Donde los dioses conviven con la gente

Bienvenidos a Kerala

El sudoeste de India es una tierra de especias, paisajes extraordinarios y cultura milenaria

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En un país de poderosos contrastes como la India, quizá es en el sur donde estos se manifiestan más claramente; es el lugar donde una cultura milenaria integra plenamente lo divino con lo cotidiano, donde parece que los dioses conviven con la gente...

La historia de Kerala está estrechamente ligada al comercio. Desde tiempos inmemoriales, viajeros procedentes de todo el mundo han visitado estas tierras fértiles. Atraídos por la variedad y calidad de sus especias (pimienta, canela, vainilla, cardamomo, jengibre, clavo), su paso durante siglos ha convertido a este estado del sudoeste del país, acariciado por las aguas del mar Arábigo, en un fiel reflejo de ese crisol cultural, religioso y étnico que es el subcontinente indio. El primer europeo que pisó la India fue Vasco de Gama. Y entró por las costas de Kerala; antes llegaron comerciantes chinos y árabes.

Además de por su indudable interés turístico, esta zona es también excepcional por otras razones. Con Gobiernos locales comunistas desde los años cincuenta del siglo XX, es el único estado de la India que ha conseguido erradicar el analfabetismo. En su momento apostó por la educación y la salud universal, y ahora tiene la mayor esperanza de vida del país y es donde las mujeres están mejor consideradas en relación a otros estados. Es la cara más feliz de la India.

Un laberinto acuático

Kerala tiene playas, montañas y paisajes extraordinarios, pero quizá su geografía más singular es la trazada por más de 900 kilómetros de canales, repartidos por toda la región, donde confluyen lagos, ríos, estuarios, manglares, deltas, el mar y pequeñas aldeas. Son los backwaters, meandros que se adentran en la tierra formando un laberinto acuático único, donde la vida transcurre plácidamente. La puerta de entrada a este mundo singular es el lago de ocho brazos llamado Ashtamudi, situado en Kollan, donde comienza la magnífica red de canales.

Existen diferentes opciones para recorrer los backwaters, desde pequeños cruceros hasta trayectos en lancha con guía visitando algunas aldeas y templos de la zona. Para apreciar mejor su dimensión y belleza no hay nada como embarcarse en un transbordador de los que prestan servicios regulares. Por ejemplo, el que une Alappuzha (la llamada Venecia de la India, donde se celebran las populares carreras de barcos serpiente) con Kottayam es, sin duda, uno de los más interesantes; su duración es de unas tres horas.

Kerala, India
Paseo en Ketuvallam, barcaza tradicional

Sin embargo, la modalidad que impera entre los visitantes es la de contratar un ketuvallam, barcaza tradicional que se empleaba sobre todo para transportar arroz, perfectamente adaptada a las singularidades orográficas de los backwaters. No hay que olvidar que el transporte de mercancías en esta región se realizaba, y se sigue haciendo, en barcos a través de este entramado de lagos y canales.

Los ketuvallam turísticos actuales permiten a los viajeros recrearse durante varios días en un escenario solo perturbado por el ruido del motor de la embarcación y el zumbido de los insectos. Es la manera de conocer un espacio extraordinario marcando el propio ritmo.

La ciudad de las especias
Un recorrido por la región de los backwaters no sería completo sin visitar Kochi, la segunda ciudad del país, considerada la más bonita de Kerala. Conocida también como Cochin, se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de la capital del estado, Triruvananthapuram. Cochin ha sido durante siglos el más importante centro del comercio de especias en la costa del mar Arábigo. Hoy sigue siendo el principal puerto comercial de Kerala y uno de los más relevantes del país. Es aquí donde en la actualidad se negocia el precio y se regula el comercio internacional de la pimienta. En toda la ciudad hay numerosos almacenes y tiendas de especias que despiden un olor embriagador.

Kerala, medicina ayurvética
Tratamiento aryuvético.

