Los costes de los productos de inversión varían según su clase y procedencia

Del dicho, al hecho... y en el trecho, las comisiones

Es esencial conocer el TER del producto, el ratio que permite ver qué parte del rendimiento de su fondo se lo “comen” los gastos.

Del dicho, al hecho... y en el trecho, las comisiones

Promesas de rentabilidad. Esa es la principal arma que se utiliza en el sector de los fondos de inversión para vender al cliente un producto en vez de otro. Pero las comisiones que soporta ese fondo no siempre se nos cuentan con el mismo volumen de voz (o tamaño de letra), una información clave para conocer su rendimiento real.

Estas comisiones suelen ser de dos tipos, de gestión y de custodia, a las que hay que añadir en bastantes casos las de suscripción o reembolso. Su oscilación es evidente según hablemos de una gestora u otra o, sobre todo, en función de la categoría. Paula Mercado, responsable de análisis de VDOS Stochastics, explica que, según sus datos, “la variación en las comisiones medias depende en gran medida del tipo de activo al que estén referidas”.

La mayor comisión se debe a gestoras cuyo patrimonio corresponde mayoritariamente a fondos de gestión activa. Así, menciona como ejemplo a Bestinver, la décima gestora por patrimonio pero la única independiente de ese top ten, donde “el 88% del patrimonio bajo gestión corresponde a renta variable y el resto son fondos de renta fija y de inversión libre. En el caso de Ibercaja, los fondos de Bolsa, sectoriales y de rentabilidad absoluta suponen un 22,67% del patrimonio, a los que, si sumamos el 36% de renta fija, tenemos un 58% de su patrimonio, con solo un 5,96% de fondos garantizados. Sin embargo, Bankinter tiene una cuota de garantizados del 23% y Allianz, del 28%”. Eso explica la diferencia en sus comisiones medias (ver cuadro El precio de la gestión).

“El ‘bueno, bonito y barato’ vale en la gestión pasiva. Parala activa, es suficiente ‘bueno y bonito”, dice un expertode Profim

Por categorías, la experta de VDOS ve la misma pauta que en los datos por gestora, es decir, mayores comisiones en fondos de acciones y menores en garantizados y monetarios. Resalta que de los dos conceptos utilizados en este cálculo de comisión media, gestión y depósito, el que influye en la variación del dato es la primera, precisamente “la que cobra mayor importancia en fondos de gestión activa y especialmente en los de renta variable o rentabilidad absoluta, que exigen mayor dedicación y destreza por parte del gestor”.

También en los datos históricos se puede apreciar cómo el mayor o menor peso de la renta variable en la oferta de las gestoras ha condicionado la media. Así, en los dos últimos años, cuando productos conservadores de renta fija, garantizados o monetarios han protagonizado las inversiones, los gastos aplicados han sido menores.

Pero si las comisiones de gestión y de custodia son las más habituales y, por tanto, es esencial conocerlas de antemano, es más importante aún fijarnos en el ratio de costes totales, TER (total expense ratio, por sus siglas en inglés). Este incluye los costes ligados a la operativa (compra, venta, etc.) y refleja el porcentaje final total de gastos que soporta el fondo. “Es ahí donde podemos ver cuáles incurren en costes demasiado elevados respecto a sus comparables”, señala Juan Hernando, responsable de análisis de fondos de Inversis Banco.

José María Luna, director de análisis financiero y estrategia de Profim, recuerda además que el TER no es fijo, sino que varía de un ejercicio a otro y que debe indicarse en el folleto de los datos fundamentales para el inversor. Este ratio debe permitir ver al suscriptor qué parte del rendimiento de su fondo se lo “comen” los gastos y comparar esta cifra con la de la competencia.

Pero no todo es tan fácil ya que, según Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis, “es complicado que un inversor final tenga acceso a este dato, ya que su uso no es muy extendido en el mercado español, mientras que, por ejemplo, entre los anglosajones es tan analizado como la comisión de gestión”.

