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El pacharán que curó a la reina Blanca de Navarra

El licor de endrinas se tomaba como jarabe para aliviar dolencias de estómago

El pacharán que curó a la reina Blanca de Navarra

El mes de octubre es la temporada en la que se recogen las endrinas en su mejor punto de madurez. Es la base, junto con el aguardiente, para elaborar mediante la maceración de estos frutos el pacharán, un licor que ya formaba parte de los navarros en la Edad Media. Era una de las bebidas protagonistas en las celebraciones importantes de la época, como las bodas de la realeza. También era utilizada por miembros de la Corte debido a sus propiedades medicinales. La reina Blanca de Navarra, por ejemplo, tomó este licor con fines curativos al enfermar en el Monasterio de Santa María de Nieva, en el año 1441.

Cronología

1441. Este licor, que comenzó a elaborarse en la Edad Media y cuya base principal son las endrinas maceradas en destilado anisado y con una graduación de entre 25 a 30º de alcohol, empieza a emplearse, además de en celebraciones de la Corte, con fines curativos para algunas enfermedades digestivas. Llegó a ser utilizado en el Monasterio de Santa María de Nieva por la reina Blanca de Navarra.

1816. La familia Velasco empieza a dedicarse a la destilación de alcoholes en la localidad de Viana (Navarra).

1926. Ambrosio Velasco presentaba sus productos en la Exposición General de Burdeos y en la Exposición Regional Agroalimentaria de Pamplona.

1956. El empresario decide expandir esta bebida al resto de España. Se inicia así la comercialización de la primera marca de pacharán: Zoco.

Años cincuenta. El pacharán ya era una tradición muy arraigada pero no tan extendida, ya que se trataba de una bebida de elaboración familiar.

Años sesenta. La familia Velasco tuvo que enfrentarse a distintos cambios. El primero fue consecuencia de esa aceptación: cada año necesitaban más arañones debido a la demanda que tenían de pacharán. En Navarra ya no podían recolectar más. Por eso tuvieron que empezar a recorrer valles y pueblos del norte de España y organizar cuadrillas que salieran al monte y recogieran en otros puntos de la geografía española el tan preciado fruto.

1995. Se trasladan al Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo, en Dicastillo, donde se sigue fabricando este licor.

2010. Pernod Ricard vende la empresa al grupo Zamora.

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando empezó a emplearse el término pacharán. En ese momento, la presencia de pacharaneras vendiendo endrinas en los mercados de Pamplona se convirtió en algo habitual. Y también era utilizado para aliviar dolencias de estómago y como digestivo, tomándose como jarabe en las familias. En 1816, la familia Velasco se dedicaba ya a la destilación de alcoholes en la localidad de Viana (Navarra) y en 1926, Ambrosio Velasco presentaba sus productos en la Exposición General de Burdeos y en la Exposición Regional Agroalimentaria de Pamplona. En 1956, este empresario decidió expandir la bebida al resto de España y empezó a comercializar la primera marca de pacharán: Zoco.

De hecho, en la década de los años cincuenta el pacharán ya era una tradición muy arraigada pero no tan extendida, ya que se trataba de una bebida de elaboración familiar y de consumo fundamentalmente rural, en las zonas en las que se salía al campo en otoño a recoger endrinas o arañones, como siempre se les ha llamado en Navarra.

Y así comienza la historia empresarial de esta familia, recogiendo arañones en los campos y elaborando cada año más pacharán para venderlo a aquellos que no lo hacían en casa o que preferían el que preparaban los Velasco. El éxito fue tal que en la siguiente década, la de los sesenta, tuvieron que enfrentarse a distintos cambios. El primero fue consecuencia de esa aceptación: cada año necesitaban más arañones debido a la demanda que tenían de pacharán. En Navarra ya no podían recoger más. Por eso tuvieron que empezar a recorrer valles y pueblos del norte de España y organizar cuadrillas que salieran al monte y recolectaran en otros puntos de la geografía española el tan preciado fruto: en León, Burgos, Soria, La Rioja, Huesca, Teruel... Después, lo apilaban en un pequeño camión de la firma Barreiros, con el que subían cuestas a 30 kilómetros por hora.

Así siguieron durante años y, aunque la demanda de Zoco seguía creciendo, la recogida de endrinas cada vez se hacía más difícil. Todo parecía ir en contra: las cuadrillas iban disminuyendo, ya que los jóvenes se marchaban a trabajar a las ciudades, pero la familia continuaba con el empeño de seguir elaborando el pacharán de manera tradicional con endrinas cien por cien navarras.

Para lograrlo, seleccionaron durante varios años las mejores plantas de arañones de la tierra, con el objetivo de extender esta especie, cultivándola y cuidándola. Para recordar el origen de cada planta seleccionada, las bautizaron con el nombre del término municipal de cada cepa. A mediados de los noventa ya tenían cultivos de endrinas en la región. Y llegó el siguiente aprendizaje: cómo evitar enfermedades en los árboles, cuándo y cuánto regar los endrinos, pero sobre todo controlaron la maduración de los frutos sin riesgo.

En 1995 se desplazaron a Dicastillo, en Tierra Estella, al lado de las fincas donde se cultivan las endrinas. Allí encontraron el entorno ideal para la elaboración del pacharán: una finca de seis hectáreas de tierra, con diversas especies de árboles (pinos, robles, encinas, tejos...) y totalmente amurallada: el Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo, una de las fortunas más importantes de España, un palacio construido por María Diega de Desmaissières y Sevillano en 1890. La aristócrata mandó erigir este imponente edificio para acallar los rumores sobre su supuesta ruina y utilizarlo como punto de descanso en sus viajes a Burdeos, ciudad en la que murió en 1916. A día de hoy, el pacharán Zoco se elabora allí. Desde 2010 es propiedad del grupo de distribución Diego Zamora.

Una celebración con partidas de mus y sobremesas

La evolución de esta bebida de intenso color rojo, que recuerda a las frutas silvestres y que solo requiere de endrinas, destilado anisado (que no es lo mismo que el anís) y azúcar, más lo que cada uno le quiera añadir para dar pequeños toques de sabor, hizo que cada casa elaborara su propio pacharán, normalmente con fines curativos. De aquella época se ha pasado a otra mucho más lúdica, al convertirse en una bebida de sobremesas, testigo de partidas de cartas. Precisamente, con el objetivo de rendir homenaje al juego en el que siempre ha estado presente, el mus, la firma navarra ha editado una botella de edición limitada, con una etiqueta que recuerda el reverso de una baraja española y que va firmada por Heraclio Fournier, líder mundial en la fabricación de naipes.

En esta misma línea, Zoco celebra este año, con motivo del 60 aniversario, diversos torneos de este juego de cartas a nivel nacional y realizará una gran competición este fin de semana en el Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo en Dicastillo (Navarra).

En palabras de Diego Ruiz de Gauna, director de marketing de Fournier, ambas compañías comparten los mismos valores, la misma tradición por las cosas bien hechas y, sobre todo, los mismos momentos de uso de los respectivos productos. “Ambos estamos asociados a un momento de diversión con los amigos y a una sobremesa en buena compañía, y muchas veces no hay el uno sin el otro”.

A lo largo de estas seis décadas, Zoco ha obtenido algunos logros, como estar amparado por la indicación geográfica de Pacharán Navarro, lo que supone cumplir con todos los requisitos de calidad en cuanto a materias primas, método de producción y realización de todo el proceso en la región de Navarra. Pero sobre todo ha alcanzado lo que toda empresa desea, cuota de mercado, con un 45%.

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