Klaus Regling, director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)
Klaus Regling, director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)
Klaus Regling, director gerente del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)

“El rescate a la banca ha sido un éxito y nadie ve nuevos problemas”

Klaus Regling, más tecnócrata que político, dirige con discreción los fondos de rescate de la zona euro (el FEEF y el MEDE) y se prodiga poco en la escena pública. Esta entrevista con CincoDías es la primera que concede a un medio español en todo 2013. Nos recibe (7 de noviembre) en su austero despacho de Luxemburgo, donde un cuadro entre realista y abstracto evoca el encierro de los Sanfermines de Pamplona. La intrépida obra contrasta con el carácter pausado de un alemán que mide tanto sus palabras que solo una vez provoca el carraspeo alarmado de su jefe de prensa para que corrija ligeramente el tiro.

Pregunta. Acaba de regresar de Madrid, probablemente su última visita antes del fin del rescate de la banca española en enero de 2014. ¿Cuál es su impresión?

Respuesta. No he ido a evaluar el programa, esa no es mi función. Asistí a una conferencia organizada por [el banco] Santander y tuve reuniones con funcionarios del Gobierno y del Banco de España. Pero pienso que el programa ha ido muy bien. Todas las revisiones se han superado con éxito y la Troika y el Eurogrupo están contentos. También ha sido positivo que de los 100.000 millones de euros comprometidos solo se hayan necesitado 41.000 millones, lo cual indica que el problema no era tan grande como podría haber sido. Y ahora que el programa está a un mes de terminar, es positivo que todo el mundo, incluido el Gobierno español, tiene confianza. No hace falta más ayuda financiera.

P. Si el problema no era tan grande, ¿se precipitó el Eurogrupo? ¿Se utilizó a España como chivo expiatorio para evitar el contagio de Italia o Francia?

R. No, cuando España solicitó el préstamo en junio del año pasado la zona euro atravesaba una situación muy difícil. Mucha gente en los centros financieros de Londres o Nueva York pensaba que el euro podía desaparecer. Y por consiguiente era necesario dar una señal a todo el mundo de que la zona euro estaba dispuesta a ayudar en caso necesario, siempre con condiciones, por supuesto. Mostrar que había una gran cantidad de dinero disponible fue muy útil para calmar a los mercados. Al final se ha necesitado menos de lo previsto y eso es positivo para Europa y para España.

P. Ahora que el programa termina, ¿cree que España debería pedir algún tipo de línea preventiva para que los mercados sigan calmados?

R. No creo que sea necesario, porque España se refinancia por sí misma en el merado a tipos de interés muy razonables. Además, España no ha estado bajo un programa de ajuste macroeconómico completo como los otros países que han recibido nuestros préstamos; en su caso fue “solo” [comillas del entrevistado] un apoyo para reestructurar los bancos. Eso no quita para que anime a España a seguir con las reformas y a considerar la mejor manera de aplicar las recomendaciones emanadas de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo o el Consejo de la UE.

P. ¿Cree que las pruebas de estrés del año que viene pueden revelar nuevos problemas en la banca española?

R. No, no lo creo y el BCE, tampoco. El BCE no espera grandes sorpresas, y menos aún en España o en los otros países con programa, porque la troika y el MEDE han revisado varias veces el balance de activos de los bancos. Hemos llevado a cabo ese escrutinio con la ayuda de analistas externos en los cinco países [España, Irlanda, Portugal, Chipre y Grecia] a los que hemos prestado dinero. Por ese motivo, estamos convencidos de que conocemos bastante bien el sistema bancario de esos países.

P. Pero el presidente del BCE, Mario Draghi, ha dicho que algún banco tiene que suspender para que el test sea creíble. Y el mercado mira hacia Italia, Francia, España o Alemania.

R. No puedo decir si Draghi tenía algún país en mente.

P. Ustedes dan por concluido el rescate, pero las empresas, los hogares y hasta el Gobierno español se queja de que el crédito no fluye. ¿Puede considerarse un éxito el rescate mientras el sistema financiero no funcione de manera adecuada?

R. El programa es un éxito en el sentido de que la banca española vuelve a estar saneada y a tenerse por su propio pie. Los bancos se han recapitalizado y ni nosotros ni el BCE prevemos nuevos problemas en la banca. Eso no significa que todos los problemas se hayan resuelto de golpe. Sabemos que esos problemas vienen de una burbuja inmobiliaria que se hinchó durante varios años y era muy grande en 2008 y 2009. El sector de la construcción en España era demasiado grande y había que reducirlo a la mitad. Eso es un proceso muy difícil, en particular para la población. Pero una vez que el proceso de ajuste está en marcha, con reformas estructurales muy importantes, incluida la del mercado laboral, soy muy optimista sobre la perspectiva a medio plazo de la economía española.

P. ¿En qué plazo? Porque los españoles tienen que devolver al MEDE 41.000 millones de euros y se preguntan cuándo verán los beneficios de ese préstamo.

R. El plazo de amortización es de 12 años y medio, así que espero que los beneficios se vean mucho antes. Las últimas previsiones de la Comisión indican crecimiento del 0,5% en 2014 y del 1,7% en 2015. Sabemos que España ya entró en terreno positivo en el tercer trimestre de este año y que los próximos trimestres, según la Comisión, también verán un repunte del crecimiento. Así que lo peor ha quedado atrás, como resultado de las ajustes hechos por el Gobierno y el dolor que ha aceptado la población.

