La mejora del empleo y una inflación plana hacen que los recursos de las familias suban un 1,5%

La renta disponible vuelve a crecer siete años después

El Gobierno confía en que este incremento de la capacidad de gasto apuntale el crecimiento del PIB

Durante la crisis, los hogares han logrado rebajar su deuda y recomponer su riqueza financiera

La recuperación llega a las familias Ampliar foto

Cuando la economía española abandonó la recesión en el tercer trimestre del año pasado y el PIB registró un exiguo avance del 0,1%, la oposición en pleno recordó al Ejecutivo que esa mejora macroeconómica no llegaba a las familias, no era percibida por la calle. El Gobierno replicó: “ya llegará”. Ahora, de nuevo las cifras macroeconómicas indican que la pérdida de renta disponible que habían sufrido las familias desde el estallido de la crisis en 2008 ha truncado su tendencia y vuelve a crecer.

Los expertos advierten que cuando un dato macroeconómico refleja una realidad “no es más que la suma de muchos números micro”. O lo que es lo mismo, si a nivel individual las empresas no hubiesen empezado a producir más y crecer su volumen de ventas, el PIB agregado nunca hubiera vuelto a tasas positivas. Así, después del crecimiento de la actividad, vino la mejora del mercado laboral. Primero con un notable frenazo al aumento del paro y poco después con la creación neta de nuevos puestos de trabajo, menos remunerados y de menor jornada, pero más empleo al fin y al cabo, de nuevo, en términos macro. Este último cambio es lo que ha dado la vuelta a las estadísticas durante el segundo trimestre de este año y, a la postre, ha revertido la tendencia a la baja que desde 2008 había protagonizado la renta disponible de los hogares.

Consumo y ahorro

No es fácil medir la renta disponible porque son muchos los factores que deben tenerse en cuenta, pero en lo que sí coinciden todos los economistas y expertos es en que se trata de una las variables más decisivas para explicar la evolución de la economía global. Los cálculos de CincoDías se han elaborado a partir de los datos de empleo contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística, la evolución del incremento salarial pactado en la negociación colectiva y descontando después el efecto de la inflación.

Con esas tres variables, la etapa de bonanza económica se cerró en 2006 y 2007 con incrementos anuales de la renta disponible del 3,9% y el 4,6%, respectivamente. Esta tendencia se truncó nada más estallar la crisis económica en 2008, que ya cerró con un descenso del 1%. Pero, sin duda, el peor año de la crisis, también para los hogares, fue 2012, cuando el empleo disminuyó un 4,3%, después de que ya lo hubiera hecho casi un 7% en 2009, los salarios apenas se revalorizaron un 1,2% y la inflación se mantuviera todavía en niveles del 2,4%. Todo ello dio lugar a una pérdida de renta disponible del 5,5%.

Además, ese año fue el de las mayores subidas de impuestos que se han decretado en España en democracia. El IVA ya había subido desde 2010 con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pero es que para 2012 se decretó un nuevo incremento del principal impuesto indirecto hasta fijar el tipo general en el 21% y se elevaron el IRPF y el IBI, otros dos tributos que atacaron de lleno la capacidad de consumo y ahorro de las familias españolas. Teniendo en cuenta el efecto fiscal, en términos absolutos podría decirse que al finalizar 2012, los hogares habían perdido más de 40.000 millones de renta, lo que explica el desplome del consumo y el ahorro y, por ende, del PIB.

Sin embargo, según se ha ido despejando el panorama, el temor a perder el empleo se disipa, la moderación salarial se consolida en torno a crecimientos del 0,5% y la inflación deja de hacer de las suyas (la media de lo que va de año es del 0,07%, por lo que no merma la capacidad adquisitiva de unos sueldos ya ajustados), los hogares retoman decisiones de consumo que habían dejado aparcadas durante la crisis. En el segundo trimestre de este año el empleo creció un 1,1% anual, los salarios lo hicieron un 0,5% y la inflación media se situó en ese 0,07%. Conclusión: los hogares cuentan hoy con un 1,53% más de renta que hace doce meses.

Todo ello con un factor añadido que no conviene olvidar. Durante la crisis y ante el cerrojazo decretado por el crédito, las familias decidieron destinar una parte de sus recursos a reducir su elevado endeudamiento, lo que, unido al tirón de la Bolsa, les ha permitido recomponer su riqueza financiera a los niveles de antes de la crisis; algo que también les permite encarar la recuperación de forma más holgada. Ahora, solo resta que la recién aprobada reforma fiscal haga el resto y no haya más sorpresas.