París no podrá cumplir el objetivo de déficit

La zona euro se estanca por el parón de Alemania y la atonía de Francia

El presidente francés, François Hollande.
El presidente francés, François Hollande.

La zona euro no gana para sustos y Bruselas contempla con temor como el virus del estancamiento y de la recesión va expandiéndose entre sus países miembros sin excepciones, afectando incluso a aquellos a los que se presuponía una salud de hierro. La recesión más larga de la historia de la zona euro, que se prolongó desde el cuarto trimestre de 2011 hasta el segundo trimestre de 2013, tuvo como principales protagonistas a Italia y a España, acosadas por los desfases de sus cuentas públicas.

Las autoridades comunitarias habían dado por cerrado ese episodio que, sin embargo, volvió a surgir con fuerza el viernes. Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea, hizo públicos los datos de crecimiento del segundo trimestre, mucho peores de lo esperado. El PIB de la zona euro no creció entre marzo y junio por la inesperada caída de la economía alemana, con un descenso trimestal del PIB de dos décimas, la parálisis de la economía francesa, que encadenó dos trimestres consecutivos sin crecer, y el desplome de la italiana, que retrocedió dos décimas y volvió a entrar en recesión técnica. Entre las tres suman dos terceras partes del PIB. El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, calificó de coyuntural el frenazo y lo atribuyó a “los riesgos geopolíticos en Europa del Este y en Oriente Medio, así como la débil evolución en la eurozona”. Sin embargo, la recesión de Italia y la parálisis de Francia parece que han venido para quedarse. Buena prueba de ello es que el ministro galo de Finanzas, Michael Sapin, avanzó que revisará a la mitad la previsión de crecimiento del PIB para este año (bajará del 1% al 0,5%) y que no cumplirá el objetivo de déficit pactado con Bruselas (un 3,8% del PIB) ya que augura una desviación de dos décimas.

El contrapunto a estos malos datos lo pusieron España y Portugal, con un crecimiento trimestral de seis décimas, aunque por distintos factores. El Instituto Nacional de Estadística de Portugal achacó ese avance al aumento de las exportaciones de bienes y servicios, mientras que el español se produjo por el mejor comportamiento de la demanda interna, especialmente del consumo de los hogares. Sin embargo, entre ambos apenas suman el 13% del PIB de la zona euro.

Fuera de la zona euro, las buenas noticias procedieron de Reino Unido, que fue el país europeo cuyo PIB creció con mayor intensidad en el segundo trimestre. Entre abril y junio avanzó ocho décimas, un dato que repite desde el tercer trimestre de 2013, con excepción del cuarto, en el que creció una décima menos, un 0,7 %.

El impulso de la economía británica contrasta con la atonía generalizada en la zona euro y podría servir para impulsar las exportaciones de algunos de los grandes países que comparten la moneda única por los estrechos lazos comerciales que tienen. Es el caso de España, que ya destina el 6,9% de sus ventas al exterior a Reino Unido, solo dos décimas por debajo de su tercer mayor comprador de bienes y servicios (Italia).