Los test de estrés y recuperar la rentabilidad son los grandes desafíos
Detalle de la fachada del Banco de España.
Detalle de la fachada del Banco de España.

Los retos de la banca más allá del rescate

La banca española, y por extensión el conjunto de la economía del país, cerrará el próximo mes de enero el capítulo más amargo de su historia reciente. La troika dará por concluido oficialmente el rescate del sistema financiero español y si bien eso no supondrá el fin de la tutela sobre las políticas económicas en España –que solo finalizará cuando se hayan devuelto a los socios europeos los 41.300 millones de euros del rescate al sector financiero–, sí certificará el inicio de una nueva etapa, en la que lo peor para la banca española habrá quedado atrás. El profundo ejercicio de saneamiento y recapitalización para la banca española, solventado con la ayuda europea, ha sentado las bases para el regreso de la inversión internacional a la economía española. Aun así, el destino de la banca sigue ligado a un proceso de recuperación económica todavía frágil y en el que el sector debe encontrar la fórmula para obtener beneficios y ser rentable en un entorno aún muy exigente. Las necesidades de capital persisten ante los nuevos requerimientos regulatorios, y el crédito, auténtica fuente de ingresos para el sector, sigue sin fluir.

Pregunta. ¿Cuál es la posición actual de capital de la banca española?

Respuesta. El sector ha completado su recapitalización, después del fuerte impacto que supuso en su solvencia el reconocimiento de las pérdidas latentes en un balance inundado de ladrillo y que fueron el detonante de la petición del rescate. Pero los bancos afrontan ahora un doble desafío de capital: la entrada en vigor de Basilea III –una nueva regulación que endurece los requisitos de solvencia– y el test de estrés que prepara el BCE como paso previo a la unión bancaria. Los expertos coinciden en que el sector está preparado para superar estas nuevas exigencias y el hecho de que no se prorrogue el rescate europeo es la señal inequívoca de que las entidades españolas tienen recursos para captar el capital necesario por sí mismas. La ampliación de capital anunciada por Popular por 450 millones de euros anunciada esta semana suscrita por accionistas mexicanos es el ejemplo más reciente y sigue la estela abierta por Sabadell. Además del capital captado en mercado, la venta de participadas y la reducción de balance serán las vías para reforzar solvencia.

P. ¿Cómo afronta la banca española el test de estrés del BCE en comparación con el resto de la banca europea?

R. “Esperamos pocas sorpresas de la banca española”. Es la creencia de Morgan Stanley, recogida en un reciente informe, y que comparten la mayoría de expertos y firmas de análisis. Para Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Bangor Business School, “la banca española va bien preparada para el test de estrés, la situación ha mejorado notablemente, algo impensable hace no ya un año y medio sino hace tan solo unos ocho meses”. La prueba de estrés irá precedida por un análisis de los activos de riesgo del conjunto de entidades de la zona euro con activos superiores a los 30.000 millones de euros, de modo que se unifiquen también los criterios por los que un activo se considera de riesgo. Y es en este punto donde surge un nuevo y creciente foco de inquietud para la banca española: qué tratamiento se va a dar a la voluminosa cartera de deuda soberana en balance, que asciende a 220.000 millones de euros. El test de estrés del BCE abre de nuevo el melón que ya revolucionó al sector y al conjunto del mercado en 2011, cuando la Autoridad Bancaria Europea (ABE) decidió aplicar una quita, si bien muy leve, en los supuestos de estrés a los que sometió a la banca. La deuda pública perdió entonces su estatus intocable de activo libre de riesgo, lo que acentuó la crisis de deuda soberana. Dos años después, la situación es bien distinta, pero no deja de ser un nuevo foco de temor por el eventual déficit de capital que pueda arrojar un supuesto de pérdida en la cartera de deuda. La adquisición de bonos soberanos, gracias a la liquidez del BCE, ha sido además fuente valiosísima de beneficios para el sector en momentos de crisis.

