Alternativas para los inversores más conservadores

Cinco fondos para afrontar la era de los tipos bajo cero

Los fondos de retorno absoluto o la renta fija a corto plazo pueden ser una buena opción

Los asesores recomiendan aumentar la exposición de las carteras a la renta variable

Cinco fondos para afrontar la era de los tipos bajo cero
Reuters

Invertir en la Edad de Hielo. Ese es el sugerente título del último informe trimestral elaborado por Deutsche Asset & Wealth Management. Con las tasas de depósito en negativo en la eurozona y la deuda pública de muchos países bajo cero, buscar alternativas para los ahorradores se ha convertido en una prioridad para las gestoras. Los acontecimientos de la última semana, durante la cual la rentabilidad de los bonos ha repuntado inesperadamente tras varios trimestres de caídas, no han hecho variar la opinión de los expertos: los tipos bajos han venido para quedarse y los inversores conservadores deben buscar nuevas fórmulas para preservar su dinero y, a la vez, rascar algo de rentabilidad.

“Tras años de rendimientos extraordinarios en la renta fija, la gestión de los perfiles conservadores se antoja complicada”, explica Jorge González, analista de Tressis. “La intervención de los bancos centrales creó un entorno ideal para la deuda mediante políticas monetarias expansivas”. Ahora, los precios están tan ajustados que invertir en deuda implica asumir un riesgo excesivo para obtener un retorno aceptable.


1. Fondos de retorno absoluto: ganar pase lo que pase

Los fondos de retorno absoluto tienen algo de alquimia: prometen un nivel de rentabilidad pase lo que pase en el mercado. Aunque parece imposible obtener rendimientos positivos cuando las Bolsas caen a plomo y las primas de riesgo se disparan, lo cierto es que hay estrategias, basadas en la toma de posiciones cortas (apostar al desplome de un valor) y en la neutralización de inversiones (apostar a que un activo sube, pero cubrirse para su bajada), que permiten obtener ganancias en circunstancias adversas.

“Los fondos de retorno absoluto y, en concreto, ciertas estrategias neutrales a mercado, nos parecen una buena opción para inversores conservadores”, explica Diego Fernández-Elices, director de selección de fondos de A&G Banca Privada. Para desvelar el truco de esta estrategia pone un ejemplo: “¿No es más fácil acertar que Real Madrid o Barcelona acabarán la Liga por encima de equipos pequeños, que decir que en un enfrentamiento a un partido ninguno de esos dos equipos ganarán a alguno de los grandes? Estas estrategias no son tan complejas como pueda parecer y a largo plazo, funciona”.

Entre los fondos con estas características más atractivos, este experto destaca Pictet Agora y el MLIS Marshall Wace Equity Market Neutral. El primero ha rentado un 9,65% desde su lanzamiento (en noviembre de 2014), con unos niveles muy bajos de volatilidad. El segundo fondo, creado en 2008 (poco antes de que estallara la crisis financiera mundial), ha logrado una rentabilidad media anualizada en los últimos cinco años del 5,42%.


2. Fondos de bonos a corto plazo: inversión táctica


Cuando las inversiones en renta fija a largo plazo se han desplomado y ofrecen niveles de rentabilidad muy limitados, una opción que destacan los expertos es apostar por las emisiones de bonos a corto plazo, que permiten estrategias más tácticas en las que sacar provecho a repuntes como los vividos durante esta semana. “Lo más importante es que los inversores no se dejen llevar por las sorpresas y movimientos del corto plazo y construyan carteras duraderas. Que pongan el control del riesgo a la cabeza en la lista de prioridades, que hagan un uso de la inversión tradicional más eficiente y que añadan activos alternativos líquidos para conseguir una auténtica diversificación y minimizar así los efectos de la volatilidad, todo ello sin renunciar a la rentabilidad”, explica Sophie del Campo, directora general de Natixis en España.

Una propuesta de la gestora francesa es invertir en la deuda corporativa a corto plazo, a través del fondo Natixis Credit Euro 1-3. Este producto invierte en bonos con vencimiento de uno a tres años, con control exhaustivo del riesgo de crédito y un enfoque selectivo. Su rentabilidad media en los últimos tres años ha sido del 3,11%.


3. Fondos multiactivo: una apuesta por la diversificación

 Otra estrategia para conseguir un mínimo de rentabilidad en un entorno de tipos cero, sin arriesgar demasiado, es optar por los fondos multiactivo. Esta tipología de productos busca opciones de inversión no solo en renta fija y variable, sino que incluye en la ecuación divisas, materias primas, inmobiliario. Desde la gestora británica M&G proponen el M&G Prudent Allocation, un fondo multiactivo defensivo destinado a inversores con previsiones prudentes sobre los mercados y que quieran limitar su exposición a renta variable. “Se trata de un producto diversificado y flexible, que invierte de manera global en una gama de activos muy amplia con el objetivo de generar una rentabilidad anual de entre el 3% y el 6%”, explican desde la gestora.

