Vigila con atención los precios y la volatilidad de los emergentes

Draghi decide esperar antes de volver a actuar

El presidente del Banco Central Europeo (ECB), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (ECB), Mario Draghi EFE

La inflación sigue a la baja en la zona euro pero no es momento aún de que el BCE tome nuevas medidas. Ese fue el mensaje lanzado hoy por el presidente de la autoridad monetaria de la zona euro, Mario Draghi, que volvió a descartar la deflación en la zona euro, al tiempo que mostró la disposición del BCE a actuar llegado el momento. No ha sido en la reunión de febrero, en la que la institución se ha centrado en analizar un entorno económico y de mercado complejo, según ha reconocido Draghi.

“La razón de no actuar hoy tiene que ver con la complejidad de la situación y la necesidad de recopilar información”, ha señalado Draghi en rueda de prensa. Los analistas esperaban algún tipo de medida extraordinaria por parte del BCE, ya fuera una baja de tipos, que algunos cifraban entre los 10 y los 15 puntos básicos desde el 0,25% actual, dejar en negativo la tasa de facilidad de depósitos o alguna nueva inyección de liquidez extraordinaria para la banca, aunque fuera vinculada a la concesión de crédito. El gran argumento para esperar un cambio era el dato de inflación de la zona euro de enero, que descendió al 0,7% desde el 0,8% de diciembre, alertando de nuevo del posible riesgo de deflación. Pero el BCE ha decidido dejar las cosas como están, al menos de momento y mientras sigue con mucha atención la evolución de los precios en la zona euro y el alcance que puede llegar a tener la crisis abierta en los mercados emergentes.

Draghi apuntó al mes de marzo como el momento de decidir, ya con dosis adicionales de información. El BCE anunciará a principios del próximo mes sus previsiones económicas, que por primera vez serán a tres años, con lo que se amplía el horizonte habitual de dos años de sus estimaciones. “Ya actuamos en noviembre, ahora vemos la respuesta en los mercados de alguna de esas medidas. Y por supuesto, lleva tiempo llegar a la economía real”, defendió el presidente del BCE.

Para empezar, Draghi negó de nuevo el riesgo de deflación en la zona euro, si bien reconoció que la inflación a la baja “se ha convertido en un riesgo en sí mismo”. Así, apuntó que las perspectivas de precios a medio y largo plazo siguen ancladas y se ajustan al mandato supremo del BCE de la estabilidad de precios, que deben estar por debajo del 2%. Pero en el corto plazo, Draghi volvió a dibujar un período prolongado de inflación a la baja, motivado en especial por la caída de los precios en la energía y los alimentos y, en segundo lugar, por la débil demanda y el elevado desempleo. De hecho, Draghi reconoció que la recuperación económica de la zona euro es “frágil y desequilibrada, aunque sigue adelante”.

El presidente del BCE negó que exista un fenómeno por el que los ciudadanos pospongan sus políticas de gasto, propio de un escenario de deflación, y rechazó que la zona euro presente síntomas como los que sufrió Japón, que sí afrontó un claro problema de caída de precios. Aun así, reconoció factores que añaden complejidad a la situación. “Gran parte del ajuste de precios viene de los cuatro países con programas de ayudas”, señaló Draghi para referirse a Grecia, Irlanda, Portugal y España.

Junto a los precios, principal foco de atención del BCE, la institución también debatió el alcance de la crisis de los países emergentes y la depreciación de sus divisas. “El debate de hoy ha sido amplio y centrado en las contingencias por las que el BCE debería actuar”, apuntó Draghi. Y la volatilidad emergente tampoco es por el momento un motivo para hacerlo. “La zona euro ha demostrado bastante más resistencia de la que habría tenido hace un año. Y la volatilidad de los tipos a corto no se ha transmitido al largo plazo, lo que hay que valorar como algo positivo”, ha advertido Draghi. Aun así, el BCE tendrá que analizar “si la elevada volatilidad es temporal o se va a quedar con nosotros un tiempo”.

Síntomas de mejoría en el crédito

Las dificultades de financiación de empresas y familias en la zona euro y la disparidad en las condiciones para esa financiación entre los países de la periferia y del centro (la denominada fragmentación financiera) siguen siendo motivos de preocupación para el BCE, aunque se empiecen a observar síntomas de mejoría. "El crédito se ha estabilizado y no todo está débil", advirtió Draghi.

Para empezar, y aunque no se trate de crédito bancario, Draghi aludió a las emisiones corporativas, que han mejorado "hasta casi compensar el descenso del crédito en los dos últimos meses". Además, el crédito a empresas estaría a punto de dejar de caer, al menos en la recta final de 2013. A esto ha contribuido, según comentó Draghi, una mejoría en la percepción del riesgo que tienen los bancos en el momento actual. "Ahora está en niveles de 2010, casi en niveles previos a la crisis", afirmó el presidente del BCE.

Para Draghi, el verdadero elemento que puede propiciar el aumento del crédito será el ejercicio de valoración de activos (asset quality review) y el test de estrés, que aportará la transparencia necesaria para devolver la confianza al sector financiero. Aunque en el corto plazo, el presidente del BCE también reconoció que este ejercicio está teniendo "un efecto negativo en el crédito", porque los bancos han limpiado sus balances en la recta final de 2013 para presentar una mejor fotografía de cara a la valoración de sus riesgos. De hecho, el test de estrés se realiza con datos a cierre del pasado ejercicio. 

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