tipo variable, dependiente de un índice al que está referenciado a lo que habrá que sumar un tipo de interés, pudiendo variar la cuota cada año ya que tanto los tipos como el índice pueden variar para bien (cuotas más baratas) o para mal (más caras). Una tercera opción es una combinación de ambas opciones, las hipotecas mixtas, en las que durante el primer periodo el tipo es fijo y a partir de cierto año el tipo será variable. Pensemos qué es lo que mejor se ajusta a nuestro perfil.

  • 3. Comisiones y cláusula suelo

Encarecen la hipoteca y hay que tenerlas en cuenta. Hablamos de las comisiones de estudio, de apertura, por subrogación, por amortización anticipada (total o parcial), por compensación por desistimiento… Algunas de ellas están reguladas y limitadas. También habrá que tener en cuenta los gastos asociados a la hora de formalizar una hipoteca (notaría, impuestos de AJD y Transmisiones Patrimoniales, tasación, registro…), aunque recordemos que hay tribunales que están cuestionando quién debe encargarse de pagar estos costes ya que hay sentencias que obligan a las entidades a asumirlos, costes que podrían rondar los 3.000 o 4.000€ según el inmueble y la localidad y que son reclamables.

Vigilemos que en la escritura del préstamo hipotecario no se incluyen cláusulas suelo sin nuestro conocimiento. Las cláusulas suelo son legales siempre y cuando se introduzcan con los principios de transparencia. Evitemos una hipoteca con cláusula suelo porque en caso de optar por un tipo variable veremos limitado el beneficio de los tipos bajos.

  • 4. Productos vinculados

Tienen coste y conviene saber bien de antemano cuál es el coste total de los mismos. Productos como seguros, planes de pensiones, un número de compras con tarjetas o domiciliar nómina pueden salir caros. Conviene hacer números, saber su coste y analizar si la bonificación de la hipoteca a cambio de contratar estos productos nos es ventajosa o bien si el coste de los productos vinculados es mayor a la bonificación.

  • 5. Leer la escritura del préstamo

Pocos quizás lo sepan, pero el cliente tiene derecho a leer y revisar la escritura del préstamo hipotecario en la notaría 3 días antes de que se produzca la firma de la misma. Es el momento de revisar todas y cada una de las cláusulas y condiciones, de preguntar al notario todas las cuestiones que nos puedan surgir y de asesorarnos mejor si así lo deseamos. Es un pequeño de margen con el que hay que contar en caso de que haya que realizar algún cambio si no estamos conformes con lo que hemos leído.

En cualquier caso, desde iAhorro siempre aconsejamos acudir a profesionales especializados en la materia al menor atisbo de duda, ya que solo así podremos ir a solicitar una hipoteca con todos los ases en la manga.

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