Editorial

Aseguradoras previsoras y no

En los tiempos de los altos tipos de interés a algunos les resultó muy fácil hacer negocio. Ocurrió con las aseguradoras de países del norte de Europa, donde se formalizaron seguros de vida que garantizaban rentabilidades del 6% o más. Para afrontar ese compromiso les bastaba con comprar deuda pública, que pagaba elevados intereses. Pero la nueva era de tipos cero les genera importantes pérdidas por la sencilla razón de haber comprometido un rendimiento que solo pueden dar asumiendo riesgos. El país de más afectado en la UE es Alemania. Según el regulador comunitario de seguros, Eiopa, las firmas de vida alemanas verán caer un 21% sus fondos propios en caso de que la deuda pública siga en rentabilidad en torno al 0%, lo que llevaría a muchas a la quiebra. En otros países –léase Austria o Suecia– sufrirán también un fuerte impacto. La buena noticia es que el sector español ha actuado con previsión, que es lo suyo. Hace lustros que la Dirección General de Seguros impuso a las compañías que al comercializar productos de vida casaran el compromiso de rentabilidad y desembolsos futuros con inversiones en activos de rendimientos acordes y, sobre todo, con duración similar a la del contrato. Este previsor macheo las hace menos permeables a la política monetaria del BCE. Un buen hacer que ojalá estuviese más generalizado.

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