Bajadas de tipos e inyecciones de liquidez, en la agenda

Reunión clave del BCE: Guía para seguir a Mario Draghi

¿De qué depende que el BCE mueva ficha o no?

El mandato fundamental del banco es la estabilidad de precios: mantener la inflación a medio plazo a un nivel inferior, pero cercano, al 2%. El resto de los elementos de la coyuntura económica: el empleo, el PIB o el tipo de cambio del euro, son relevantes en la medida que afectan a los precios. La inflación en la zona euro está muy lejos del mandato del banco, en el 0,5%, pero hasta la fecha Draghi ha argumentado que el BCE se fija en las expectativas de inflación a medio plazo, por lo que el descenso del IPC no significa de forma automática la actuación del banco.

Pero se prevé que tome alguna decisión…

Sí, porque hoy el banco presenta sus nuevas previsiones de inflación. Por el momento la previsión del BCE es que la inflación de la zona euro ronde el 1,7% a finales de 2016, y está por encima de las previsiones medias de los economistas. Dado que esta cifra está cerca, pero por debajo del 2%, el BCE no ha actuado. Hoy puede rebajar esta previsión, o bien apuntar que las expectativas de inflación se están desviando del objetivo, o señalar que la evolución del crédito pone en riesgo las previsiones del banco…. Pese a que el mandato del banco está aparentemente muy constreñido, Draghi tiene margen para argumentar casi cualquier decisión que tome.

¿Qué se espera que haga?

1.- Bajada de tipos. Se da prácticamente por descontada. Entre 0,1 y 0,15 puntos porcentuales en el tipo principal de refinanciación. El BCE tocaría también el tipo marginal de préstamo (utilizado para préstamos de urgencia), que está en el 0,75%.

2.- Tipo de depósito negativo. Queda la duda de si trasladará esta rebaja al tipo de interés de depósito, es decir, lo que paga a las entidades que dejan dinero en el banco. Si lo hace, este tipo sería negativo, es decir, el BCE cobraría a las entidades por tener el dinero sin usar en su cuenta del BCE. La mayoría de los expertos espera que así sea, pero no es seguro. Con esta medida se intenta estimular a los bancos a que den un uso más productivo al dinero y, en paralelo, debilitar el euro si los bancos se llevan el dinero a otros mercados. No obstante, actualmente no hay mucho dinero depositado en el BCE, unos 37.000 millones de euros, con lo que la medida no sería del todo eficaz y, por el contrario, puede distorsionar los mercados.

3.- Compra de activos. Se trataría de poner adquirir en el mercado paquetes de préstamos (llamados titulizaciones) emitidos por los bancos a partir de créditos a empresas. Con esta medida los bancos pueden aumentar el crédito sin exponerse a riesgos excesivos en su balance. Es una medida que ha llevado a cabo la Reserva Federal. Pero hay un problema: en EE UU las empresas se financian emitiendo deuda; en Europa lo hacen a través de los bancos. El mercado de las titulizaciones está, además, moribundo (en palabras del BCE) y es un 15% del estadoundiense. En un mercado muy poco líquido (especialmente después del crac de Lehman) la entrada del BCE supondría una distorsión relevante. Así, se hace muy difícil determinar qué activos y a qué precio se deben comprar para que la medida sea eficaz pero no genere un aumento artificial del crédito. El BCE y el Banco de Inglaterra han publicado un estudio sobre cómo mejorar el mercado de titulizaciones. Sería extraño que tomase esta medida tan pronto como hoy, pero puede dejar abierta la puerta o iniciar los trabajos para activarla.

4.- Financiación condicionada. Se trata de prestar dinero a la banca en condiciones muy favorables (tipos por debajo de mercado y plazos largos), como se hizo en 2011 con los LTRO, pero condicionando este préstamo a que el dinero se preste a particulares y empresas. Es una medida que ha tomado el Banco de Inglaterra, apoyado por el Tesoro. La medida estaría, además, limitada,  por ejemplo, al 5% de los préstamos ya existentes en cada banco, para evitar un exceso súbito de crédito. De este modo se afronta uno de los problemas de la zona euro, que es el acceso al crédito en países periféricos como España, donde la banca tiene menos acceso a financiación y, por lo tanto, presta menos dinero. Además, al estar condicionada, la inyección de dinero no se va directamente a la deuda pública.

¿Cuándo lo sabremos? ¿A qué hay que estar atentos?

La bajada de tipos se conocería a las 13.45 horas a través de un comunicado. Las demás decisiones, probablemente, una vez que Mario Draghi empiece a hablar a las 14.30 horas. En su comunicado inicial citará las nuevas previsiones de inflación: si las rebaja, incide en el riesgo de que las expectativas queden “desancladas” (es el tipo de lenguaje que usa) o en la contracción del crédito cabría esperar nuevas medidas.

¿Son excluyentes? ¿Son estas todas las opciones?

No. Y, también, no. Draghi siempre ha dicho que tiene a su disposición todas las herramientas a su alcance. También hay más posibilidades, como compras de activos en dólares para debilitar el euro (medida que afectaría al tipo de cambio pero no al crédito, y de forma indirecta a la inflación). Es posible, también, que Draghi dosifique sus medidas y anuncie alguna de ellas y deje la puerta abierta a tomar decisiones adicionales en próximas reuniones.

¿Cómo se lo tomará el mercado?

Es una incógnita. Está descontado que baja tipos, sobre todo a la luz del dato de inflación. Si solo hiciese esto, la Bolsa probablemente se lo tomase mal, pues el consenso es que Europa necesita un mayor impulso económico. Más allá de esto, es muy difícil conocer la reacción. Los parqués llevan unos días más bien fríos, porque los inversores temen que Draghi decepcione. Y eso complica más la ecuación: ¿está descontado que decepcione? Lo habitual sería ver el comportamiento típico de “comprar con el rumor, vender con la noticia”, pero el mercado lleva un mes debatiendo alrededor de esta reunión.

¿Qué ayudaría más a España?

La inyección de liquidez condicionada al aumento del crédito o la compra de activos. La bajada de tipos no es tan relevante cuando ya están tan bajos, y aunque la economía española tiene muchos problemas más allá del crédito, éste es de los pocos que se puede reconducir con una decisión puntual.

¿Quién toma la decisión?

El consejo de gobierno del BCE está formado por el Comité Ejecutivo (cinco banqueros centrales nombrados por los estados de la zona euro que son quienes tienen mayor peso) y los gobernadores de los bancos centrales nacionales. Draghi tiene que navegar entre las indicaciones de banqueros de perfil severo como el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, contrario a casi todas las medidas de estímulo, y otros que creen que hay que atajar los riesgos de deflación. Probablemente la espera de estos meses, en los que Draghi no se ha movido en contra de las expectativas de los economistas, le hayan servido para granjearse apoyos de cara a las medidas que tome hoy. En la última reunión dijo que había unanimidad en el BCE para tomar decisiones extraordinarias en caso de necesidad.