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La tenacidad danesa

Dinamarca está pagando por el comportamiento de la moneda de Suiza. Los operadores se han envalentonado desde que Zúrich abandonó el tope al valor del franco frente al euro el 15 de enero. Copenhague es su próximo objetivo. Pero la historia no necesariamente se repite.

El banco central danés recortó ayer su política de tipos de interés por cuarta vez en tres semanas a -0,75%, para debilitar la corona frente al euro. También ha intervenido en gran medida. Sus reservas aumentaron en 106.000 millones de coronas (unos 14.200 millones de euros), o aproximadamente el 5% del producto interior bruto, a un récord de 564.000 millones de coronas en enero. El gobierno ha dejado de emitir bonos para que el papel existente sea menos atractivo.

Los operadores están apostando a que Dinamarca eventualmente cederá. En el mercado de opciones, la volatilidad implícita entre euro y corona es al menos seis veces mayor que antes de que se desechara el tope al franco.

Al ritmo actual de la intervención, harán falta unos 10 meses para que las reservas danesas alcancen el 80% del PIB, aproximadamente el punto en que Suiza abandonó su tope al franco implantado hace tres años. Pero puede que Dinamarca no se dé por vencida tan fácilmente. Es un país veterano en este tema que ha participado en diversos sistemas de tipos de cambio europeo desde principios de los setenta.

Copenhague puede contar, al menos teóricamente, con el Banco Central Europeo. Se suponía que este ayudaría a mantener la corona dentro de las bandas bilateralmente acordadas frente al euro. El tope unilateral de Zúrich al franco no gozaba de ese apoyo.

Además, las entradas en Dinamarca deberían ser más pequeñas. A diferencia del franco, la corona no se considera un refugio o reserva de divisas, sobre todo porque este país no está en la misma liga que Suiza como centro financiero.

Ningún régimen de moneda es inexpugnable. Aun así, el danés tiene una buena oportunidad de sobrevivir.