Informe anual de recaudación tributaria

Los salarios declarados en el IRPF suben cinco años después

Trabajadores en una cafetería de Madrid.
Trabajadores en una cafetería de Madrid.

Las estadísticas de la Agencia Tributaria sirven como escaparate para contemplar la cuesta abajo que emprendió la economía española después de que en 2008 estallara la mayor crisis económica de la historia reciente. En esa fecha, el número de afiliados a la Seguridad Social superaba las 19 millones de personas y eso alimentaba las arcas públicas a través de las cotizaciones. Los ingresos por IRPF, el impuesto que más recauda, se elevaron por encima de los 71.000 millones de euros. Pocos meses después, la destrucción de empleo masiva (solo en 2009 se destruyeron 1,15 millones de empleos) llevaron a perder cerca de 8.000 millones de ingresos en un año.

Una situación que se ha mantenido con altibajos durante cinco ejercicios y que ha tenido el ejercicio 2014 como punto de inflexión. Las estadísticas de Hacienda muestran como los salarios sumaban 366.819 millones de euros en 2008 y tenían un peso del 68,3% del total de rentas declaradas ante Hacienda. La crisis llevó a este indicador a desplomarse hasta tocar suelo en 2013 con 308.696 millones, un 61,1% del total. Solo en cinco años, los salarios perdieron siete puntos dentro del conjunto de rentas declaradas y se los cedieron fundamentalmente a las pensiones y a las prestaciones por desempleo, dos indicadores que se movieron en sentido inverso por el fuerte envejecimiento de la población española y la destrucción masiva de puestos de trabajo.

Detalles

Gravamen: 13% es el tipo medio aplicado en el IRPFsobre las rentas brutas de los hogares en 2014, el nivel más elevado desde 1995.

Ganancias: 10.919 millones declararon las familias como rentas patrimoniales por venta de viviendas o acciones.

 Rendimientos: 17.431 millones correspondieron a las plusvalías del capital mobiliario.

El pasado ejercicio esa tendencia se invirtió. Los salarios declarados, tras acumular una caída del 16% entre 2008 y 2013, volvieron a crecer. En concreto se incrementaron un 0,4% y pasaron de 308.696 a 310.021 millones de euros. Una ganancia de 1.500 millones basada en dos factores: la creación de empleo y el fuerte incremento impositivo sufrido por el IRPF desde 2011 y que ha sido reparado a partir del 1 de enero de 2015.

Tras seis años continuados destruyendo empleo, la economía española volvió a crear puestos de trabajo en 2014 (en concreto 417.574) y eso ha tenido un peso determinante a la hora de que suban los salarios declarados, pese a que el empleo creado es de peor calidad desde el punto de vista de las retribuciones. El otro gran factor que ha sido determinante ha sido las subidas aprobadas en el IRPF desde que Mariano Rajoy llegó a la presidencia del Ejecutivo y que han estado vigentes en 2012, 2013 y 2014. El tipo medio que se aplicaba sobre las distintas rentas (trabajo o capital) era del 11,9% en 2011 y fue subiendo progresivamente hasta el 12,5% en 2012, el 12,8% en 2013 y el 13% en 2014. Este último dato se trata del gravamen más alto que se ha aplicado en la serie histórica iniciada en 1995.

El primer repunte de los salarios desde 2008 debe, sin embargo, relativizarse si se analiza en términos absolutos. Los 310.021 millones declarados en el IRPF quedan todavía muy lejos de los 366.819 millones contabilizados en 2008 y si se excluye el dato de 2013, se trata del registro más bajo desde 2005. Una brecha que solo se irá reduciendo si el empleo recupera o se aproxima a los niveles precrisis, tanto en puestos de trabajo como en la cuantía de las remuneraciones.

Menos gasto en desempleo

De las tres grandes partidas que conforman las rentas de trabajo declaradas (salarios, pensiones y otras rentas) solo la de otras rentas (compuesta por prestaciones por desempleo, salarios de trabajadores por cuenta propia y rentas agrarias) ha bajado en 2014. En concreto ha encadenado cuatro años consecutivos de caída (en términos absolutos el retroceso ha sido de 3.814 millones) como consecuencia fundamentalmente del menor gasto en desempleo, tanto por la creación de empleo como por el agotamiento de prestaciones por parte de los desempleados de larga duración.

Las pensiones frenan su crecimiento

La estadística muestra como el gasto en pensiones no ha dejado de crecer desde 1995. En los 19 años transcurridos, el incremento medio de estas prestaciones ha sido del 5,7%, llegando a su cota más alta en 2008, cuando subieron un 10,2%. Un porcentaje que adquiere sentido si se tiene en cuenta que el coste anual de las pensiones supera los 100.000 millones de euros, del tal modo que un incremento de esa cuantía supone un bocado en las arcas públicas de 10.000 millones, prácticamente el impacto que va a tener la última reforma fiscal.

Una tendencia que, sin embargo, se ha visto corregida tras la entrada en vigor de la última reforma de las pensiones, que fijó una revalorización del 0,25% para 2014. El total de prestaciones declaradas en el IRPF se elevó a 123.588 millones, con un avance del 2,9%, el menor de toda la serie histórica iniciada en 1996. La diferencia entre el 0,25% y el 2,9% reside en que algunas prestaciones se incrementaron más.

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