P. ¿Qué peso tiene la cartera de deuda en los beneficios de la banca española y qué alternativas de ingresos hay frente al carry trade?

R. En un momento de intensa reducción del crédito, dentro del proceso de desapalancamiento obligado por la asunción excesiva de riesgos, y de gran debilidad económica, la banca ha encontrado en la negociación de la deuda soberana una vía de ingresos fundamental. En una operativa que se conoce como carry trade, el sector ha hecho negocio comprando bonos con rentabilidades superiores al 4% mientras se financiaba con la liquidez del BCE, a un interés que se ha reducido al 0,25%. El propio BCE y la Comisión Europea y el FMI –la troika que supervisa el rescate al sector– han advertido contra un uso abusivo de esta práctica, que por un lado permite ingresos por el cobro de cupón de los bonos y por otro, importantes plusvalías con la venta de la cartera de deuda acumulada y que ha ayudado a apuntalar la cuenta de resultados y a combatir la debilidad del negocio tradicional. Así, según estimaciones de AFI, la cartera de renta fija podría aportar unos 17.300 millones de ingresos financieros a la banca española este año, un 26% de los ingresos totales en un momento en que apenas se hace negocio con la concesión de crédito. Pero el sector tendrá que buscar ingresos alternativos: por un lado, hay temor al tratamiento que se hará en el test de estrés a la cartera de deuda –lo que está incentivando las ventas y la devolución de las líneas de liquidez a tres años, LTRO– y por otro, el BCE ha advertido que bien puede condicionar la continuidad de su barra libre de liquidez a que los bancos hagan un uso efectivo de esa financiación para conceder crédito. Morgan Stanley apunta que la banca española tiene mucho que perder y es la más vulnerable a esta cuestión entre la banca europea. Señala que, en Sabadell, el 30% de su margen de intermediación se genera gracias al carry trade.

P. ¿Qué posibilidades tiene la banca entonces para lograr mejorar su margen de beneficios?

R. “Quizás el reto más importante que le espera a la banca en 2014, no solo es salir bien en la foto de los test de estrés, es volver a tener rentabilidad”, expone Paula Papp, socia del área de banca de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Y no es un reto sencillo. La bajada de los tipos de interés, al mínimo histórico en el 0,25%, y las presiones del BCE para que la banca deje de hacer negocio comprando deuda pública con sus líneas de liquidez complican el panorama para un sector ya tocado. La concesión de crédito, el negocio natural de la banca, sigue en descenso en un momento en que las entidades se esfuerzan en seguir desapalancándose y la economía no termina de arrancar. La clave, de momento, pasa por “seguir desprendiéndose de activos que no son productivos y en lograr volver a tener una cuenta de resultados que sea recurrente, no basada en soluciones extraordinarias”, aduce Papp. “Y eso es más complicado. Para que pase eso, al final, lo que tiene que haber es una recuperación económica. Ningún banco sobrevive a muchos años de crisis o, desde luego, lo tiene muy difícil. El peso de los activos improductivos aumenta independientemente de cómo de bien los hayan gestionado”, expone la experta de AFI, en un momento en que la morosidad rompe máximos históricos cada mes y ronda ya el 13%.

