Jordi Pou, presidente de Coffe Center y creador de Alma

"España es muy de manzanilla"

“Para sobrevivir, en las pequeñas empresas tenemos que tener a la gente motivada”

“Ser empresario no es tener un afán lucrativo para tener un cochazo”

"España es muy de manzanilla"

Sus comienzos empresariales fueron de la mano del café y de su hermano Luis, y con la idea clara de que, tras haber trabajado por cuenta ajena, querían crear algo propio. Han pasado 34 años y quien lo recuerda es Jordi Pou (Salt, Gerona, 59 años), presidente de Coffe Center y creador de Alma, una de las empresas pioneras en ecoinfusiones. “Yo había sido delegado de Cacaolat y quería empezar algo nuevo. Mi padre tenía una empresa [una yesería] y siempre hemos visto lo gratificante que era hacer un esfuerzo con el fin de plasmar nuestras inquietudes”, señala Pou, en las oficinas que ocupa el grupo empresarial en una zona industrial a las afueras de Gerona.

Lo que sucedió, confiesa, jamás lo habían soñado ninguno de los dos hermanos, porque de la pretensión inicial de ser autónomos han pasado a tener una organización de 43 personas. “Empezamos representando a marcas de café, pero con la globalización vimos que eso era cada vez más difícil y apostamos por crear nuestras propias marcas”. Así, en la actualidad cuentan con una fábrica donde se tuesta el café que compran en Nicaragua, Brasil, Colombia, Etiopía e India, pero también con un centro de envasado de las infusiones en la localidad gerundense de Aiguaviva.

El cuadro de Nicaragua

Asegura que su despacho, sobrio y funcional en cuanto a decoración, está siempre bastante desordenado, aunque en esta ocasión lo ha arreglado para las fotografías. “Siempre tengo cajas de productos, como la bebida Binatural que lanzamos este mes de mayo, con cuatro hierbas ecológicas y que se despachará en cafeterías”.

Tiene un altavoz con el sonido de un pájaro, el rollo de un hilo de cordel ecológico, muestras de papeles nuevos de materiales biodegradables (“no cortamos árboles”). En las paredes cuelgan dos cuadros; uno con un punto de color rojo en el centro, “es el objetivo”, dice Pou, que recuerda que lo compró en un almacén de un señor que vendía cuadros. Y el otro, de hace 10 años, cuando viajó con medio centenar de empleados a Nicaragua. “Lo pintó un chico en Matagalpa y me inspira en lo que hacemos”.

Jordi Pou comienza su jornada laboral a las 8.30 horas, come en su casa todos los días y “me voy el último, soy el que cierro”. Entre sus aficiones, “hacer cosas”, dice este excampeón de ajedrez y copiloto de automovilismo, que se entretiene ahora haciendo excursiones y compartiendo su vida con la familia.

“Queríamos ir un paso más allá y vimos que teníamos un mercado dentro de las infusiones ecológicas a desarrollar”. El nombre lo tuvieron claro, querían que fuera fácil de pronunciar en varios idiomas, además de que transmitiera algo, cierta sensibilidad. Tras denegarles el nombre de Lola en la oficina de patentes, se decidieron por la segunda opción, Alma. La marca, que factura 2,4 millones de euros y prevé crecer este año un 13%, se consolidó en la pasada edición de Alimentaria 2014. “Es una feria internacional y nos sorprendió el tirón que tuvo entre los visitantes internacionales”. De hecho, las infusiones se venden, además de en España, en países como Inglaterra, Francia, Alemania, Grecia, Indonesia o Perú.

“El potencial de crecimiento es enorme, sobre todo en el apartado de los tés, aunque en España el consumo es más de hierbas, de manzanilla, menta, hierbaluisa. Las posibilidades que tenemos son enormes, porque en estos momentos hay un gran interés por todo lo sano, incluidas las bebidas saludables”, explica este empresario, que cree que es una ocupación que debería estar más valorada. “Porque ser empresario no es tener un afán lucrativo para tener un cochazo y explotar a tus empleados; se nos puede identificar con esto, pero yo soy bastante atípico”.

Reconoce que tiene un buen coche, un Audi Q7, y que le gusta ser accesible y compartir los recursos con los trabajadores de la empresa. “Como en todos los sitios, hemos tenido conflictos, pero a mí me gusta resolver las cosas con dialogo; además, las pequeñas empresas tenemos que movernos muy rápido para sobrevivir, y eso lo conseguimos teniendo a la gente motivada”. Porque las compañías que han sobrevivido a esta dura crisis, añade Pou, tienen que seguir creando, innovando, para tener identidad propia. “No puedes copiar, eso no es válido”.

Así, por ejemplo, asegura que en la empresa se han creado cerca de 52 sabores de infusiones. Entre las últimas novedades que han salido del departamento de innovación hay unas colecciones elaboradas con hierbas de proximidad que evocan el Mediterráneo o los olores de la tierra. “Siempre estamos investigando, es la empresa de los proyectos continuos. Yo no me llamo Jordi Pou, me llamo Jordi Proyectos”, bromea este empresario, que trabaja rodeado de sacos de infusiones, de teteras y hasta de los bolsos hechos con sacos reciclados de café y de té para un proyecto social denominado Bolsos con Alma, donde dan empleo, a través de un taller de Cáritas, a personas en riesgo de exclusión social.

Normas