Los mercados aguardan expectantes la reunión mensual del BCE

Draghi, el banquero astuto

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo

El día D (de Draghi) ha llegado. Hoy se celebra la reunión mensual del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). Desde que Mario Draghi, presidente del organismo, anunció en mayo que la institución se sentiría cómoda actuando contra la baja inflación en junio, los mercados descuentan que el BCE adoptará medidas no convencionales. Las Bolsas han subido desde entonces anticipando nuevos pasos de Draghi, aunque en las dos últimas sesiones los inversores han optado por una cautelosa toma de beneficios.

Aunque la cita de hoy es una de las que más expectación han creado en los últimos tiempos, lo cierto es que los bancos centrales llevan tiempo jugando un papel decisivo en el mercado. Desde que Draghi sustituyó a Jean–Claude Trichet en noviembre de 2011, el BCE ha ejercido de bombero cuando más devastador parecía el incendio de la crisis de deuda.

Draghi es para los mercados como ese amigo leal que siempre está ahí dispuesto a echarles un cable. Sucesivas bajadas de tipos, mensajes contundentes en apoyo del euro, inyecciones de liquidez... El banquero central ha sido un gran aliado para las Bolsas. Procedente de Goldman Sachs, donde trabajó desde 2002 hasta 2005, se ha mostrado desde el comienzo más receptivo al sentimiento de los mercados que su antecesor y ha sido especialmente hábil en su política comunicativa.

Cuando Draghi llegó al cargo, los tipos de interés estaban en el 1,5% y en su primera reunión como presidente el precio del dinero bajó, contra todo pronóstico, al 1,25%. Desde entonces, ha ido rebajando los tipos de interés hasta el mínimo histórico actual del 0,25%.

Ahora, ante el riesgo de deflación en la zona euro, los inversores siguen mirando al BCE. Esperan una bajada de tipos de interés, que ponga en negativo la tasa que el organismo cobra a los bancos por el dinero que depositan en el organismo y también una inyección de liquidez ligada a la concesión de crédito a las pymes. Estas expectativas han impulsado a las Bolsas. Desde su reunión de mayo, el Eurostoxx 50 sube un 2,4%; el Ibex un 3,2% y el Dax alemán, un 4,2%.

David Cano, experto de Analistas Financieros Internacionales (Afi), explica que “uno de los elementos diferenciales de esta crisis es que los bancos centrales han intervenido para tratar de enderezar el canal de transmisión de la política monetaria, que son los bancos y los mercados financieros”. En el caso del BCE, afirma, su acción ha sido mucho más modesta que la de la Reserva Federal estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés).

Desde diciembre de 2008, los tipos de interés en EE UU están entre el 0% y el 0,25%. Además, la Fed ha puesto en marcha desde entonces tres programas de compra de activos. Antes de diciembre de 2013, cuando comenzó la retirada de estímulos, la Fed inyectaba mensualmente en el sistema 85.000 millones de dólares (unos 62.000 millones de euros) a través de la compra de títulos del Tesoro y activos hipotecarios.Ahora compra 45.000 millones de dólares y el objetivo es concluir el programa en otoño.

Para Ignacio Victoriano, de Renta 4, la falta de sincronización entre la política monetaria de la Fed, con estímulos en retirada y una posible subida de tipos ya en 2015, y del BCE, donde se estudian compras de activos, “es una buena noticia para Europa porque esto ayudará a depreciar el euro”, algo vital para las exportaciones de las empresas europeas.

Aunque el BCE ha sido menos agresivo que la Fed, el Banco de Japón o el de Inglaterra, el organismo presidido por Draghi jugó un papel protagonista en los momentos más críticos de la crisis y sus actos no se han limitado a medidas convencionales de política monetaria. “Haré todo lo que sea necesario para proteger el euro y, créanme, será suficiente”. Con estas palabras el presidente del BCE calmó a unos mercados histéricos en julio de 2012. Con el mero anuncio de que la institución estaba preparada para comprar deuda soberana, las primas de riesgo de España y del resto de países periféricos comenzaron a calmarse. “Fue el claro punto de inflexión en la crisis de deuda en Europa”, recuerda Cano.

En septiembre de ese año, el BCE reiteró ese mensaje. “Otro efecto milagroso de aquella reunión del BCE tuvo lugar en los mercados de crédito, ya que después de permanecer cerradas durante varios meses las operaciones corporativas, varias compañías se atrevieron de nuevo a emitir deuda. Primero fue Telefónica, y le siguieron Santander, BBVA, Iberdrola o Gas Natural, entre otras”, aporta Victoria Torre, analista de Self Bank.

También resultaron providenciales las inyecciones de liquidez para las entidades financieras (LTRO) que el banco central puso en marcha en diciembre de 2011 y febrero de 2012. Los bancos, que tenían cerradas las puertas de la financiación, salvaron la coyuntura gracias al dinero barato del BCE y aprovecharon para comprar deuda soberana de países periféricos, con lo que hicieron un negocio que salvó sus cuentas. Aunque la liquidez no llegó a la economía real, la medida consiguió bajar la presión sobre la deuda soberana española e italiana.

Los expertos destacan que la política monetaria del BCE es un factor clave en las caídas de las primas de riesgo de los países periféricos. El interés del bono español a diez años tocó techo el 26 de julio de 2012 en el 7,62%.Ayer cerró en el 2,88%, cerca de su mínimo histórico. Aquel fatídico verano, la prima de riesgo tocó los 638 puntos básicos, muy lejos de los 144 en los que se encuentra ahora.

Javier Casal, subdirector de deuda pública de Ahorro Corporación, cree que hoy la retórica de Draghi no sería suficiente. “Si se toman las medidas que espera el mercado, habrá una reacción moderadamente al alza, pero si no se hace habrá ventas fuertes en deuda pública. Esta vez los inversores no le van a dar más margen y creo que en el BCE lo saben”.