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La preocupante rodada de VW

La marca principal de Volkswagen vende menos coches, por más dinero y con pérdidas

Logotipo de Volkswagen en uno de los coches de la marca.
Logotipo de Volkswagen en uno de los coches de la marca.

El escándalo de las emisiones de Volkswagen ha supuesto para el hasta ahora mayor fabricante de coches de Europa 16.200 millones de euros en facturas por llamadas a revisión, recompras de acciones y costes legales. Lo que no se ha remarcado tanto –y surgió de los resultados anuales el 28 de abril– es que su división principal de automóviles turismos también ha sufrido un gran golpe en sus beneficios. Afortunadamente, parece algo en parte autoinfligido.

La marca Volkswagen vendió menos coches por más dinero en el cuarto trimestre, en comparación con los tres meses anteriores, y también sufrió unas pérdidas de 127 millones. Eso se compara con el beneficio operativo de 780 millones de euros del último trimestre de 2014. Volkswagen asegura que, además de a los vientos en contra en Brasil y Rusia, esto se debió a “actividades de promoción relacionadas con el asunto de las emisiones” –recortes de precios y un marketing agresivo–.

El ‘dieselgate’ supone una oportunidad para abordar los problemas de costes de la empresa de una forma más radical

Parte del daño provocado por el dieselgate podría ser temporal. Grandes escándalos anteriores de la industria automotriz –como los de Toyota o General Motors– sugieren que las ventas se recuperan rápidamente una vez que el fabricante de automóviles ha solucionado sus problemas. Volkswagen afirmó el 27 de abril que espera que su marca de coches de pasajeros vuelva a obtener beneficios en los primeros tres meses del año.

Sin embargo, la unidad ya era problemática mucho antes de que se revelara que se habían falseado las pruebas de emisiones en septiembre de 2015. Su margen operativo inferior al 3% en los últimos años es menos de la mitad de su propio objetivo de beneficio a medio plazo y está muy por debajo de las cifras de entre el 4% y el 5% en las que se mueven los rivales europeos como Renault y Peugeot.

En teoría, el dieselgate ha creado una oportunidad para abordar los problemas de costes de Volkswagen de una forma más radical. Sin embargo, hasta el momento, los poderosos sindicatos del grupo parecen estar evitando una reestructuración fundamental. No deja de ser preocupante es el hecho de que hay un nuevo problema: parece que Volkswagen está invirtiendo mucho más para mantener la demanda de sus vehículos. Un gran reto para la rentabilidad que se ha convertido en dos.