Acuerdo de última hora con los acreedores

Codere logra 10 días para seguir negociando y escapar al concurso

Codere logra 10 días para seguir negociando y escapar al concurso

Codere se la juega en los minutos de descuento. La compañía, que debía presentar la solicitud de concurso el próximo 2 de mayo, ha llegado a un acuerdo con sus bonistas y titulares de la línea de crédito sénior en base al cual empresa y acreedores dispondrán de diez días más para seguir negociando y evitar la quiebra. En la información remitida a la CNMV, Codere señala que ha suscrito tres pactos de “no exigibilidad de obligaciones” en los días que dure este nuevo periodo de gracia. Es decir, durante este tiempo la compañía pierde las garantías que supone la situación de preconcurso a cambio del compromiso de los acreedores de no llevar a concurso la situación de la multinacional del juego.

En total tres han sido el número de pactos suscritos por la empresa y sus acreedores. El primero de ellos por la totalidad de línea de crédito sénior (127,1 millones de euros) y los otros dos, referentes a la mayoría significativa de los bonos emitidos en euros (760 millones) y en dólares (300 millones).

Fuentes próximas a la compañía consideran que después de meses de negociaciones, en las últimas semanas se han producido avances significativos.El pacto de ayer es “una demostración de buena voluntad por ambas partes. Ninguno quiere que la empresa entre en concurso”, añaden.
De producirse un acuerdo a lo largo de los próximos días, este se basaría en un punto de encuentro entre la empresa y los bonistas, es decir, los implicados en determinar el futuro de la empresa tendrán que acabar cediendo.

La propuesta presentada por los bonistas, a los que la compañía adeuda 1.039 millones de euros, está centrada en el canje de deuda por capital, uno de los pilares de la LeyConcursal aprobada por el Ejecutivo y con la que pretende poner freno a la sangría de quiebras de los últimos tiempos. Según la oferta de los bonistas, estos pasarían a tener el 96,8% del capital, dejando el 3,2% restante a los accionistas minoritarios. No obstante, los bonistas, que poseen las garantías sobre todos los activos de Codere (la mayor parte de las acciones de la empresa y sus subsidiarias a excepción de una pequeña parte del negocio en México) se comprometen a entregar hasta el 14,3% de las acciones a la familia Martínez Sampedro, actualmente dueña del 68,4%. Además del canje de deuda, los tenedores de deuda proponen una quita de 365 millones, es decir, del 35% sobre el total de los bonos y la inyección de 400 millones de euros: 200 de ellos para suscribir una ampliación de capital y la misma cantidad en concepto de préstamo sindicado a un interés de euríbor más un diferencial del 8%.

Por su parte, la empresa, que defiende por activa y por pasiva la idea de que no necesita fondos adicionales, apuesta por una moratoria de los intereses. El consejo aboga por una refinanciación de la deuda sénior a precios de mercado, el mantenimiento de la estructura de garantías actual y la prórroga del vencimiento de los bonos durante cinco años y medio. La compañía garantiza que una vez finalizado el plazo, los bonistas recuperarán el nominal.

Como alternativa al cupón cero, Codere propone convertir parte de la deuda en una nueva emisión de 250 millones. Los que se acojan a esta vía recibirán un interés anual del 8%. El ratio de conversión fijado por la multinacional del juego sería dos bonos antiguos por uno nuevo, es decir, llevaría implícita una quita del 50%.

Los títulos de Codere cerraron con una subida del 2,38% hasta los 0,86 euros. En un año, la compañía se deja en Bolsa un 58%. La delicada situación financiera ha llevado a los especuladores a situar a la empresa en el centro de su diana.