Otra buena alternativa dentro de esta familia de fondos es el Schroder International Selection Fund Global Multi-Asset Allocation, que materializa su estrategia multiactivos por medio de la inversión en otros fondos de inversión de alta calidad. En la actualidad, la visión positiva de los gestores sobre la renta variable hace que las acciones tengan un peso importante en la cartera. Con un nivel de riesgo algo superior al anterior, el fondo ha logrado un rendimiento anual medio del 9,81% durante los últimos cinco años.


4. Extremos compatibles: combinar renta fija y renta variable


Una de las premisas que recomiendan desde todas las gestoras es que el inversor conservador haga una transición hacia activos que comportan algo más de riesgo. Para lograr una cartera equilibrada y evitar, en parte, los vaivenes del mercado, debería partir de una base sólida de renta fija, y un componente de renta variable. “Es el momento de hacer una estrategia de extremos, teniendo una parte importante en liquidez o bonos muy seguros con vencimientos cortos y perspectivas de rentabilidad algo pobres e invertir una pequeña parte de su patrimonio en activos con algo más de riesgo, que pueden ir desde bonos de entidades hasta pura renta variable, siempre en el porcentaje que cada cliente pueda asumir”, explica Diego Fernández-Elices, de A&G Banca Privada. Para desarrollar esta estrategia propone fondos mixtos de renta fija, pero que no asuman grandes riesgos de duración, así como fondos de bonos convertibles, que se diferencien de su índice de referencia, que no asuman el riesgo de vencimientos muy lejanos y que tengan una sensibilidad moderada a renta variable. Algunos ejemplos de estos productos son Salar Fund y GLG Global Convertibles.


5. Fondos de gestoras expertas en renta fija

Una vez que la marea de bonos ha bajado hasta su punto mínimo, el mercado empezará a decantar quiénes son los especialistas en renta fija que son capaces de salir adelante en un entorno volátil. “En renta fija europea el soporte del BCE permite que aún haya alguna oportunidad que otra, como puede ser en los tramos largos de las curvas periféricas”, apunta Jorge González, analista de Tressis. Para jugar esta estrategia, el experto apunta tres productos. El BlackRock Euro Short Term, un producto de renta fija europea (tanto soberana como de empresas), que ha logrado rentar un 3,13% de media durante los últimos diez años. El Carmignac Capital Plus, un fondo que cuenta con la mayor parte de su cartera invertida en renta fija con un vencimiento inferior al año (+2,93% anual durante los últimos cinco años). Y el BNY Mellon Euroland un fondo con duraciones cercanas a los seis años, con una importante exposición a deuda periférica (+5,29%, de media, en cinco años).

La opción de los seguros de ahorro

Las aseguradoras también están revisando su cartera de productos para adaptar su oferta a un entorno de bajos tipos de interés. Durante años, la opción que utilizaban las compañías para comercializar seguros de vida ahorro era productos que garantizaban un determinado nivel de rentabilidad al tomador, tal y como hacían los fondos garantizados, pero ahora ya no pueden diseñar seguros con rendimientos atractivos y deben reinventar su oferta. Iván de la Sota, consejero delegado de Allianz España explicaba la semana pasada que la compañía va a apostar por el desarrollo de seguros unit linked, un tipo de producto que invierte en fondos de inversión en nombre del asegurado, con lo que le traslada la mayor parte del riesgo de la inversión. “Nos apoyaremos en nuestra alianza con Banco Popular y en su cartera de fondos de inversión para lanzar productos que se adapten al perfil de nuestros clientes”, apuntó.

También el consejero delegado de Generali España, Santiago Villa, reconocía el martes que los productos aseguradores tradicionales, de prima única o de rentas vitalicias, cada vez van a ser menos atractivos para los clientes. En el caso del grupo italiano, una de las propuestas que está preparando es potenciar los seguros estructurados, aquellos que garantizan el principal y condicionan la rentabilidad que pueda llegar a obtener el partícipe.

Esta misma estrategia ha adoptado la compañía Santalucía. En su apuesta por ampliar su gama de productos hacia el asesoramiento en ahorro e inversión, la firma ha lanzado seguros como el Maxiplan Rentabilidad Estructurada. Se trata de un producto a cinco años, de prima única, y con una rentabilidad de hasta el 4% anual (20% al vencimiento). El seguro está referenciado a títulos de Iberdrola, Repsol, Santander y Telefónica cuyo precio de referencia inicial se establecerá en función de su cotización a 30 de junio de 2015.

Otra opción comercial que están comenzando a lanzar las aseguradoras son los planes Ahorro 5, un producto nuevo, nacido en enero de este año al calor de la reforma fiscal, que permite invertir hasta 5.000 euros sin tener que tributar por los rendimientos obtenidos, siempre que la inversión se mantenga durante al menos cinco años. La mayor parte de las compañías ha lanzado ya productos de este tipo, que se adaptan bien al perfil de ahorrador conservador.

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