Jonhatan Harris, responsable de producto de renta fija europea de Schroders

“La deuda corporativa puede generar retornos del 4%”

El gestor considera que las últimas medidas del BCE impulsarán la valoración de sus fondos

Dispone de un equipo de 100 personas para buscar oportunidades en todo el mundo

Jonhatan Harris, jefe de renta fija de Schroders.
Jonhatan Harris, jefe de renta fija de Schroders.

Jonhatan Harris dirige el equipo de producto de renta fija europea de Schroders, una de las gestoras británicas con más solera. Fundada hace más de 200 años, la firma administra en la actualidad activos por un importe cercano a los 400.000 millones de euros, tiene presencia en 37 países y emplea a más de 3.500 personas. Harris tiene a su cargo a más de 100 personas, dedicadas a analizar compañías de todo el mundo, crear nuevas estrategia y buscar oportunidades de inversión para los siete fondos de inversión especializados en deuda emitida por grandes compañías, con un volumen agregado cercano a los 10.000 millones de euros. La política de tipos cero impulsada por los grandes bancos centrales es un desafío para todos los gestores de renta fija, pero los últimos episodios de volatilidad han ofrecido oportunidades de compra atractivas.

Los riesgos de la política del BCE

Jonhatan Harris reconoce que las últimas decisiones adoptadas por el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) –que contemplan un incremento del ritmo de compra mensual de activos por parte del organismo– son positivas para la renta fija, pero advierte de los problemas que puede haber detrás. “Estas medidas impulsarán las valoraciones de la deuda corporativa. También acabará beneficiando a los bonos de más riesgo, los high yield, donde acudirán los inversores que busquen algo más de rentabilidad. La cuestión es que sigue siendo una creación artificial, y puede estar empujando a algunos inversores a tomar ciertos riesgos para los que no están preparados. Si hay correcciones, pueden salir muy rápido”. El máximo responsable de renta fija de Schroders recuerda que las políticas de tipos cero impulsan a las compañías a endeudarse más, porque el crédito muy barato, pero considera que se pueden repetir algunos patrones de exceso de apalancamientos que desencadenaron la última crisis económica mundial. “El efecto real que acabarán teniendo las políticas monetarias del BCEestá aún por ver. El ejemplo original es Japón, y de momento no han conseguido salir del estancamiento”, recuerda este especialista. A su juicio, el organismo ha tenido una cierta sobrerreacción para combatir las caídas de precios, cuando realmente se trata de una corrección producida por factores exógenos, como es el abaratamiento del petróleo y la energía.


Pregunta. ¿Cuáles son las principales diferencias a la hora de seleccionar compañías para invertir en acciones, frente a hacerlo a través en bonos?

Respuesta. Hay muchos puntos en común. Lo que más miramos los analistas de crédito es la capacidad que tiene la empresa para pagar los cupones de sus bonos. Su capacidad para sobrevivir. Mientras tanto, el analista de renta variable se fija sobre todo en las perspectivas de futuro, en la capacidad de generar beneficios en los próximos años. A veces, estos dos aspectos pueden divergir bastante. En cualquier caso, es muy importante que dentro de una gestora, los equipos de bonos y de renta variable compartan sus análisis. Nosotros también recabamos la información sobre divisas, materias primas o sector inmobiliario que puede ser relevante para la empresa que estamos valorando.

P. Además de los datos financieros fundamentales de las compañías, ¿en qué otros factores se fijan?

R. Es importante tener una visión con perspectiva, una visión de futuro. Si te fijas en flujos de caja, endeudamiento, etc. estás teniendo una visión hacia el pasado, pero a nosotros nos gustar mirar hacia dónde se está encaminando la compañía.


P. ¿Cómo es su proceso de inversión?

R. Seleccionamos valores, con un enfoque de abajo hacia arriba, analizando en primer lugar los fundamentales de cada empresa, pero influenciado por la visión macro de nuestros expertos. Además, analizamos cómo puede verse afectada una industria por tecnologías disruptivas, por la demografía o por las tendencias de consumo.


P. ¿Qué comercializan?

R. Tenemos una amplia variedad de fondos de deuda corporativa, desde aquellos que solo invierten en compañías de máxima calidad, a otros que intentan encontrar valor en compañías con una calificación crediticia más baja [conocidas como high yield]. Además, tenemos productos que denominamos ‘de alta convicción’, en los que tenemos una selección más específica de las compañías para intentar lograr mayores retornos. También contamos con fondos de retorno absoluto en deuda corporativa, así como fondos de inversión de estrategia en crédito, que intentan combinar tanto deuda empresarial de máxima calidad, con otras ideas de high yield. Hace poco lanzamos el fondo Global Multi Credit, que se basa en una visión muy global, sin restricciones, muy flexible, ya que no está referenciado a un determinado índice.


P. ¿Qué rentabilidad puede esperar un inversor que entre en un fondo de deuda corporativa?

R. No hacemos previsiones. Tenemos compromisos para batir en cierta medida a nuestros índices de referencia. Aclarado esto, considero que nuestros fondos pueden rentar un 3% o un 4% al año. La cuestión clave es la trayectoria. Durante el camino puede haber algunas correcciones provocadas por la volatilidad. Ahora estamos en una de esas fases. Ha habido volatilidad, hemos podido hacer compras selectivas, y llega nuevamente el impulso de las políticas monetarias del BCE.


P. ¿Tienen fondos con más riesgo?

R. Sí, ahora vamos a lanzar el fondo Credit Value, que intenta identificar deuda que no cuenta con el favor del mercado, pero que consideramos que está emitida por empresas de calidad, y que puede acabar teniendo un buen retorno. Son compañías que por lo que sea, han proyectado una imagen de sus riesgos distorsionada, y su deuda tiene un buen potencial de revalorización. Tratamos de conseguir rendimientos del 5% al 9% anual, a lo largo del ciclo económico. La clave para aquí es que el inversor tenga una visión a largo plazo