La demanda local cae en picado, desde los 2.000 MW entre 2007 y 2009 hasta los 27 MW en 2014

La compleja encrucijada de la industria eólica

El sector busca reactivar la demanda doméstica sin descuidar su competitividad en el extranjero.

Aerogeneradores de la compañía tecnológica Gamesa.
Aerogeneradores de la compañía tecnológica Gamesa.

A mediados de octubre, el Ministerio de Industria anunciaba el Plan de Relanzamiento de la Industria Eólica (PRIE) en España, una hoja de ruta consensuada entre el Gobierno y la patronal AEE (Asociación EmpresarialEólica) con un triple objetivo: mejorar su capacidad productiva, asegurar el acceso al mercado extranjero y potenciar la I+D+i.

Los efectos de la reforma energética –que eliminaba y recortaba incentivos–, la crisis y la propia maduración del sector han provocado una caída en picado de la demanda local, desde los 2.000 megavatios (MW) anuales en los años de mayor actividad (2007-2009) hasta niveles hoy prácticamente nulos (27 MW en 2014). De ahí que la vía de escape de las empresas haya sido la internacionalización, exportando hasta el 100% de la tecnología producida. Por eso, España es el tercer vendedor de aerogeneradores del mundo.

Esta conquista exterior implica, sin embargo, grandes desafíos. Según la patronal, los esfuerzos deben centrarse en facilitar el crédito a la exportación y mayor presencia en licitaciones internacionales, influir en acuerdos de libre comercio y consolidar el avance tecnológico (modernizar las infraestructuras) para competir en precio y disponibilidad. Aunque Europa es el principal destino de las ventas, ahora cobran relevancia Latinoamérica (México, Brasil), EE UU, el norte de África, Turquía,India y China.

España no atraerá inversión hasta que no se recupere la confianza, la financiación y la seguridad jurídica, dicen desde la AEE

“Este auge está provocando movimientos de concentración empresarial, en los que participan compañías españolas”, señala Alberto Martín Rivals, socio responsable de energía de KPMG. Es el caso de la salida a Bolsa de la filial de ACS, Saeta Yield; la compra de Gecalsa por parte de Gas Natural Fenosa o de Renovalia por el fondo Cerberus, precisa Alberto Amores, socio de Deloitte, que agrega las reestructuraciones financieras.

Y pese al mayor peso exterior, el sector quiere reanimar a la vez el negocio doméstico, que pasa por la sustitución de aerogeneradores antiguos, mejora de la logística y reanudación de las inversiones de cara a las metas verdes europeas.

Indicadores del sector eólico ampliar foto

“Hay motivos para un prudente optimismo después del anuncio de la subasta para instalar los primeros 500 MW eólicos con incentivo tras la reforma, el desbloqueo de los 450 MW del cupo canario o la planificación energética del Gobierno a 2020, que incluye 6.400 MW eólicos”, opina Luis Polo, director general de AEE. Para José María González, director de la patronal renovable Appa, “la subasta es insuficiente. Una medida improvisada y cortoplacista”.

Preocupa ese entorno de incertidumbre regulatoria, financiera y fiscal. “Mientras no se corrijan determinados aspectos de la reforma, este país no atraerá inversión nueva y significativa”, advierte Polo, quien sostiene que los 6.400 MW para 2020 exigen una inversión de unos 9.000 millones de euros y que para eso necesita financiación, recuperar la confianza y la seguridad jurídica. Este es el reto principal.

Y desde KPMG añaden otros dos. El primero, económico: cómo avanzar en las metas renovables sin que suba la factura. “Será necesario revisar los costes regulados, cargos de acceso e incentivos”. Y el segundo, de suministro: “Su desarrollo debe ir acompañado de un mayor nivel de interconexiones a través de los Pirineos”.

España es el cuarto país del mundo en potencia eólica, con 22.987 MW, después de China, EE UU y Alemania, y el séptimo en patentes. Los emergentes tirarán del crecimiento global, que se calcula de media en un 11,5% anual, según el Global Wind Energy Council.

Más alianzas y conquista de mercados emergentes

Los ingresos de las empresas llegan hoy del exterior. Los contratos se multiplican, con miras en los emergentes, y las alianzas marcan la estrategia global. Como la reciente adquisición de Acciona Windpower por parte de la alemana Nordex, por 785 millones, para crear “un líder mundial” y donde Acciona se convierte en socio de referencia. La firma participa por vez primera en un parque en Sudáfrica, además de los proyectos en México,Chile o Brasil.

Gamesa también pone el foco en Latinoamérica, con el 25% de las ventas, y en China e India, que suponen el 43%. La compañía acaba de desembarcar en Jamaica, Bélgica, Jordania, Tailandia y Kuwait, donde instalará en 2016 el primer parque eólico. En tanto, EDP Renováveis, Mitsubishi, Chiyoda, Engie y Repsol han creado un consorcio para construir un parque marino flotante en Portugal de 25 MW.

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