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Una economía protagonista

La campaña presidencial de Bill Clinton en 1992 supo centrarse en “la economía, estúpido”. Hillary Clinton, la principal candidata demócrata con esperanzas de convertirse en la primera mujer comandante en jefe de Estados Unidos en noviembre, está por delante en las primeras encuestas y casas de apuestas. Pero puede que las subidas de PIB y empleo bajo el mandato del presidente Barack Obama no basten para mantener a los republicanos como Donald Trump, Ted Cruz o Marco Rubio a raya.

La campaña 1992 destronó al republicano George H. W. Bush en parte criticando su historial económico, que incluyó una recesión. La elección de Obama en 2008 coincidió con la crisis financiera y otra desaceleración, en ese caso bajo el mandato de George W. Bush. La economía importa.

En esta ocasión, todo apunta a que Hillary Clinton ganará la nominación demócrata. Ella es también más que favorita para llegar a la Casa Blanca en los portales de apuestas online. La mayoría de las encuestas, aunque poco fiables aún, muestran su victoria sobre los rivales republicanos.

El peligro para Clinton puede ser que el historial económico de Obama sea demasiado tibio. Según un respetado modelo predictivo desarrollado por Ray Fair, economista de la Universidad de Yale, el ritmo de crecimiento del PIB per cápita en el país tendría que superar el 4% en los tres primeros trimestres de 2016 para que los demócratas se hicieran con el 50% de los votos de los dos principales partidos.

Un modelo imparcial da al partido en el poder una desventaja automática cuando no hay un presidente en la búsqueda de la reelección. Eso refleja la historia, pero la muestra es pequeña y el sesgo cuestionable. Además hay tiempo para que los salarios –una estadística económica cercana para los votantes– suban: Moody ‘s Analytics predice un incremento del 3% de los ingresos en 2016.

Es posible que el republicano que emerja del acalorado proceso de selección, dominado por Trump, polarice a los votantes con líneas ideológicas inundadas de factores económicos. Lo más probable, sin embargo, es que el éxito de Hillary Clinton dependa de la mejora de la economía doméstica.