P. ¿Y qué le diría a las personas que se quejan de que se ha rescatado a la banca y no a sus clientes?

R. Que sin la ayuda financiera de emergencia del MEDE el ajuste habría sido mucho más duro, también para la población. No conozco ningún país donde sea popular que el dinero público se gaste en los bancos, pero como economista sé que una economía no puede funcionar sin un sistema financiero en condiciones. Políticamente resulta inaceptable que los bancos y sus ejecutivos obtengan beneficios enormes en los tiempos de bonanza y que cuando llegan las pérdidas tengan que ser asumidas por el sector público. Pero eso no es una cuestión de España, sino un problema que se está intentando resolver a escala mundial con mejores reglas de supervisión. Mientras llegan, dejar caer a los bancos sin más causaría problemas mucho más graves para la población [que rescatarlos].

P. ¿El rescate español será un modelo para otros, ya que ustedes lo califican como un éxito?

R. Cada país es diferente, como hemos visto durante esta crisis. De los cinco países con programa, cada uno es un caso muy, muy diferente. España es el único con un programa enteramente dedicado a la reestructuración de la banca. Puede haber otro caso como ese, pero cada país es diferente. El instrumento que se ha utilizado con España está disponible, pero no veo otro caso en estos momentos.

P. Me refería más bien al marco general, porque en el caso de España se han impuesto pérdidas a la deuda junior [preferentes] como condición para la ayuda pública. ¿Se mantendrá esa condición en otros países?

R. En ese terreno, el planteamiento está evolucionando. No está relacionado con el instrumento del MEDE sino con cómo interpreten las autoridades europeas de competencia las normas sobre ayudas de Estado. Esas normas han sido actualizadas y entraron en vigor en agosto. Y según esas normas, en el futuro siempre será necesario el autorescate de la banca (bail-in), incluida la deuda junior, antes de que se pueda utilizar el dinero público para los bancos. Eso sigue el modelo español, no porque el MEDE lo imponga como condición sino porque las normas sobre ayudas de estado son más precisas que en el pasado.

P. Pero Draghi está reclamando una excepción, para que esas normas se apliquen en el caso de bancos solventes que, a raíz de las pruebas de estrés, necesiten ampliar capital regulatorio. La deuda junior quedaría a salvo.

R. Entiendo el planteamiento de Draghi, porque estamos ante una situación muy especial en la que un banco no es insolvente pero podría serlo en la hipótesis de que se materializase el escenario de la prueba de estrés. Así que lo entiendo, pero hasta ahora la Comisión y el Eurogrupo no han decidido secundar ese punto de vista. Se puede seguir discutiendo, pero de momento la situación legal es clara: mientras no se tome otra decisión, en Europa deben aplicarse las normas sobre ayudas de estado.

P. ¿Hay margen para la interpretación que propone Draghi?

R. Solamente la Comisión Europea tiene competencias para cambiar las normas sobre ayudas de Estado.

P. ¿Y cree que los tests de estrés, los terceros en cinco años, convencerá a los mercados?

R. Es verdad que hemos tenido algunas decepciones en el pasado y sabemos que los mercados observarán con mucho detalle lo que hagamos esta vez. Pero sé que el BCE, que por primera vez asume esta función, es plenamente consciente de lo importante que es para su credibilidad que salga bien. Es un trabajo difícil, técnicamente complejo, pero estoy convencido de que el BCE vaa hacer todo lo necesario. Quieren unos resultados correctos, honestos y creíbles.

P. ¿Cree que la prueba debe computar pérdidas en la deuda soberana?

R. Es una pregunta difícil. Todavía se está discutiendo. Hay razones a favor y en contra.

P. Pero en 2011 se hizo y si ahora se quiere que las pruebas sean más rigurosas....

R. Hasta donde yo sé, la decisión no está tomada.

“Nunca habrá ayuda financiera sin condiciones"

El director gerente del MEDE defiende la gestión de la Troika a pesar de que sus “clientes” no se sienten demasiado agradecidos.

P. ¿Se ha cometido algún error político con unos rescates que han provocado una fisura norte-sur en la UE?

R. Ha habido algunos errores de comunicación en los países del norte, cuando se ha dicho, por ejemplo, que el sur era perezoso. Además de falso, no ayuda. Pero aparte de eso, por desgracia es inevitable que los países con problemas se sometan a un programa de ajustes. Es doloroso, no es nada fácil, pero no hay alternativa. Y la impresión de que el resto de Europa no ha sido solidaria es errónea. En dos años y medio, el FEEF y el MEDE han desembolsado 215.000 millones de euros, con tipos de interés muy bajos y plazos de amortización largos. Eso es una ayuda financiera significativa, porque ninguno de los cinco países podría haber emitido deuda a tipos tan bajos.

P. Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno español, decía hace poco que “solidaridad con condiciones no es solidaridad, es otra cosa”.

R. No lo escuché, pero si dijo eso creo que es un error, no estoy de acuerdo. Mi experiencia anterior en el FMI me enseña que la solidaridad con condiciones funciona y en Europa también ha funcionado. La alternativa es un sistema de transferencias financieras permanentes y eso no es aceptable para nadie y no va a ocurrir.

P. Algunos economistas discrepan sobre el ritmo del ajuste que se ha aplicado, en particular, en Grecia. ¿Cree que ese país podrá volver al mercado sin más ayuda y sin reestructurar su deuda?

R. Grecia quizá requiera ayuda durante algunos años más, pero siempre será algo temporal. Nadie en Europa va ofrecer transferencias financieras permanentes. Y su progreso es significativo. Según la CE el déficit griego en 2014 será solo del 2%.

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