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Los sueldos fijarán las subidas de tipos

La Reserva Federal y el Banco de Inglaterra están atentos a la brecha entre la producción efectiva y la potencial para decidir cuándo subir los tipos. Sin embargo, los inversores que intentan averiguar el margen deberían consultar algo mucho más simple: los datos sobre salarios.

La capacidad de reserva y brecha de producto describen lo mismo. El nivel de producción de una economía en cualquier período histórico tenderá a aumentar. Cuando se entra en recesión –como hicieron Reino Unido y Estados Unidos precipitadamente en 2008– se abre una brecha entre lo que teóricamente todavía se puede producir y lo que en realidad se hace. Si esta diferencia es grande, el PIB británico y estadounidense puede seguir creciendo a un ritmo más rápido, pero las empresas no van a ser capaces de forzar muchos aumentos de precios. Los trabajadores, por tanto, no obtendrán aumentos de sueldo, y los bancos centrales no sentirán la obligación de elevar los tipos de interés.

Eso es bastante simple, pero la capacidad disponible no se puede observar o medir directamente. Así como solo se puede detectar el viento observando el movimiento de los árboles, solo se puede ver el efecto de la brecha a través de su efecto sobre los indicadores indirectos.

Una pista es la tasa de desempleo. Los niveles de paro de Estados Unidos y Reino Unido son ahora del 6,2 y el 6,5% de la fuerza laboral, respectivamente, frente a picos del 10 y el 8,4% en recesión. La tasa estructural de desempleo a largo plazo por debajo de la cual la inflación comienza a crecer se piensa que está alrededor del 5% en ambos países. Pero estos pensamientos pueden estar equivocados.

La evolución de los salarios es un indicador mejor. Si los costes laborales comenzaran a girar, y el crecimiento de la productividad se mantuviera anémico, entonces las empresas se verían obligadas a elevar los precios, y la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra tendrían que reaccionar. Sin embargo, lejos de la espiral, el crecimiento salarial se mantiene estancado –hasta apenas el 2% en el último año en Estados Unidos y un 0,7% en Reino Unido–.

Solo se puede ver el efecto de la brecha de producción a través de lo que produce en los indicadores directos

Hay buenas razones para pensar que los salarios no empezarán a subir pronto. En Reino Unido, el nivel de subempleo –personas que están trabajando pero querrían hacerlo más horas– es de 1,4 millones, frente a los 670.000 en 2008. El autoempleo, donde los trabajadores tienden a ganar menos, ha subido del 12,9% de la fuerza laboral en 2010 a casi el 15% actual.

En Estados Unidos, la cifra clave es la tasa de participación. La proporción de estadounidenses en edad de trabajar que están en la fuerza de trabajo –o bien tienen o están buscando activamente trabajo remunerado– ha caído del 67% en 2000 al 62,9% actual. Parece que hay muchos trabajadores potenciales que no serían exigentes con los salarios si hubiera nuevos puestos de trabajo disponibles. Por supuesto, estos datos están sujetos a diferentes interpretaciones.

En Reino Unido, la diferencia puede concentrarse en industrias tales como finanzas y petróleo, que han sufrido descensos estructurales. Los trabajadores de otros sectores podrían ser capaces de luchar por salarios más altos. De hecho, datos recientes de REC / KPMG sugieren que los sueldos de los nuevos trabajadores de Reino Unido están aumentando. En Estados Unidos está empezando a haber signos de acuerdos salariales más firmes, según los analistas de Royal Bank of Scotland.

Los banqueros centrales tienen sus estimaciones sobre la producción potencial, pero no hay ninguna buena razón para confiar en ellos. El Banco de Inglaterra afirma que la diferencia es solo de un 1 a un 1,5%, pero es una medida de la capacidad disponible en los próximos tres años. Muy conveniente para su preferencia de subir los tipos lentamente. Aunque su Informe de Inflación de hoy probablemente dirá que la capacidad disponible se ha reducido aún más y podría igualmente descubrir nueva brecha, ya que las predicciones como la del Instituto de Estudios Fiscales la cifran en el 14%.

El debate académico es intenso, pero intentar adivinar el pensamiento de un banco central es en gran medida una pérdida de tiempo. Observar el crecimiento salarial es una estrategia más acertada. Cuando los sueldos se muevan con decisión al alza, tanto los cálculos de la Fed como del Banco de Inglaterra reducirán rápidamente la brecha y los tipos subirán.