El factor país

Si comparamos con las comisiones que aplican las gestoras extranjeras, Juan Hernando cree que no hay una conclusión evidente sobre si son realmente más caras o no. En su opinión, influye el hecho de que estas suelen disponer de varias clases de comisiones según el tipo de cliente al que se dirigen, mientras que en España esta práctica no está tan desarrollada.

Hay fondos que ya han recortado sus costes para no entrar en rentabilidades negativas

“Quizá la mayoría de fondos españoles tiene una comisión que podríamos considerar de clase minorista, mientras que los extranjeros segmentan y de esta forma sale una comisión media inferior”, afirma. A este respecto, Sonsoles Santamaría aclara que esos gastos son más elevados para fondos destinados a pequeños clientes y “sensiblemente más reducidos” para institucionales.

Efectivamente, los fondos de gestoras españolas tienen una comisión de gestión media del 0,82%, según datos de Morningstar, mientras que los productos responsabilidad de las casas extranjeras en nuestro país llegan al 1%. “En general se ven comisiones más elevadas en fondos de renta variable de gestoras españolas que de extranjeras”, sigue analizando Hernando, y apunta el caso concreto de las categorías sectoriales, donde, a tenor de los datos de Morningstar, las gestoras foráneas no suelen aplicar más del 1%, mientras que las nacionales llegan en algunos casos al 2%.

¿Son altas las comisiones? José María Luna, de Profim, opina que todo depende del tipo de fondo. Si se trata de uno de gestión pasiva y se cobra una comisión por encima del 0,6% en renta fija o el 1% en renta variable, “pensamos que el producto barato no es”. Si es de gestión activa, flexible y de “autor” y el binomio rentabilidad/riesgo supera a su índice de referencia y, además, de forma consistente en el tiempo, entonces “el hecho de que tenga una comisión determinada, aunque sea superior a la media de la categoría, nosotros no lo daríamos por caro”. En definitiva, “el ‘bueno, bonito y barato’ es un buen lema, pero sobre todo en el caso de la gestión pasiva o de fondos de renta fija por el bajo entorno de tipos de interés. En el caso de fondos de Bolsa o mixtos flexibles es más importante el que sea ‘bueno y bonito’, y si encima es barato, mejor que mejor”.

Para el experto en el sector Martín Huete, “el problema es que en España las comisiones no se las lleva el que gestiona, sino el comercializador, es decir, las redes”. Según sus cálculos, de media, dos tercios de las comisiones totales las cobra el distribuidor. En su opinión, deberían de implantarse las comisiones de éxito, “pero claro, es un concepto que a las redes bancarias no les interesa en absoluto y hoy por hoy son ellas las que determinan en buena parte el devenir actual de la industria”.

Y es que esos costes no se pueden minusvalorar. Tal y como indican desde Tressis, una comisión de gestión anual del 1%, en un fondo con un rendimiento del 5%, puede suponer una merma en la rentabilidad neta del 1% a un año, del 3,3% a tres años y del 5,9% a cinco. Si hablamos de una comisión del 2%, esos porcentajes pasan a ser del 2%, 6,5% y 12,7% a los plazos indicados anteriormente.

“Imagínense un monetario euro que solo invierte en letras del Tesoro español a diferentes plazos. En estos productos, la rentabilidad nominal ponderada de la cartera (su TIR) estará en el entorno del 0,65%. Si este producto cobra una comisión de gestión anual del 0,9%, es previsible que su rentabilidad real sea entonces negativa. Ahora bien, si ese mismo fondo bajara la comisión de gestión hasta el 0,1%, su rendimiento real ya sería positivo”, concluye Luna. De hecho, hay fondos que han recortado sus costes para no entrar en rentabilidades negativas. Es el caso de los fondos monetarios y de algunos de renta fija a corto plazo.