Dos barrios de la parte antigua, Fort Kochi y Mattanchery, conservan algunos de los conjuntos arquitectónicos coloniales más bellos de la India, donde se mezclan las influencias portuguesa, holandesa e inglesa con la de los mercaderes árabes, que fueron los que trajeron el islam, porque los mongoles, que entraron por el norte del país, nunca llegaron al sur. En Fort Kochi se encuentra la iglesia de San Francisco, el edificio más antiguo construido por los europeos en la India. A escasa distancia de allí, surgen al borde del agua las conocidas redes chinas, unas esbeltas estructuras que, mediante un juego de equilibrios de peso, permiten introducir las redes en el mar y arrastrarlas con poco esfuerzo.

Como resultado de las sucesivas oleadas de migración a lo largo de varios siglos, Cochin cuenta con una comunidad diversa, multicultural y secular de hindúes, cristianos, musulmanes, jainistas, sijs o budistas que mantienen una coexistencia pacífica. También ha tenido una importante comunidad judía que ocupó en su momento puestos destacados en los negocios de la ciudad. Una muestra de su relevancia es la sinagoga construida en 1568, todavía en uso aunque la presencia judía es escasa. Templos hindúes, mezquitas, iglesias y sinagogas forman parte de esa singular amalgama que ha ido configurando el espíritu de Kerala.

La gastronomía de Cochin, como la de Kerala y también la del sur de la India, se caracteriza por el uso de coco y especias y es, básicamente, vegetariana. Es el reino de los cocos y, como en el pasado, continúa siendo la capital mundial de las especias.

Estaciones de montaña
Ocultas entre colinas ondulantes y bosques de sándalo, árbol considerado sagrado en la India, se encuentran las extensas plantaciones de té. El calor y la humedad de la costa desaparecen en Munnar, un lugar idílico al que acudían los ingleses en la época colonial a refrescarse en los meses más calurosos del año. Desde sus 1.600 metros de altitud, las vistas son espectaculares: sobre los campos de té de un verde intenso rodeados de montañas resaltan los colores brillantes de los saris (el traje tradicional) de las mujeres recolectoras.

Escena de Kathakali, teatro ancestral del sur de la India.
Escena de Kathakali, teatro ancestral del sur de la India.

Las posibilidades de hacer rutas a pie por Munnar son muchas, desde sencillos senderos que desembocan en cascadas hasta la caminata que conduce al campo base del Anamudi, de 2.695 metros de altura, la cima más alta del sur de la India. Aquí se rodaron en 2012 algunas escenas de la película La vida de Pi, dirigida por Ang Lee. Existe una amplia oferta de hoteles, algunos coloniales muy bien conservados, para perderse unos días por las montañas de té.

Cuna del ayurveda

La medicina ayurvédica es la más utilizada en el país y Kerala es su centro. Este sistema holístico y preventivo de salud fue desarrollado en la India hace más de 5.000 años y tiene su origen en los vedas, el conocimiento más antiguo de la historia humana. La herencia del sánscrito ha permitido a los médicos interpretar las enseñanzas originales del ayurveda escritas en esa lengua.
Muchos occidentales aprovechan su estancia para probar sus beneficios con tratamientos en balnearios, spas, ashram (centros de meditación) o clínicas especializadas. Los masajes son especialmente apreciados.

Una curiosidad: las tradiciones del ayurveda también encuentran su expresión en la cocina de Kerala. La comida vegetariana tradicional del estado, llamada sadya, sigue el principio del sahd rasas, los seis sabores, que van desde el dulce hasta el amargo y están dirigidos a conseguir una mezcla armónica entre acidez y alcalinidad para favorecer la digestión.

Festivales ancestrales
Los festivales abundan en esta zona y cada templo celebra su fiesta particular. Una de las más espectaculares es la de Trichur Pooram, la fiesta anual del Templo de Trichur, de abril a mayo. Esta celebración incluye una asombrosa procesión de las 10 divinidades del templo, con 30 elefantes perfectamente decorados encabezando los festejos, seguidos de sacerdotes cubiertos con parasoles de seda. La procesión desfila a lo largo del día con el acompañamiento de música ritual, mientras los devotos realizan ofrendas de arroz y flores.
Tras la puesta del sol, el espectáculo se pone de nuevo en marcha, acompañado de antorchas, fuegos artificiales y redobles de tambor. Es cuando verdaderamente los dioses se integran en lo cotidiano. Para aquellos que deseen asistir a espectáculos de teatro o de música son muy recomendables las representaciones teatrales de Kathakali y los conciertos de música Carnatic, típicos de la zona.

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