El mercado internacional supone ya el 25% de la producción

La cesta de la compra empuja la reactivación

24.000 millones euros alcanzaron las exportaciones españolas de alimentos y bebidas en 2014.

La cesta de la compra empuja la reactivación

Alimentos y bebidas empujan el carro de la incipiente recuperación de la economía española. Una actividad estratégica que se ha convertido en el primer sector industrial del país, con más de 93.000 millones de euros de ingresos, casi medio millón de puestos de trabajo directos y unas exportaciones por encima de los 24.000 millones de euros en 2014, según los datos de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). Ventas internacionales y empleo son sus principales motores. “Los datos confirman que esta industria ha resistido mejor los años de recesión que la economía en su conjunto, lo que pone de manifiesto la fortaleza de un sector que se mantiene como la primera fuerza industrial del país”, enfatiza Mauricio García de Quevedo, director general de la FIAB.

Alimentación y bebidas han experimentado “una evolución mucho más favorable en variables como la producción, el empleo y las exportaciones. En términos reales, la fabricación creció un 3,8% en 2014, alcanzando una cifra que casi duplica la registrada por la industria manufacturera”.
En el último ejercicio, casi 18.000 empresas españolas de alimentación y bebidas vendieron sus productos en el extranjero, aumentando su facturación casi un 6% en comparación con 2013. El mercado exterior ya supone el 25% de la elaboración del sector y se espera que alcance el 40% en 2020, según las previsiones de la patronal.

El dinamismo de las exportaciones revela la importancia de la internacionalización y el acceso de las empresas españolas a nuevos mercados, como Estados Unidos y Reino Unido, y otros no menos importantes, como China y Japón y el sudeste asiático en general. El 76% de las ventas fuera de nuestras fronteras se realiza a países de la Unión Europea.

Retos y marco estratégico
Elevar las exportaciones es un desafío que no ha pasado desapercibido ni para empresarios ni para las instituciones. Durante el último congreso de la FIAB, el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, insistió en este punto con frases como “necesitamos abrir más mercados a los que exportar” o “hay que volcar los esfuerzos en Asia, África y Centroamérica”. Para lograrlo, el secretario de Estado alentó al sector a huir de la atomización y facilitar las fusiones entre empresas.

A pesar de que compañías españolas como Ebro Foods, ElPozo, Deoleo y Viscofan son líderes internacionales en sus nichos de negocio o codiciadas por multinacionales de otros países (es el caso de Campofrío, que desde principios de mes está en manos de la mexicana Sigma), García-Legaz insistió en que otro tema pendiente es la necesidad de “crear firmas mayores, grandes marcas”.

El comisario de Agricultura y Medio Rural de la UE, Phil Hogan, se comprometió a aumentar las ayudas para las campañas de apertura de nuevos mercados para la exportación de empresas agroalimentarias y afirmó, durante el foro de la FIAB, que “habrá una cofinanciación comunitaria del 75% para campañas de promoción que se presenten a través de una organización de un Estado miembro, que podrá ampliarse hasta el 80% o incluso al 85% cuando se trate de medidas para responder a crisis de mercados”.

La FIAB se ha fijado dos grandes objetivos: “Un crecimiento sostenible en ventas netas del 4% anual y la creación de 60.000 empleos hasta 2020”. Para alcanzarlos y apuntalar la competitividad “se deben abordar cuatro retos: eficiencia, creación de valor, internacionalización y dinamización para ganar tamaño”. Bajo el lema Alimentamos el futuro, el sector ha desarrollado un marco estratégico con el horizonte puesto en 2020, “identificando una serie de oportunidades que debemos aprovechar para continuar avanzando”, explica el directivo de FIAB. Entre estas, destaca “el crecimiento de la demanda del mercado mundial a medio plazo por el auge de los países emergentes” y recomienda estar muy atentos a “las nuevas necesidades de un consumidor cada vez más exigente con el precio, la calidad y la innovación”.

La apuesta por la I+D es prioritaria para el sector y, en este sentido, el Banco Europeo de Inversiones ultima una línea de crédito para pymes agroalimentarias, adelantó recientemente la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina.

Cautela ante el repunte del tabaco

ras varios años de caída libre de las ventas de tabaco en España (coincidentes con la entrada en vigor de la ley antitabaco en 2011), 2014 mostró síntomas de que “el mercado podría haber frenado el descenso, en clara sintonía con la mejora de la economía”, reflexiona Juan Arrizabalaga, consejero delegado de Altadis.

Esto es, al menos, lo que reflejan las cifras en los últimos meses. El mercado de tabacos en España –cigarrillos, tabaco de liar, de pipa y cigarros– movió un total de 3.624 millones de euros hasta abril, lo que supone un incremento del 0,1% con respecto al mismo periodo de 2014 (3.620 millones), según los datos publicados por el Comisionado para el Mercado de Tabaco.

Un repunte que preocupa al sector sanitario por la influencia que puede tener en el consumo y que hay que tomar con cautela –advierte Arrizabalaga–, porque “hay diversos retos que van a condicionar la evolución de las ventas y la incipiente recuperación de nuestro sector”.

En este sentido, para Altadis, líder en nuestro país, “es fundamental mantener una estabilidad fiscal”, mientras en el aspecto regulatorio “es indispensable que la transposición a nuestro ordenamiento jurídico de la directiva europea sobre los productos del tabaco se realice lo antes posible, con tiempo para acometer las adaptaciones necesarias y sin ir más allá de lo ya aprobado en Bruselas”.

Otra de las batallas que libra el sector es la lucha contra el comercio ilícito, para lo que reclama “un mayor esfuerzo para combatir una lacra que tanto perjudica a las arcas del Estado y a la sociedad en su conjunto”. En España, el 29% de la población se declara fumadora.

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