Día Mundial del Agua | Tecnología

Planes en marcha para evitar el derroche

Pese a la caída de la inversión, la I+D+i despunta y apuesta por la eficiencia en la gestión.

Centro de I+D+i de la empresa Acciona Agua.
Centro de I+D+i de la empresa Acciona Agua.

Si la ciudad del futuro es inteligente, el agua y su red de abastecimiento también deben serlo. Su gestión eficiente, mediante el uso de la tecnología, es uno de los temas recurrentes del sector y supone todo un reto para los agentes, ya sean distribuidores o empresas de infraestructuras.

Según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), “en nuestro país, cerca del 23% del agua potable no se registra en los contadores”, o lo que es lo mismo: se pierde. Nada mal comparado a nivel mundial, ya que el volumen sube al 40%. El reto está en controlar cada litro y resolver cualquier fuga o rotura en la red.

Un informe de la Fundación Aquae apunta a “la tecnología como la gran aliada para frenar el despilfarro hídrico”; un uso que permitirá, entre otros, obtener beneficios, ofrecer mejores servicios a los clientes o evitar el riesgo de contaminación. “Reducir el volumen de agua no registrada debería convertirse en una de las prioridades del sistema de abastecimiento”, indican desde la institución. Estas tecnologías permiten conocer qué pasa a lo largo de la red: desde un cambio de temperatura en un depósito hasta el punto exacto de una fuga.

Acciona Agua es una de las empresas pioneras en llevar la tecnología a las tuberías, y Burgos, la ciudad ejemplo. Mediante un acuerdo con la concesionaria local (Aguas de Burgos), se ha podido implantar un servicio inteligente de control tanto de calidad como de consumo y estado de la red.

Las últimas técnicas permiten conocer el punto exacto de una fuga

Un paso más hacia la ciudad inteligente, cuyo presupuesto es de más de un millón de euros entre equipamientos, trabajos de ingeniería y mano de obra. “Para su funcionamiento se ha desarrollado un software que incluye lecturas diarias de los contadores, un sistema de información geográfica, algoritmos para la predicción del consumo y sensores que monitorizan la calidad del agua”, explican en la empresa.

Además, detecta en tiempo real el punto de una avería o atasco, lo que acelera su reparación. También, la lectura a distancia de contadores detecta consumos anómalos para alertar a los usuarios de una posible fuga (muchas veces indetectable) o consultar en una web el consumo de agua. Los beneficios para el medioambiente son incalculables, ya que se evitará la pérdida de agua potable, un bien escaso y caro.

Acciona trabaja en el proyecto europeo Smart Water 4 Europe, dotado con 10 millones en el que se enmarca la iniciativa burgalesa y donde están presentes empresas distribuidoras o universidades.

Inversión necesaria

La red de agua española, así como del sector en general, es puntera en el mundo. Pese a encontrarnos en un país con diferencias hidrológicas importantes y atravesar periodos cíclicos de sequía, la industria siempre ha sabido solventar los problemas para que al abrir el grifo se cumplan las expectativas del usuario.

Pero “la caída de la inversión ha sido una constante, especialmente a partir del año 2010”, explica Antolín Aldonza, director general de la patronal Asagua y presidente de la PTEA (Plataforma Tecnológica Española del Agua). Y cree que “el derecho a ella es algo indiscutible, como también lo es tenerla disponible en buenas condiciones y a un coste que ha de satisfacer el usuario o la Administración subvencionando el servicio”.

Dicho frenazo inversor ha recaído de pleno en la I+D+i del sector, que sigue a la espera de lo que pase con el nuevo Gobierno para también adecuarse a las exigencias de Europa. Con todo, los datos de PTEA reflejan que la tasa de crecimiento medio es del 5% y factura unos 23.000 millones al año.

Pero Aldonza recuerda que “hay que volver a la senda de la inversión y la investigación”. Mientras, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente calcula en 2.183 millones las actuaciones en la industria para 2016, que incluye un listado con las líneas estratégicas en I+D+i.

Si hay presión, hay electricidad

Microturbinas, en Majadahonda (Madrid), que convierten en energía el exceso de presión de una tubería.
Microturbinas, en Majadahonda (Madrid), que convierten en energía el exceso de presión de una tubería.

Canal de isabel II

Esta empresa apostó por las microturbinas en dos puntos de su red madrileña para convertir en energía eléctrica el exceso de presión de una tubería.

La compañía instaló estos componentes en la estación de tratamiento de aguas de Griñón y en el depósito del municipio de Majadahonda, en Madrid, en el año 2012, y gracias a ellos se procedió a instalar en cuatro puntos más de la red hasta alcanzar los 780 kilovatios de electricidad generada por el paso normal del agua.

Acciona Agua

Lidera otro de los proyectos más novedosos. Se trata de la iniciativa europea Renewat, gracias a la cual se reducen un 25% los costes de la depuración de agua.

“El objetivo es sincronizar los procesos de las depuradoras con la disponibilidad de energías renovables integradas en la planta, lo que reducirá hasta un 30% su dependencia energética”, explican fuentes de la empresa.

El desarrollo del proyecto se lleva a cabo en la depuradora de Archena (Murcia), donde se adaptarán varias fuentes de energía renovable como placas solares o aerogeneradores a demanda; así pues, resultará más eficiente el tratamiento de aguas.

 Air Liquide

Empresa de servicios para la industria y la salud, desarrolla también tecnologías para poder mejorar la calidad del agua utilizando gases como el oxígeno, el dióxido de carbono o el ozono.

El oxígeno, por ejemplo, administrado a los microorganismos que depuran las aguas residuales, hace mejorar el rendimiento de las plantas depuradoras e inhibe el crecimiento de bacterias.

Por otro lado, el tratamiento del agua residual con ozono permite la decoloración y la desinfección facilitando su reutilización. También, elimina compuestos presentes en pequeñas concentraciones, como plaguicidas fitosanitarios, trazas de medicamentos y otros microcontaminantes.