Blogs por Alexis Ortega

Ismene,la hermana, ante el referendum.

Ismene:"¿Para qué quiero yo la vida, privada de ti?"

Antígona:"Pregúntaselo a Creonte; tanto miras tú por él..."

“Antigona” de Sofocles

Creonte, uno de los protagonistas claves de la tragedia “Antigona” de Sofocles, es un personaje complejo y representaría al gobernante que necesita legitimar su toma del poder delante del pueblo. Es visible su lucha por mostrar su poder y control de Tebas a la que busca salvar del caos que desde la caída de Edipo se ve inmersa la ciudad. No quiere reconocer que él es parte importante en la existencia de esos problemas [1].

Creonte se presenta públicamente como legítimo heredero de la corona. Asimismo, manifiesta, en su primer discurso al consejo de ancianos, el firme propósito de desempeñar tan alta dignidad conforme a un riguroso sentido del deber.

Sin embargo, su primera acción de gobierno, el decreto por el que ordena tributar todos los honores a Eteocles y prohibir dar sepultura a su hermano y traidor Polinice, que es expuesta como la lógica aplicación de tan elevados y sólidos principios, produce en Antígona [2] la reacción de rebeldía y da inicio al conflicto que hace de esta tragedia una obra maestra y en un excelente instrumento de análisis de la realidad que a pesar de sus más de 2.500 años, continua siéndonos útil.

Creonte muestra determinación, pero falta de sabiduría, al dejar que sus supuestas y legítimas convicciones sobre el orden y la justicia humana se sobrepongan a los consejos de templanza de Tiresias (el ciego que, gracias a ello, ve la realidad de las cosas).

Su intento desesperado al final, por arreglar las cosas llega muy tarde, cuando el daño está hecho y es irremediable. La escena final, con el suicido de su hijo y de su mujer, le coloca como un protagonista más de la tragedia. Su papel será el del total infortunio del héroe, responsable de la muerte de todos sus allegados.

Antígona, como su nombre indica, es en realidad, la antagonista en la tragedia. Antígona resuelve no acatar el mandato del nuevo soberano.

Si Creonte esta guiado por las normas humanas de convivencia de la polis, Antígona resuelve seguir las leyes ancestrales que son igualmente sustento de la vida de la polis.

Antígona es un personaje de una fuerza increíble, podríamos decir incluso que fascinante. No podemos dejar de considerarla una heroína, un modelo perfecto del personaje trágico por antonomasia.

Antígona esta marcada con la tragedia desde el principio cuando habla, desde casi su primera escena, de una muerte gloriosa y, al final del drama, la logra.

Antígona deja de lado todo razonamiento que pudiera constituir una estrategia hábil de corto plazo. Tiene móviles internos fuertes y complejos que incluyen la lealtad familiar, las convicciones religiosas, pero también una cierta dosis de egolatría pero sobretodo un carácter implacable. Dirige plenamente su propio destino. A pesar de ser la parte más débil, explota muy bien todos sus recursos. Persiste en conseguir su objetivo, y no retrocede ni un paso, hasta lograrlo.

Sin embargo, resulta imposible no detectar cierta soberbia en el personaje de Antígona que le hace igualmente culpable de la tragedia al llevar el conflicto a una lucha de poder y de valores que exige la derrota irremediable y total de una de las partes, desoyendo los consejos de templanza de Tiresias

¿Qué podemos decir de un personaje aparentemente secundario como Ismene?

Ismene es la abnegada hermana de Antígona [3] y aparece junto a ella siempre y resulta inevitable verla como un personaje cuya función es engrandecer, por comparación, la figura de Antígona. Siempre ha sido etiquetada como una persona débil y cobarde. Ismene no apoya el plan de su hermana, pensando solo en defender su vida. Al hacer esto, indirectamente se pone de parte de Creonte.

Hay una escena al final de la obra en la que Ismene, al ser condenada a muerte su hermana Antígona, Ismene corre hacia ella, pidiéndole que le permita morir junto a ella.

Ismene argumenta: "¿Para qué quiero yo la vida, privada de ti?"

Antígona responde: "Pregúntaselo a Creonte; tanto miras tú por él..."

Esta sencilla frase podría cambiar la imagen que tenemos del personaje ya que transformaría la visión del personaje como alguien débil y temeroso a un personaje con ambición, deseoso de poder pero sobretodo de una persona desleal. La misma Antígona, a tenor de su contestación, parece tener hacia ella sospechas de deslealtad.

Antígona e Ismene son la cara y la cruz de una misma moneda. Antígona se inclina a actuar contra el decreto y defender, de este modo, su honor y el de los suyos. Ismene se decide, aparentemente sin dudarlo, por acatar las leyes y seguir siendo fiel a su ciudadanía. La respuesta de cada una a este dilema nos dice mucho acerca de ambos personajes.

Antígona representaría la lucha por los derechos y deberes morales e Ismene el “inmovilismo” cuyo cometido no es más que limitarse a acatar lo establecido o, a lo sumo, a actuar prudentemente y en secreto. Resulta curioso que en medio del conflicto, Ismene le suplique a Antígona:

“Pero por lo menos no se lo digas a nadie. Mantenlo secreto; yo haré lo mismo”.

Antígona le responde:

“Yo no. Dilo en todas partes. Me serías más odiosa callando la decisión que he tomado que divulgándola“.

¿Qué es lo bueno y qué es lo malo?

“In medio, virtus” (en el medio está la virtud).

Ismene podría representar al equilibrio, a la mesura, al punto medio. Pero créanme. Ismene no es el medio, es el miedo (la misma palabra pero alterado el orden de las letras). Es la mesura vinculada al miedo que solo puede ser generada por el tipo de régimen que surge de la desmesura de Creonte.

Solo puede haber una mesura "sanadora" en libertad.

NOTAS:

  1. En la obra “Edipo Rey” se narra las vicisitudes el héroe que mató a su padre y se casó con su madre, y por este pecado, de incesto, la peste que asolaba Tebas. Creonte, hermano de Yocasta y cuñado de Edipo tomó las riendas de la ciudad de Tebas y desterró a Edipo que huye y maldice a sus dos hijos, Eteocles y Polinices, por el trato vejatorio que había recibido de ellos. Los hijos (y hermanos) de Edipo decidieron entonces hacerse cargo del trono tebano alternándose cada año uno en el poder. Pero cuando pasó el primer año Eteocles se negó a abdicar en su hermano y lo desterró de la ciudad alegando que no era apto para reinar. Surgen entonces una guerra civil (descrita en la obra “Los siete contra Tebas”) que acabo con la muerte de los dos hermanos y la subida definitiva al trono de Creonte.
  2. hermana de ambos
  3. y por lo tanto, hermana también de Eteocles y el “desvalido” Polinices.
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