La UE, del revés

El BCE prepara una ‘prima de riesgo’ permanente y estable

El BCE prepara una ‘prima de riesgo’ permanente y estable

El Banco Central Europeo (BCE), alentado por Berlín, prepara una revolución en el mercado de deuda pública que pretende frenar la alegría presupuestaria de algunos Gobiernos y evitar que los bancos de la zona euro se atiborren de bonos de sus propios países. El plan del BCE, que se ejecutará a través del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), pasa por eliminar el blindaje que la deuda pública disfruta como activo libre de riesgo para las entidades financieras y/o por imponer límites al volumen de bonos que las entidades podrán acumular en sus balances.

El impacto de esas medidas podría suponer de media un aumento de las primas de riesgo de 10 puntos básicos y unas necesidades de capital para los bancos de hasta 11.000 millones de euros (más de 1.000 millones para la banca española), cifras asumibles según un estudio publicado la semana pasada por el Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos (ESRB, por sus siglas en inglés), dependiente del BCE.

Pero ese estudio, primer paso hacia el nuevo tratamiento de la deuda pública, reconoce que las consecuencias pueden ser mayores para los países con deuda de peor calificación porque la compra de sus bonos obligaría a los bancos a provisionar mayor capital en prevención de un impago.

Ni Berlín ni Fráncfort ocultan su intención de que a la larga esa penalización se convierta en una especie de prima de riesgo permanente, que obligue a los mercados a diferenciar entre la deuda pública de los distintos países de la zona euro.

El estudio del ESRB ya sugiere los criterios que podrían establecerse para fijar esa diferenciación, como la evolución de la deuda externa, los tipos de interés reales, la volatilidad en los ratios de crecimiento o el historial de suspensiones de pago de un país.

ElESRB confía en que esos baremos permitan a los reguladores fijar el riesgo de la deuda de cada país sin tomar en cuenta la nota de las agencias de calificación, desprestigiadas en Bruselas y Fráncfort por conceder el máximo rating a los países durante la fase de sobreendeudamiento y rebajarles luego drásticamente la calificación en momentos de crisis.

La zona euro quiere evitar ese impulso procíclico de las agencias. Y el ESRB incluso plantea poner un límite al nivel de riesgo con que se podría penalizar a la deuda pública, para conseguir una “prima” permanente pero estable.

El objetivo es lograr que los inversores impongan la disciplina presupuestaria, un papel que los fundadores del euro pensaron que ejercerían de forma natural. Craso error. La previsión no se cumplió y durante la primera década del euro los mercados otorgaron prácticamente el mismo nivel de confianza a todos los bonos, con independencia de que fueran griegos, españoles o alemanes.

Algunos de los especialistas que han elaborado el informe del ESRBdudan que las normas sobre requisitos de capital sean la vía adecuada para imponer la disciplina presupuestaria y evitar la sobreexposición del sector financiero a la deuda soberana. Pero ese punto de vista es minoritario y tanto el BCE como el MUS parecen decididos a conseguir que la deuda pública deje de ser un activo libre de riesgo.

El estudio del ESRB muestra que el círculo vicioso entre riesgo bancario y riesgo soberano se agrava a raíz de una crisis financiera. Entre 2007 y 2011, por ejemplo, el riesgo soberano de las entidades financieras de la zona euro aumentó casi un 66%, hasta alcanzar los 1,6 billones de euros, según los datos del ESRB. En España casi se triplicó; en Portugal se multiplicó por cinco, y en Irlanda, por ocho. En Grecia, los bancos nacionales griegos son ya casi los únicos clientes del Tesoro griego.

El BCE quiere romper ese peligroso bucle, aunque los especialistas del ESBR advierten de que la nueva prima tendrá que introducirse gradualmente, porque los bancos, según los límites que se impongan, podrían tener que deshacerse de hasta 720.000 millones de euros en deuda pública.

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