Falseamiento de emisiones

La CE expedientará a varios países por no sancionar el fraude del diesel

Bruselas acusa a VW de "falta de buena voluntad" con los clientes por los motores trucados

Volkswagen
Detalle del logotipo de Volkswagen en el capó de un antiguo vehículo. EFE

La Comisión Europea ha dado un inesperado giro en su tratamiento del fraude del diésel. Y tras varios meses esquivando el caso, Bruselas parece ahora decidida a asumir el liderazgo en la aplicación a rajatabla de las normas sobre emisiones infringidas impunemente por Volkswagen. La CE también endurece el tono en relación con la protección del consumidor y acusa al fabricante alemán de “falta de voluntad” para dar una solución a los clientes europeos.

La primera actuación de Bruselas se traducirá en expedientes de infracción contra varios países, previsiblemente con Alemania al frente, por no haber verificado adecuadamente el nivel de emisiones y por no castigar los fraudes descubiertos.

Desde 2007, un reglamento europeo sobre homologación de motores en relación con las emisiones obliga a los Estados a establecer sanciones “eficaces, proporcionadas y disuasivas” para los fabricantes que violen las normas. Berlín, recuerdan en la Comisión, no solo no ha sancionado a Volkswagen sino que incluso ha salido en defensa de los fabricantes y ha cuestionado la idoneidad de la actual legislación europea.

“No podemos quedarnos con los brazos cruzados cuando alguien no aplica la legislación europea”, señaló el lunes por anoche la comisaria europea de Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, ante la comisión del Parlamento Europeo que investiga la actuación de las autoridades europeas en el caso Volkswagen.

La comisaria, visiblemente tensa ante una investigación que parece culpar del fraude a la Comisión, subrayó que son los Estados miembros los que tienen obligación de imponer sanciones a los fabricantes. “Y si no lo hacen, tengo poder para abrir un expediente y sin duda lo voy a hacer”, añadió Bienkowska.

Fuentes de su departamento confirman que las palabras en caliente de la comisaria anuncian una próxima intervención contra varias capitales. Y aunque no confirman el listado señalan hacia Alemania como uno de los países que claramente parece haber incumplido sus obligaciones.Reino Unido, Francia e Italia también han reconocido haber encontrado dispositivos que modifican el nivel de emisiones, pero aseguran que eran legales. Bruselas mantiene sus dudas.

El Gobierno alemán achaca las diferentes interpretaciones sobre la legalidad de los mecanismos a la falta de claridad del reglamento. Y ha pedido que se modifique para dejar claro cuándo se pueden utilizar esos dispositivos “para proteger el motor”.

Bruselas se muestra sorprendida ante las repentinas dudas de Berlín. “Los dispositivos de desactivación [como el software de VW] llevan prohibidos ¡18 años!”, exclamó Bienkowska ante la comisión parlamentaria.

Fuentes europeas añaden que desde la entrada en vigor del reglamento en 2007 “ninguna autoridad se nos ha dirigido nunca para plantearnos dudas sobre su interpretación o sobre su aplicación”. La falta de preguntas respondía, tal vez, a que en realidad el reglamento no se estaba aplicando.

Algunos europarlamentarios consideran que la CE incumplió sus obligaciones al no comprobar la aplicación de la normativa. Bruselas asegura que no tiene obligación de comprobar el cumplimento de los reglamentos país por país si no recibe quejas al respecto.

  • Indemnizaciones

El encono de la Comisión coincide con el primer aniversario del fraude del diésel, que estalló el 18 de septiembre de 2015 cuando la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EE UU reveló la existencia de un software ilegal en los motores de Volkswagen que permitía al fabricante alemán reducir fraudulentamente el nivel de emisiones.

El caso le ha supuesto a VW una factura multimillonaria al otro lado del Atlántico, en multas e indemnizaciones. Pero VW se niega a compensar a los millones de clientes europeos. “No es justo”, señaló Bienkowska, con palabras inusualmente duras. “No digo que tenga que ser algo como en EE UU, pero sí comparable. Pero en VW no hay buena voluntad”.

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