P. ¿Qué expectativas hay de que el _crédito vuelva a fluir?

R. De momento, la concesión de crédito por parte de la banca sigue en un proceso de incesante contracción. A cierre de septiembre, último dato registrado por el Banco de España, el sector financiero mantenía un saldo vivo de 1,48 billones de euros frente a los 1,60 billones con que arrancó el año. La cifra lleva reduciéndose desde los 1,86 billones que llegó a marcar en 2008 y la previsión es que esta tendencia se mantenga. Aunque el sector se sitúa ahora en mejor posición, tras el esfuerzo acometido en materia de provisiones y recapitalización, la tensión del músculo financiero no se relajará ahora ante las nuevas exigencias de capital de Basilea III_y la necesidad de salir bien parados en las pruebas de estrés. Por otra parte, los mercados siguen exigiendo avances en el desapalancamiento del sector, axioma que resulta obligatorio para la banca nacionalizada por mandato de Bruselas. De abrir una nueva línea de liquidez, el BCE_ha advertido que vigilará que sea usada para elevar la concesión de crédito aunque está por ver cómo lo lograría y si termina activando o no un nuevo programa de LTRO. Desde el sector financiero, a su vez, destacan que la demanda de crédito que reciben no es solvente.

P. ¿Qué pueden esperar los accionistas del reparto de dividendos de las entidades?

R. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, recordaba el mismo viernes que entre los nuevos poderes de supervisión que le ha concedido recientemente el Ministerio de Economía se encuentra la capacidad de imponer medidas para exigir “recursos propios adicionales” e imponer “limitaciones a la distribución de dividendos”. La troika, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la cabeza, viene presionando a España para que encorsete el reparto de beneficios de las entidades en un momento en que se les está pidiendo que refuercen su solvencia. Aunque el Banco de España aún no ha concretado en qué se traducirá ese control durante 2014, en el sector se cuenta ya con una doble limitación para el dividendo que se paga en efectivo. De un lado, las entidades solo podrán llegar a pagar un volumen equivalente a los recursos propios que les sobren una vez cumplidos los requerimientos mínimos de capital. En paralelo, se espera que Linde vuelva a limitar el abono a un máximo del 25% de los beneficios de la entidad, como ya ha ocurrido este año. Por otra parte, el pago del dividendo en acciones, o scrip dividend, seguirá siendo la práctica mayoritaria.

P. ¿Ha terminado el proceso de recorte de costes de la banca española?

R. Desde el inicio de la crisis, el sector financiero español ha reducido su número de oficinas aproximadamente en un 17% –cerrando cerca de 7.700 sucursales– y ajustado un 21% su plantilla, lo que supone 58.000 empleados menos. Aunque los expertos consideran que el grueso de la reestructuración habría concluido, España sigue siendo uno de los países con mayor número de oficinas bancarias por habitante lo que, unido a la transformación tecnológica que deriva cada vez más operaciones a canales virtuales, promete dar otra vuelta de tuerca a la reducción de la red. En paralelo, cada vez más entidades reenfocan el uso de sus sucursales como ocurre con las oficinas ágiles de Bankia o las megaoficinas de Santander.

P. ¿Ha culminado la digestión del ladrillo absorbido por el sector tras el estallido de la burbuja financiera?

R. No. A excepción de las entidades nacionalizadas o que recibieron ayudas europeas, que traspasaron el grueso de su carga tóxica a Sareb, la banca sigue soportando una enorme losa inmobiliaria de la que tardará años en deshacerse. En los últimos meses, sin embargo, se ha producido un cambio de paradigma, que se acentuará durante el próximo año, con la externalización de las plataformas de gestión inmobiliaria. Cada entidad creó o maximizó sus propias áreas de comercialización y tratamiento de activos adjudicados tras la avalancha que desató el estallido de la burbuja financiera. Desde el verano, sin embargo, Catalunya Banc, Bankia, CaixaBank, Popular y Santander han llegado a acuerdos con distintos fondos de inversión estadounidenses para venderles estas filiales, o darles una participación mayoritaria, a la par que les ceden la gestión del ladrillo que permanece en sus balances durante la próxima década. La jugada ha permitido a estas entidades ingresar unos 2.000 millones de euros y les permite dejar en otras manos la gestión de unos 120.000 millones de euros en inmuebles adjudicados y créditos a promotor. Se espera que el resto del sector siga esta senda durante 2014, con la venta de Solvia, la inmobiliaria de Sabadell, como posible operación estrella ya que BBVA descarta por ahora traspasar Anida.

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