Las empresas obtienen una reducción del 100% en las cuotas a la Seguridad Social

La bonificaciones aúpan el contrato de formación entre las pymes

De enero a junio se han firmado más de 83.000 incorporaciones bajo esta fórmula, la cifra más alta desde la reforma laboral.

La bonificaciones aúpan el contrato de formación entre las pymes

El 99% del tejido empresarial español está constituido por pequeñas y medianas empresas, lo que supone más de tres millones de compañías. De ellas, aproximadamente la mitad cuenta con personal empleado, que va desde una sola persona asalariada hasta las 250 en las pymes más grandes. Por ello, no extraña que las opciones a la hora de contratar vayan al compás de los beneficios que se obtienen.

Las cifran indican, además, que son las pymes las principales fuentes de empleo de nuestro país y, según lo publicado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, “las pequeñas empresas ocupan en 2015 al 66% del total de trabajadores”. Además, son el conjunto de microempresas las que mayor número de empleados concentran.

Mucho se habla sobre el tipo de contratación y su temporalidad, pero según fuentes de la patronal Cepyme, “desde que se aprobó la reforma laboral se han creado más de 340.000 contratos indefinidos de apoyo a los emprendedores”.

“Esta fórmula está dotada de mayores beneficios fiscales o bonificaciones para contrataciones indefinidas, especialmente para jóvenes desempleados y mayores de 45 años”. Otra buena noticia es que continúan aumentando los contratos temporales convertidos en indefinidos en las pymes. “En los últimos datos del Servicio Estatal de Empleo (Sepe), correspondientes al mes de septiembre, se constata este incremento”, apuntan desde Cepyme.

Modalidad en auge

Pero hay otra fórmula que, si bien no fue del todo bien recibida, va ganando adeptos y es cada vez más conocida. La contratación bajo la modalidad de formación “ha alcanzado durante el primer semestre de 2015 su nivel más alto en los últimos seis años”, declaran desde la empresa de recursos humanos Randstad. Además, por las cifras que se manejan es fácil deducir que en esta tendencia algo –o mucho– tienen que ver las pymes.

De enero a junio de este año se han firmado más de 83.000 contratos de formación. “Una cifra que se ha triplicado respecto a 2010, cuando se realizaron algo más de 24.900”, matizan desde la compañía. Respecto al mismo periodo de 2014, los trabajadores bajo esta fórmula se han incrementado un 23,7% y suman ya tres años de subidas consecutivas.

La modalidad combina la práctica profesional con horas de teoría

Se trata de un tipo de contrato que aúna la formación práctica, que se adquiere al desempeñar el trabajo, con la teoría necesaria para realizarlo. La combinación de ambas modalidades favorece la captación de talento y permite al pequeño empresario añadir valor a sus recursos humanos.

Pero a la lista de ventajas se suma, además, la posibilidad de mejorar la productividad y la calidad con empleados muy formados, el ahorro de costes (puesto que la formación que se le imparte está subvencionada) y la imagen de empresa comprometida que se traduce en una herramienta clave para políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

En el aspecto contributivo, desde Cepyme explican que “las ventajas fundamentales son las bonificaciones, pues las empresas tendrán derecho a una reducción del 100% de las cuotas empresariales a la Seguridad Social durante toda la vigencia del contrato”.

También quedan bonificadas las cuotas correspondientes a accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, desempleo, fondo de garantía salarial y formación profesional, “siempre que se trate de una pyme de menos de 250 empleados”, matizan.

Por otro lado, se premia también el 100% de los pagos de los trabajadores a la Seguridad Social. Pero las ventajas no se quedan ahí: los contratos de este tipo que transformen en indefinidos tendrán derecho a una reducción de la cuota empresarial de 1.500 euros por año durante tres años. Una rebaja que pasa a ser de 1.800 euros por año en el caso de mujeres.

Como en todo, existen limitaciones. “Se trata de una modalidad muy rígida en cuanto al tiempo de trabajo”, cuentan los expertos de la patronal. Las horas invertidas en trabajar deben ser compatibles con las de la formación y, por ello, “no podrá ser superior al 75% de la jornada máxima prevista en el convenio colectivo o, en su defecto, de la jornada máxima legal durante el primer año”, explican.

Además, los trabajadores no podrán realizar horas extraordinarias ni trabajos nocturnos o turnos, excepto que la actividad requiera de un apoyo urgente.

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