Distribución

El testamento del rey del súper italiano veta a Mercadona

La firma, fundada en 1957, está ahora en manos de su segunda mujer y sus dos hijos

Mercadona
Una mujer utiliza en Mercadona la maquina de zumo natural de naranja

El empresario Bernardo Caprotti, fallecido hace 10 días, dejó una inusual voluntad en su testamento. Después de haber iniciado el proceso de venta de su cadena de supermercados Esselunga, el fundador aconsejó a sus herederos la holandesa Ahold como el socio ideal para su firma, fundada en 1957 y ahora en manos de su segunda mujer y sus dos hijos.

“Cuando mejore el triste contexto en Italia, será necesario encontrar un socio internacional para Esselunga. Ahold sería ideal. No tanto Mercadona”, escribió Caprotti en sus últimas voluntades, recogidas por la prensa italiana el pasado viernes y auténticos, según la familia.

Mercadona intentó entrar en Italia hace años, pero la operación fue paralizada, según reconoció posteriormente Juan Roig. "Estábamos buscando oportunidades en un país extranjero, nunca lo decíamos, pero todo el mundo sabía que era Italia", dijo en 2012 Roig, "y decidimos pararlo". La apuesta del gurpo por los frescos frenó la expansión internacional.

Esselunga, con 22.000 empleados y 7.300 millones de euros de facturación anual, ha sido puesta a la venta entre fondos de capital riesgo por unos 6.000 millones, operación que según la familia ha sido paralizada tras el fallecimiento del magnate.

El texto añade que la gestión del grupo empresarial puede ser una carga demasiado pesada para el grupo, añadiendo que éste está en riesgo. El de Mercadona no es el único veto de Caprotti, que tampoco quiere ver Esselunga ligada a Coop, cooperativa de la distribución a la que Caprotti acusaba de usar sus vínculos políticos para bloquear la expansión de Esselunga. La mujer y los dos hijos de Caprotti tienen el 70% del grupo; los hijos del primer matrimonio (con los que mantiene una disputa legal) tienen otro 30%.

Normas