Los fondos de Bolsa dan señales de agotamiento

Los inversores llegan tarde

Operadores en la Bolsa de Nueva York.
Operadores en la Bolsa de Nueva York. REUTERS

El análisis de los flujos de dinero en fondos de inversión tiene varias utilidades siendo una de ellas la de indicador del posible comportamiento futuro de los mismos. Es bien sabido que los flujos persiguen rentabilidades pasadas de modo que aquellas categorías de inversión que acumulan retornos positivos durante un periodo continuado de tiempo no tardan mucho en recibir entradas de dinero (inversiones netas) por parte de los partícipes.

Normalmente las mayores suscripciones netas o el pico de estas se producen cuando la mayor parte del recorrido positivo del activo en cuestión ya se ha dado. En cierto modo los flujos funcionan como una especie de indicador de compra/venta contrario. Así, suele resultar aconsejable no “subirse al carro” de un activo de inversión cuando este lleva ya tiempo disfrutando de rentabilidad positiva y los flujos de dinero de los inversores se intensifican hasta niveles elevados o máximos.

Por ello, existen tanto analistas y estrategas como algunos gestores de fondos que monitorizan estos datos con el objetivo de intentar beneficiarse de los mismos en sus inversiones. En particular se estudian los flujos provenientes de los inversores minoristas ya que son estos los que suelen pecar del comportamiento “manada” que les lleva a comprar (y vender) tarde.

No obstante, aunque el planteamiento general es sencillo, como suele decirse, “en los detalles está el diablo”. Es decir, no es posible determinar con fiabilidad y exactitud en base a los flujos cuándo el activo en cuestión tiene su recorrido agotado.

Puede ocurrir perfectamente por ejemplo que el activo continúe proporcionando excelentes plusvalías durante un periodo adicional largo tras haber disfrutado de crecientes y fuertes entradas de dinero. En estos casos un buen número de inversores y de dinero disfrutará de la continuidad de las ganancias, claro está, en el supuesto de que también sean capaces de vender sus posiciones en estos fondos antes o no demasiado tarde previamente a unas fuertes caídas de precios de los mismos, que eventualmente casi siempre se producen. El máximo al que se puede llegar bajo esta hipótesis es a usar buenos datos y modelos matemáticos probabilísticos que intenten, no siempre con éxito, determinar los mejores momentos de entrada o salida.

En esta ocasión me gustaría centrarme en el momento actual con uno de los activos que mayores flujos de entradas de dinero ha disfrutado en los últimos meses: los fondos de Bolsa europea. Según los datos de la consultora Lipper, a nivel europeo los fondos de renta variable europea se sitúan entre las categorías que mayores suscripciones netas han experimentado en 2014. Solo en los dos últimos meses estiman que los ahorradores europeos han invertido unos 3.000 millones de euros en cada uno de ellos.

De forma asociada los fondos mixtos europeos, que suelen presentar una asignación considerable y estable a Bolsa europea, siguen situándose como los líderes de ventas en Europa y España este año. Cabe recordar que la mayor parte de las fuertes entradas de dinero en fondos que ya se produjeron el año pasado se destinaron a fondos de renta fija o en el caso nacional, a fondos de gestión pasiva de deuda con un vencimiento objetivo. Pero no a fondos de Bolsa europea o fondos mixtos.

Los datos de fuertes entradas de dinero de los últimos tiempos serían un signo de alerta pero es justo reconocer que todavía no hemos visto una intensificación o continuidad importante en los mismos. Es decir, desde un punto de vista de análisis puramente estadístico, perfectamente podríamos ver un periodo adicional de entradas que fuera acompañado de destacadas ganancias, aunque es difícil determinarlo así como por cuánto tiempo podría continuar.Por tanto, desde un punto de vista de “timing” a corto plazo es difícil proporcionar orientación a los lectores. 

Sin embargo, desde un punto de vista de medio o más largo plazo (2-5 años) sí que podemos poner en conjunción los datos de suscripciones netas positivas por parte de los inversores con las valoraciones del activo y el momento del ciclo que nos encontramos.

Nuestro análisis de ambos conjuntos de datos e indicadores apunta a que las perspectivas de rentabilidad a medio plazo de los fondos de Bolsa son escasas en el mejor de los casos pudiendo ser perfectamente negativas en términos reales. Como ya les señalábamos hace dos semanas las valoraciones para la renta variable, desde diferentes métricas fiables con perspectiva de medio y largo plazo, comienzan a situarse en niveles comprometidos.

Solo una fortaleza renovada no prevista en los crecimientos de los resultados empresariales podría compensar dicha situación. Precisamente, desde un punto de vista cíclico la mejora significativa de los resultados corporativos parece poco probable en los próximos trimestres y próximos años ya que nos encontraríamos en la fase final del ciclo expansivo (aunque débil y de ritmo desigual) que las economías de los países desarrollados en general y las principales economías emergentes iniciaron a principios y mediados del año 2009.