Para algunos, el grupo español es su inversión más antigua

Los fondos presionan para acelerar la venta de Ono

Las firmas de inversión quieren aprovechar la moda del cable que hay en Europa

Expositor de móviles en una tienda de Ono.
Expositor de móviles en una tienda de Ono.

Los acontecimientos en torno a Ono se aceleran. Según coinciden distintas fuentes del sector, los movimientos vienen derivados del deseo y la intención de algunos de los principales accionistas de la compañía, los grupos estadounidenses de capital riesgo, de vender sus participaciones.

Y es que algunas de estas firmas llevan ya casi una década en el capital, cuando lo habitual es una permanencia no muy superior a cinco años, según fuentes del mercado. Así, por ejemplo, Ono es la inversión más antigua que tiene en su cartera Thomas H. Lee Partners, tercer accionista de la teleco con un 15% del capital.

La firma, junto a JP Morgan Partners (ahora CCMP Capital Advisors), Providence Equity Partners y Quadrangle Capital Partners cubrieron una ampliación de capital de 1.000 millones de euros en Ono en el verano de 2005, para financiar la adquisición de la vieja Auna (en su conjunto ascendió a 2.250 millones). Ha pasado mucho tiempo. Ni el presidente ni el consejero delegado de la operadora son los mismos.

Lo cierto es que estos grupos buscan un comprador, según fuentes del sector. Vodafone, Liberty Global... Estas fuentes señalan que la venta facilitaría la desinversión de la totalidad de las participaciones. Sin embargo, creen que una colocación en Bolsa, estrategia en la que trabaja la dirección de Ono, no permitiría quizá alcanzar ese objetivo plenamente. En la operación, estos accionistas competirían con la propia operadora, que también busca vender acciones nuevas para reducir deuda. Aun así, no se puede descartar ninguna opción. Providence vendió en el mercado su participación en Kabel Deutschland en 2010, tras haberse hecho con el control en 2003. Aunque en ese caso, la empresa germana estaba bajo su control.

En cualquier caso, parece que se ha abierto una oportunidad para estos inversores. Por un lado, hay una cierta estabilidad en la economía española, tras la tormenta vivida desde 2008.

Además, el cable vive una época de esplendor en toda Europa gracias al interés de las operadoras de telecos por estas infraestructuras, claves para las ofertas convergentes fijo-móvil.

La prueba es que ha habido ya operaciones millonarias. El pasado año, Vodafone compró la germana Kabel Deutschland por cerca de 7.000 millones de euros. En la misma línea, hace pocos días, Liberty Global acordó la adquisición de la holandesa Ziggo, en una operación valorada en su conjunto en cerca de 10.000 millones.

Además, Altice, principal accionista de Numericable, el primer operador francés de cable, protagonizó el pasado viernes la mayor OPV de un operador de cable en Europa hasta el momento, y la mayor salida a Bolsa en Amsterdam desde 2006.

Dentro de este escenario, los grupos de capital riesgo tampoco no descartan un empeoramiento del negocio en España. A nadie se le escapa la dureza de la competencia que se vive en el sector con una imparable caída de los precios. Ono no ha sido una de las compañías más castigadas y ha logrado avances en negocios como el móvil, que le ha llevado a alcanzar el millón de clientes. Pero a estas alturas nadie se atreve a pronosticar cuando acabarán las guerras de tarifas.

Propietarios de la mayoría del capital

El peso de los grupos de capital riesgo en Ono es casi determinante. De hecho, bajo la estructura actual, CCMP Capital Advisors, Providence Equity Partners, Thomas H. Lee Partners y Quadrangle Capital Partners poseen más del 54% del capital. Les siguen en el ranking Global Telecom Investment (participada por General Electric) y Caisse de Depot de Quebec, uno de los accionistas más veteranos de la empresa.

Los primeros accionistas españoles de Ono son Multitel y Val Telecomunicaciones, con un 6,1% y un 5,4%, respectivamente. Banco Santander posee un 4,4% mientras que Sodinteleco (donde se integraron los antiguos accionistas de Retecal) mantiene un 3,9%.

En este contexto, fuentes del sector explican que cualquier comprador, fuera Vodafone o la estadounidense Liberty Global, trataría de alcanzar primero un acuerdo con los grandes grupos de capital riesgo como Providence, CCMP y Thomas H. Lee para adquirir sus participaciones. De esa manera, se haría con la mayoría del capital de la compañía.

Además, en esta línea, la pasada semana Financial Times indicó que estos accionistas tratarían de vender su participación de forma conjunta, al considerar que el precio sería superior al que pudiesen obtener con una hipotética salida a Bolsa.

Pero, además, como principales accionistas de la empresa también tienen responsabilidades. Ono va a vivir en 2014 y 2015 un periodo de tranquilidad tras haber refinanciado la deuda y haber extendido los periodos de tiempo de amortización. Sin embargo, a partir de 2016 empezarán los desembolsos. Ese año, la empresa deberá abonar 238 millones de euros, 401 millones en 2017, 2.155 millones en 2018, 462 millones en 2019 y finalmente, 260 millones en 2020.

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